▲ George Clinton & The Parliament Funkadelic, cumple este año medio siglo.Foto tomada del disco The Mothership Connection
Hernán Muleiro
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 10 de enero de 2026, p. 7
Ahora que el espacio exterior, la conquista y colonización interplanetaria son proyectos de inversión del uno por ciento más rico del planeta, el imaginario del grupo de funk de New Jersey, George Clinton & The Parliament Funkadelic toma una dimensión aún mayor que en la época de su lanzamiento en 1975. En especial la nave ovni que fue la pieza fundamental de su escenografía.
Además de estar formados por algunos integrantes del grupo de James Brown, los dos proyectos de Clinton, Parliament y Funkadelic, heredaron la dicotomía del funk, lo suficientemente libre para llevar un ritmo a su conclusión lógica y también necesitado de una disciplina con lugar para la improvisación, pero no para el error. The Mothership Connection, el disco editado por el sello Casablanca y que cumple medio siglo, marcó el momento en que el grupo llevó el funk al nivel de volumen y escala del rock. El resultado fue tan original que ameritó su propio subestilo, llamado P-funk en honor a Parliament.
La raíz de James Brown
Fue el mejor y pedía que sus músicos estuvieran a la altura, a pesar de que la paga era magra: hay montones de historias sobre cómo el trato de James Brown hacia sus músicos no era el mejor, desde multas por errar una nota en vivo, hasta el pago como sesionistas a músicos que componían partes fundamentales de sus canciones.
Los más destacados querían formar parte de ese avance musical notorio que significó el grupo de James Brown; aunque los uniformes debían estar totalmente planchados y arreglados, el ritmo y la actitud de Brown, que derramaba litros de sudor sobre el escenario, fue el nexo entre la generación identificada con el sello Motown y Parliamente Funkadelic.
En marzo de 1970, Mr. Brown, o el padrino del soul, como exigía ser nombrado en las entrevistas, cambió todo su grupo debido a desacuerdos en el pago, y sumó dos hermanos, un bajista llamado Bootsy Collins y al guitarrista Phelps Collins, ambos renovaron el sonido del grupo y unos años después, pasarían a formar parte de Parliament Funkadelic. Luego de que ellos se fueran junto a otros notables de la agrupación, como el trombonista Fred Wesley, los conciertos de James Brown mantuvieron una reacción incendiaria en la audiencia hasta sus últimos días.
El funk que vino del espacio exterior
Tener dos proyectos en paralelo significó para George Clinton poder editar su música en dos discográficas diferentes; el desdoble apuntó a servir mejor a la gran cantidad de músicos que alimentaron su sonido, y aunque su idea de replicar una factoría al estilo del sello Motown no se sostuvo a través de las décadas, logró mostrar el increíble nivel de su grupo a una gran cantidad de público.
Una vez que quedó completo el concepto, Funkadelic pudo tocar con naturalidad junto a las bandas de rock más ruidosas de su época, como los MC5 de Detroit; toda una transformación para un grupo que había comenzado como un conjunto de doo-wop.
En la actualidad siguen siendo un derroche de talento: con coristas que se desplazan en patines, un guitarrista capaz de replicar la intensidad del solo de Maggot Brain, una cantante a la que sacan a cantar una sola balada y Clinton como el gran maestro de ceremonias. El momento cumbre en los shows de la época de Mothership Connection era cuando bajaba el ovni, desde el techo hacia el escenario, echando flamas.
Clinton fue definitorio para el sonido de los años setentas, tuvo un gran hit en los ochentas con la canción Atomic Dog, entre otros, y su influencia en el hip-hop es inconmensurable, particularmente en el de los años noventas.
Del depósito al museo
Luego de que Clinton retirara al objeto no identificado de la escenografía de sus shows, la nave fue a parar a un depósito en el estado de Florida, en el que fue utilizada como espacio para fiestas ilegales. Actualmente forma parte de la colección permanente del museo Smithsonian en Washington, ciudad que Parliament alguna vez renombró Chocolate City, proponiendo a Alí para la Casa Blanca, a Aretha Franklin de primera dama y a Stevie Wonder como encargado de las bellas artes.
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