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Tlaxcala y la evangelización, historia de la fusión entre lo español y lo indígena

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En Tlaxcala, el estado más pequeño de nuestro país, se dio el encuentro entre indígenas y españoles que cambió y definió para siempre el curso de la historia, lo cual podemos atestiguar con la existencia del púlpito y la pila bautismal ubicadas en el exconvento franciscano de esta entidad, elementos que representan el origen de la evangelización que dio paso al mestizaje y por tanto a la cultura mexicana.

A tan sólo unos pasos del actual centro histórico de la ciudad de Tlaxcala se encuentra el Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, nombrado el 27 de julio del año pasado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; construido a partir de 1527 como parte de la alianza entre tlaxcaltecas y conquistadores, y que desde entonces fue eje fundamental en el proceso de sincretismo religioso para dar paso a la conquista espiritual, como refiere Gelvin Xochitemol Cervantes, perito de monumentos históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Tlaxcala.

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“La importancia de los dos elementos (el púlpito y la pila bautismal), contenidos en este edificio, es el hecho de que en uno se da el proceso de bautismo de los primeros señores de Tlaxcala, quienes habían hecho la alianza con Hernán Cortés; y también se encuentra el primer el púlpito, que es en donde se empieza a dar la liturgia cristiana, de tal forma que el pueblo local acepta esta práctica religiosa”, explica el especialista.

Si bien los historiadores coinciden en que aún no se ha encontrado evidencia certera de que se trate de la primera pila bautismal que ejerció su función en el territorio indígena, sí se cuenta con documentos que hablan del papel de Tlaxcala como sitio donde la reconversión religiosa inició de manera formal y sistemática.

Como ejemplo de ello es el texto del historiador e intérprete de los conquistadores, Diego Muñoz Camargo:

“Este Xicoténcatl fue el primero que recibió de paz a los cristianos, a quien, en este lugar, y en sus propias casas y palacios, los aposentó, que eran muy grandes, donde tuvieron los nuestros su real y principal alojamiento (y aquí se puso la primera cruz de esta provincia).[…]Y aquí se dijo la primera misa que los tlaxcaltecos vieron y oyeron decir, y en este lugar recibieron agua de bautismo los cuatro señores de las cuatro cabeceras y principales de esta ciudad y provincia; y aquí también fue su primera conversión y se sujetaron al gremio de la santa Madre iglesia de Roma y dieron obediencia al invictisimo César Emperador Don Carlos quinto de este nombre; aunque otros quieren decir que se bautizaron, en la cabecera de Ocotelulco en los palacios de Maxixcatzin, lo cual queda en duda, aunque lo uno y lo otro pueden ser”. (Diego Muñoz Camargo, Relación Geográfica de Tlaxcala, p.60).

La pila bautismal

Esta pila bautismal se ubica en la Capilla de la Tercera Orden en el conjunto conventual franciscano, y la placa que la acompaña dice lo siguiente: “En esta fuente recibieron la fe católica los cuatro senadores de la antigua república de Tlaxcala. El acto religioso tuvo lugar en el año de 1520, siendo ministro Dn Juan Díaz Capellán del ejército conquistador y padrinos el capitán Dn Hernán Cortés y sus distinguidos oficiales… “.

Este dato nos indica que la pila bautismal del exconvento ya existía a tan sólo un año de la llegada de Hernán Cortés al actual territorio de Veracruz, por lo que historiadores consultados coinciden en que esta pila muy posiblemente fue trasladada de otra capilla hacia el convento para iniciar el proceso oficial de evangelización.

“Antes de 1527 ya había habido alguna construcción que estaba funcionando para llevar los sacramentos, como en la zona de Tepeticpac que es una capilla anterior, ahí es en donde se empezó a dar ese proceso. Existe una posibilidad altísima de que haya sido el elemento original y se haya movido para allá (para el exconvento franciscano), de hecho, es la razón por la cual es un elemento monolítico de una sola pieza”, explica el arquitecto del INAH.

Cuna de la Nación

Ese es el verdadero trasfondo de la leyenda “Tlaxcala Cuna de la Nación” porque es en este territorio donde la fusión de culturas comienza a darse en forma de alianza, como lo explica el historiador Xochitemol Cervantes, quien detalla que en el proceso de colonización los tlaxcaltecas llegaron a la zona norte del actual México.

“Aquí va a empezar el proceso de colonización de llevar personas de Tlaxcala hacia la zona norte a lo que conocíamos como la gran chichimeca -a partir de la altura del estado de Querétaro– a encontrarse con todas las tribus que tenían una tendencia más nómada, más brava, más combativa. Van a ir mezclándose con los tlaxcaltecas para llegar incluso hasta el territorio actual de Estados Unidos y tener todo esto funcionando para el gobierno español de una forma muy ordenada, de una forma militar también; porque recordemos que Tlaxcala tenía una tradición militar de guerreros y que eso también sirve para llevar la cultura, por eso el tejido y los textiles que tenemos aquí los vamos a encontrar en el norte también” asegura el especialista del INAH.

El primer convento de México

Si bien a la llegada de Hernán Cortés al actual territorio mexicano los conquistadores erigieron pequeñas capillas para poder llevar a cabo sus sacramentos -como es el caso de La Ermita del Rosario en el poblado de La Antigua en Veracruz, edificada en 1523- fue en Tlaxcala donde la religión cobró la importancia social que los españoles observaron para poder avanzar con sus objetivos de conquista.

Los conquistadores encontraron en los tlaxcaltecas un pueblo aliado al tener a los mexicas como enemigos en común, es por ello que la religión y por ende el sacramento del bautismo representa el sello de esta alianza.

“La Conquista material era tomar territorios y ponerlos bajo un dominio militar, pero la parte de la religión era tomar ideas, tomar pensamientos y costumbres y llevarlas al terreno del pensamiento europeo y tratar de que fuera asimilado; esa es quizá la importancia mayor que tiene esta pila bautismal, porque es el comienzo de esta asimilación del pensamiento occidental, de la religión -que es un proceso muy complejo y difícil de entender- pero que al final comienza a darse con este sincretismo y ahí comienza un proceso nos va a llevar a ser la nación que somos, con todas las implicaciones religiosas, sociales y culturales que nos trajeron en ese momento”, explica Gelvin Xochitemol.

El historiador e investigador Armando Díaz de la Mora coincide en que el púlpito y la pila bautismal son la muestra de un complicado y muy amplio proceso de transformación cultural y religioso en el encuentro de dos culturas.

“La pila bautismal tiene un tamaño muy grande al común, por una lógica: se bautizaba a los adultos por la conversión y, seguramente, de manera simultánea; mientras que el púlpito es el símbolo de la predicación y no la imposición del nuevo credo. Con toda probabilidad, Motolinia, Bartolomé de las Casas, Julián de Garcés -primer obispo de México y segundo de América continental- entre otros muchos de los grandes religiosos del siglo XVI, utilizaron este sitio para su prédica a los indígenas”, señala Díaz de la Mora.

La historia y sus testimonios vivos, como esta pila y púlpito que dieron origen a la evangelización en América, nos muestran que fue en Tlaxcala donde tuvo lugar el proceso de la fusión entre lo español y lo indígena de donde surgimos los mexicanos.

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