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Mala fama de Latinoamérica aleja a los mineros de Bitcoin, pero es una trampa

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Hace unos días estaba navegando en Twitter y un comentario de un minero de Bitcoin atrapó mi atención. Según dijo, estaba «muy cómodo» pagando la tarifa eléctrica de Paraguay por sus operaciones mineras. Antes, sin embargo, afirmaba entender el «temor» de otros inversionistas por poner dinero en suelo latinoamericano. Me pregunté: ¿será que hay un estigma hacia esta región y su capacidad para promover la minería? Concluí que sí. Lo hay. Y lo peor es que se trata de una situación exacerbada, además de desafortunada, pues hay mucho por explotar (operativamente hablando). 

Una gira virtual en nombre de CriptoNoticias por 8 países latinos me llevó a comprender que, en pleno año 2022, la minería de Bitcoin puede hallar un lugar en este lado del mundo, en América Latina. Es un modelo de negocio rentable que, bien aplicado, puede dejar ganancias constantes al inversionista latino o no latino que dé el paso.  

El estigma contra América Latina tiene su origen en la inestabilidad política y económica de la región, además de su sociedad desigual y muchas veces empobrecida, que hace que los inversionistas internacionales huyan antes de siquiera considerarlo. Lo entiendo, porque es muy difícil poner el riesgo un patrimonio y mucho más intentar sortear la incertidumbre en una región tan impredecible.  

Pero es un estigma absurdo, a mi parecer, si se pretende aplicar a la minería de Bitcoin. Es cierto que esta región afronta problemas que datan de décadas, comparables con los europeos o norteamericanos, pero no necesariamente deberían manchar a esta industria emergente, que no requiere de mucho para ser rentable en América Latina.  

Además, en esta región no es necesario invertir una fortuna para minar Bitcoin u otra criptomoneda. Es posible instalar y operar con granjas en tierra latina, sin que eso requiera tener que vivir necesariamente en uno de sus países. El estigma, dije antes, lo entiendo. Pero prefiero combatirlo con la lógica: ¿Quién dijo que tienes que vivir al lado de tu planta minera? Solo hay que mantener el constante monitoreo, con un equipo eficiente, fácilmente hallable en América Latina.  

Unos mejores que otros para minar Bitcoin

En honor a la verdad, hay países de Latinoamérica más rentables que otros para minar Bitcoin y otras criptomonedas, pero, en general, es una actividad que solo amerita del reconocimiento empresarial (y sí, gubernamental) para terminar de estallar en este lado del charco, pues en los países existen claras posibilidades para el que busque iniciar su negocio minero.  

Venezuela, que es un país con dos décadas gobernado por la izquierda, es sin duda uno de los más avanzados en el tema regulatorio de Bitcoin y su ecosistema. De hecho, existe todo un registro y un ente supervisor (Sunacrip) que se encarga de vigilar las operaciones mineras. Además, tiene tarifas energéticas sumamente bajas, de apenas 1 centavo de dólar (USD 0,01) por cada kilovatio-hora consumido (kWh) por los mineros.  

Esto ha generado un auge en la industria minera venezolana. Actualmente, hay una considerable cantidad de empresas dedicadas a la minería que están operando en ese país, como Grupo Tools Caracas, a quienes visitamos personalmente hace unos meses.

CriptoNoticias conoció parte de las instalaciones de Grupo Tools Caracas, una empresa venezolana dedicada a la minería de Bitcoin. Fuente: CirptoNoticias.

Condiciones similares se hallan en Paraguay, al sur de Brasil, donde la tarifa es de 3 centavos (USD 0,03). En esta nación está encaminada toda una legislación que busca darle marco reglamentario a la minería, que ha crecido de forma importante en tierra guaraní, en parte, por el impulso de empresas como Braiins y Bitfarms.  

En Argentina, aunque hay márgenes tarifarios más elevados, sí existe conciencia acerca de la minería. De hecho, hay importantes compañías que se han posicionado en regiones pensadas de ese país, precisamente, para minar Bitcoin y otras criptomonedas, como es el caso de SouthMining Capital, ubicada en Tierra del Fuego, donde el servicio eléctrico es considerablemente económico. 

En Colombia, Uruguay, El Salvador, Chile y México, la minería de Bitcoin se ve como un trabajo cuyos beneficios se reportarán a largo plazo. En estos países, la materia prima, que es la electricidad, sí tiene costes más altos. Esto, además de que –en algunos casos– está controlada por los gobiernos, lo que traba la proliferación de mineros.  

Pero eso no menoscaba la posibilidad de que puedan contribuir con la expansión de la actividad. Al contrario, pueden dar la bienvenida a mineros de gran escala, que pueden tener puertos seguros para la llegada de equipos de minería importados, infraestructura y todo lo requerido para una operación minera de tamaño importante, por ejemplo. 

Hay con qué minar

Mi apreciación es simple. En Latinoamérica hay garra para minar. Hay intención, ímpetu y, además de eso, condiciones. Sí, y aunque pueda sonar irónico. Existe la posibilidad de que haya una expansión de la minería en la región, pero para ello hace falta una decisión, hace falta eliminar el estigma.  

El clima, las fuentes de energía y la accesibilidad podrían dar resumen a un margen de motivos por los cuales defiendo que es posible minar Bitcoin en América Latina y salir ganador. 

Latinoamérica tiene una diversidad de climas mayoritariamente templados. Esto hace posible poner a funcionar los equipos de minería, los ASIC, sin riesgo latente a fallas por sobrecalentamiento. Esto haría que los novedosos métodos de refrigeración para estos aparatos se manejen solo como una opción, en caso de que haga mucho calor, por ejemplo, lo que ahorraría costos de operación.  

Asimismo, en estos países se maneja la fuente renovable de energía como principal generador de electricidad para los hogares e industrias latinas. Venezuela, Colombia, Paraguay, Argentina, El Salvador, México, Chile son países donde puedes minar Bitcoin a partir de fuentes verdes, contribuyendo a la narrativa de que la actividad no es contaminante.  

Granja de minería Bitcoin en Uruguay.
La minería de Bitcoin en Uruguay se ha asentado, gracias a la operación de UyBit. Fuente: Cortesía CriptoNoticias.

Y, además, es muy fácil enviar a los países latinos productos desde otras regiones del mundo, a precios relativamente accesibles, comparados con otras partes del globo.  

Un ejemplo es Venezuela, donde el envío desde China de un minero de última generación puede tener un precio de apenas USD 180 en promedio, dependiendo del peso del equipo, que llegaría a manos del comprador en un máximo de 3 meses, según AliExpress.com.

Este escenario contribuye a un rápido inicio de actividades, lo que viene bien a un inversionista dedicado a la minería, que quiera operar desde ya en suelo venezolano. Aunque el ejemplo es irrestricto. Abarca a la mayoría de los países latinos.   

Pero no se ven, o al menos no se pretende ver, las bondades de esta región para quienes tienen el músculo financiero que derive en grandes instalaciones mineras. Y es por eso que, insisto, hace falta decisión. Hace falta ánimo. Hacen falta pasos concretos por parte de los grandes inversionistas.

El estigma que reina sobre esta región puede disiparse, pero solo si hay una confluencia de factores a favor. Y hay que aclararlo –y hacerlo cada vez que se pueda-: es posible generar dinero, es posible lucrarse en América Latina con la minería de Bitcoin. Solo hay que apostar a ello.


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