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Los mercados apuestan a una elección pareja en noviembre y no descartan la posibilidad de un default con el FMI

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El presidente y la directora del FMI. Pese a las sonrisas de la foto, los mercados no descartan la posibilidad de un default ante el organismo

La reunión virtual que mostró a un muy sonriente Alberto Fernández junto al hombre fuerte de Rusia, Vladimir Putin, resumió a la perfección el nuevo partido que decidió jugar el Gobierno en el tablero internacional. Sin acceso a los mercados financieros y con escaso eco en los Estados Unidos, la decisión del kirchnerismo es afianzar una alianza estratégica con los rusos, que podría ir mucho más allá de la compra de vacunas Sputnik-V o incluso de su fabricación local.

El antecedente de este encuentro había sido otra reunión virtual, el 16 de marzo, encabezada por el ministro de Economía, Martín Guzmán. En aquella oportunidad donde el Fondo Soberano Ruso, que maneja activos por más de $ 180.000 millones, que prácticamente actuó como “facilitador” para interesar a otros grandes inversores en posibles oportunidades que ofrece la Argentina. Que se tenga noticias, hasta ahora ninguno de esos contactos decidió avanzar.

Aliarse a Rusia no es gratuito. Implica por lo pronto seguir la postura de ese país en foros internacionales. Así la Argentina votó a favor de investigar a Israel por los bombardeos a Gaza, cuando Estados Unidos, casi toda Europa y buena parte del mundo occidental decidió manifestarse en sentido contrario. Ni siquiera los dos atentados terroristas que sufrió la Argentina hizo dudar al Gobierno de cambiar o suavizar su postura, por ejemplo a través de una abstención.

El país también se retiró del grupo que impulsaba una investigación en Venezuela por los reiterados avasallamientos de los derechos humanos por parte del régimen de Nicolás Maduro.

La alianza estratégica con Rusia plantea dudas sobre cómo seguirá la relación con EEUU y también pone en peligro la relación con el FMI. Sobre estos temas deberá responder esta semana Sergio Massa en Washington y Nueva York

Es imposible no remitirse a la otra gran alianza que tienen los rusos en la región, precisamente con la dictadura de Venezuela. Maduro se apoya en Putin como principal aliado para sostener un gobierno que no sólo viola las libertades individuales, sino que además acumula denuncias por millonarios actos de corrupción y lavado de dinero, mientras sigue adelante valiéndose de elecciones fraudulentas.

Sputnik sí, Moderna y Johnson no

Resulta como mínimo sugestivo que la Argentina se haya tirado de cabeza a recibir la vacuna Sputnik V, pero haciendo al mismo tiempo todo lo posible para que no ingresen vacunas de laboratorios norteamericanos. Del escándalo de Pfizer ya se habló de sobra y además la ANMAT continúa insólitamente sin aprobar las fabricadas por Moderna y Johnson. Esta última, de una sola dosis, también fue probada a fines del año pasado en una cantidad de voluntarios en la Argentina al igual que Pfizer.

El presidente, en un tramo de su conversación virtual con Putin
El presidente, en un tramo de su conversación virtual con Putin

Rusia y China surgieron como las alternativas naturales para el kirchnerismo casi desde el principio del gobierno de Alberto Fernández. Los mercados financieros ya le venían dando la espalda desde las PASO, en agosto de 2019, y en ningún momento se recompuso la confianza. Ni siquiera el acuerdo con casi la totalidad de los acreedores para solucionar el default de la deuda privada alcanzó, como lo reflejó la cotización por el piso que mantuvieron en todo este tiempo los nuevos bonos surgidos de aquel canje de septiembre de 2020.

La alianza estratégica con Rusia despierta al mismo tiempo dudas por la relación entre la Argentina y los organismos multilaterales. Tanto el Presidente como Guzmán recibieron respuestas tibias cuando pidieron en Europa que el Club de París postergue el cobro de la última cuota de USD 2.400 millones. Recibieron respaldos de Portugal, España, Francia e Italia, pero los dos principales acreedores –que representan el 55% del total prestado- pusieron un freno: “Hablen con el FMI”, es la postura por ahora irreductible que mantienen Alemania y Japón.

