▲ Durante la Copa Oro bajó el ingreso de la afición mexicana en los estadios en Estados Unidos, el principal mercado de la selección.Foto AT&T Stadium
Juan Manuel Vázquez
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 13 de enero de 2026, p. a12
Toluca, Méx., El miedo a las deportaciones masivas tuvo un impacto sensible en la asistencia de la afición acostumbrada a seguir a la selección mexicana en Estados Unidos. La agresiva política de arrestos que emprendió la administración de Donald Trump provocó una caída sensible en el público migrante que acude a los estadios de ese país ante el riesgo latente de redadas. Sin embargo, al terminar 2025, pudo constatarse la recuperación de seguidores tricolores en los partidos de su equipo, según datos que compartió Mikel Arriola, comisionado de la Federación Mexicana de Futbol.
El clima persecutorio que instauró el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) diseminó el temor entre la población migrante; muchos evitaron los espacios públicos para confinarse en sus hogares como medida de protección.
“Esto fue muy notorio en la Copa Oro, sobre todo en Los Ángeles, donde hubo una caída muy fuerte como consecuencia de la política migratoria y de los incidentes con las autoridades en algunas ciudades de Estados Unidos”, expuso Mikel Arriola.
La inauguración de la Copa Oro el 14 de junio de 2025 fue la expresión más fuerte de ese miedo entre la población mexicana que radica con o sin documentos en aquel país. Estuvo precedida por protestas y enfrentamientos de población civil contra las autoridades. En el estadio SoFi de Los Ángeles, las localidades vacías hicieron evidente la zozobra en la que viven las comunidades migrantes en la era Trump. Unos 50 mil asistentes fueron al partido del Tri contra República Dominicana, una cifra inusual para este tipo de encuentros.
A unas calles de ahí, ese mismo día, se protestaba contra la política de acoso migratorio del gobierno de ese país. “¡Fuera Trump!”, gritaban algunos que incluso portaban la camiseta de la selección mexicana como seña de identidad. “Soy un aficionado del futbol, pero el día de hoy no estamos para partidos”, dijo a Los Angeles Times un residente angelino durante las movilizaciones. Aquellos que sí acudieron al encuentro fue porque compraron sus boletos con demasiada anticipación –se lee en aquel reporte– y reconocían que dudaron en asistir, pero al final decidieron arriesgarse. Fue un juego que lució extraño con los huecos en las gradas y sin la euforia acostumbrada de los tricolores.
Unos días antes de esa inauguración, México sostuvo un juego amistoso contra Turquía en el estadio de la Universidad de Carolina del Norte, con capacidad para 55 mil per-sonas. Apenas acudieron 20 milaficionados en una de las peores entradas del Tri. Una encuesta que dio a conocer la organización por los derechos civiles de la comunidad latina Unidos US reveló que casi la mitad de la población consultada temía ser arrestada, incluso aquellos en condición migrato-ria legal.
Sin embargo, para la final de la Copa Oro en el estadio NRG de Texas el pasado 7 de julio, los mexi-canos volvieron a abarrotar las gradas con todo y las amenazas de redadas. Más de 70 mil tricolores vieron a su selección ganar el título regional aquel domingo de verano.
“Afortunadamente hemos recuperado a nuestro público en los juegos de la selección y cerramos al año con alrededor de 80 por ciento de asistencia”, dijo Arriola mientras exponía los números que sostienen sus resultados anuales.
Demasiado riesgo
Ese optimismo que se respalda en los datos duros contrasta con la percepción del clima social en Estados Unidos que experimentan las comunidades migrantes. Organizaciones defensoras de derechos civiles y de aficionados al Tri en ese país previenen sobre los efectos de la política de Trump sobre la gente que sale a la calle a ganarse el sustento sin certidumbre de volver a casa y que prefieren protegerse aunque la Copa se juegue en su lugar de residencia.
A cinco meses de que inicie el Mundial, y pese a que la FIFA asegura que será el torneo más inclusivo de la historia, los aficionados mexicanos –y de otras nacionalidades– temen que acudir a un juego de futbol en Estados Unidos represente demasiado riesgo, como compartió con este diario Paco Rubén, dirigente del grupo de animación Cielito Lindo de Los Ángeles.
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