El Banco Central compró más dólares en el mercado oficial y las reservas netas subieron a USD 7.300 millones, lo que le da un mayor margen de maniobra. Pero junio ya arrancó mucho más flojo que el mes pasado y la acumulación en la primera semana apenas superó los USD 100 millones

El peligro no es sólo un posible default con el Club de París, sino con el propio FMI, con el que vencen cerca de USD 4.000 millones entre septiembre y diciembre. La intención de Guzmán es patear para adelante también esos pagos, hasta que se negocie un nuevo acuerdo. Pero no parece una tarea sencilla y además la última palabra la tendrá el principal accionista del Fondo, es decir EEUU.

Un default con el FMI plantearía un escenario inédito y desconocido para la Argentina; casi no se registran casos en el mundo de un incumplimiento con el organismo.

Por otra parte, el Central también viene recuperando reservas netas a partir de las compras en el mercado oficial. Según cálculos del economista Fernando Marul, las mismas ya llegan a USD 7.300 millones a lo que debe agregarse lo que llegará por la capitalización del Fondo, a través de Derechos Especiales de Giro, y que sumarían otros USD 4.300 millones. Esto significa que el Gobierno tendría un mayor margen de maniobra incluso para darle el “lujo” de pagar los vencimientos próximos. Claro que un gran escollo es el “frente interno”, que busca limitar las decisiones de Guzmán en relación al Fondo, tanto en referencia a un futuro acuerdo como a los próximos pagos.

El viaje de Massa

La gira que emprenderá Sergio Massa a Washington y Nueva York esta semana tiene como objetivo realizar los primeros contactos formales con la administración del gobierno de Joe Biden y sacar la relación del “freezer”. Las principales preguntas que le harán seguramente pasen por el acercamiento de la Argentina con Putin.

Massa, en una visita a Washington en 2020. Ahora recibirá más preguntas
Massa, en una visita a Washington en 2020. Ahora recibirá más preguntas

En medio de este mar de dudas, las acciones argentinas siguieron su marcha alcista en la primera semana de junio, luego de haberse revalorizado 15% en dólares a lo largo de mayo. Todo esto en medio de un rebrote de Covid-19 y señales de caída de la actividad económica por las restricciones pero también por la elevada inflación, que sigue restando poder adquisitivo.

¿Qué hay detrás del repunte del mercado accionario? Básicamente un tema de expectativas vinculadas a las próximas elecciones. Distintos informes que se conocieron en las últimas jornadas, desde Poliarquía hasta Synopsis, DAlessio Beresztein y Taquión entre otras consultoras, muestras el mismo fenómeno: una desaprobación de un porcentaje cada vez mayor de la sociedad a la forma en la que el Gobierno viene gestionando la pandemia. Prácticamente un 60% de la gente tiene una percepción negativa y en algunas encuestas llega al 70%.

En otras palabras, la expectativa de los inversores es que la elección de noviembre será mucho más pareja que la de octubre de 2019, cuando Alberto Fernández se consagró con el 48% de los votos contra el 41% de Mauricio Macri. Sin embargo, todavía no hay mediciones concretas sobre cuál sería el resultado de la elección, cuando además ni siquiera se conocen los candidatos.

Pregunta

La pregunta que se hacen muchos es si esta vez será más parecido al 2013 ó al 2019. Hace ocho años, comenzó un rally del mercado accionario local que lo llevó a subir más de 200%. Fue a partir de las elecciones legislativas en las que perdió el kirchnerismo y desembocarían en la victoria de Juntos por el Cambio. Muy distinto fue lo que ocurrió hace dos años, cuando muchos inversores sufrieron millonarias pérdidas apostando a una reelección de Macri. En sólo un día las acciones líderes cayeron más de 50% en dólares el 12 de agosto de ese año tras la derrota de las PASO, un fenómeno único incluso en economías emergentes.

Por lo pronto, el Gobierno parece haber acertado con el cambio de la fecha electoral. Postergar tanto las PASO como las legislativas le dará más tiempo. ¿Tiempo para qué? En primer lugar para acelerar la vacunación y llegar a noviembre con una disminución sustancial de casos. Además, la economía podrá recuperarse luego del bajón de este trimestre. En la previa electoral también es posible que la inflación haya bajado al menos gradualmente, en un contexto de dólar casi planchado y tarifas semi congeladas. Y para ese momento el Gobierno seguramente preparará un paquete de medidas de ayuda a beneficiarios de AUH y otros sectores sumergidos en la pobreza, a través de nuevos “bonos” y sumas adicionales de la tarjeta Alimentar.

Vacunación, mucha ayuda asistencial, reactivación económica y baja de la inflación son las cuatro patas del plan oficial para llegar mejor a las elecciones de noviembre y revertir la caída de imagen del Gobierno de los últimos meses.

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