La Habana/El anuncio del Banco Central de Cuba (BCC) sobre la apertura de un canal bancario para que mipymes privadas puedan comprar divisas añade otra capa al ya enrevesado mercado cambiario. La información fue difundida por el Banco Metropolitano en sus redes sociales y se presenta como parte del nuevo “ordenamiento”. Dicho de manera simple: el Estado dice que, a partir de ahora, algunos negocios particulares podrán comprar dólares de manera legal a través de los bancos, pero bajo reglas muy estrictas.
Según lo explicado, las compras se harán sobre la base de la nueva tasa flotante, que está hoy en 413 pesos por dólar. Solo se permitirá una compra al mes y el empresario no podrá decidir el monto, porque el banco lo calculará tomando el promedio de lo que ingresó en su cuenta fiscal en los últimos tres meses, usando solo la mitad de ese dinero y convirtiéndolo según la tasa de cambio flotante que esté vigente en ese momento.
En la práctica, eso significa que si una mipyme ha tenido ingresos bajos o irregulares, podrá comprar muy pocos dólares, aunque los necesite con urgencia para importar materias primas, pagar servicios o cumplir contratos. Y si el negocio está arrancando y todavía no tiene historial de ingresos, simplemente podría quedar fuera del juego.
El BCC también dejó claro que todo el proceso será “bancarizado”. Los pesos cubanos saldrán obligatoriamente de la cuenta fiscal y las divisas compradas solo se depositarán en una cuenta en moneda extranjera del propio actor económico. No habrá efectivo, ni transferencias informales, ni margen para maniobras. Antes de aprobar la operación, el banco revisará la identidad del cliente, las cuentas y el origen del dinero, como parte de los controles que hoy pesan sobre cualquier actividad económica en la Isla.
En los últimos años se han presentado varias “soluciones” para el acceso a divisas del sector privado, casi todas con grandes titulares y resultados muy discretos
Las solicitudes deberán hacerse por internet, a través del servicio Metropolitano en Línea. Sobre el papel, suena moderno y organizado. En la vida real, muchos empresarios recuerdan que las plataformas bancarias estatales suelen fallar, colapsar o volverse inaccesibles justo cuando más se necesitan, sobre todo fuera de La Habana.
Más allá del lenguaje técnico, la pregunta que se hacen muchos dueños de negocios es bastante directa: ¿alcanza esto para resolver algo? La respuesta, al menos por ahora, parece ser no. El principal problema sigue siendo la escasez de divisas. El Estado no está ofreciendo dólares nuevos, solo está diciendo cómo y a quién vender una parte de los pocos que tiene.
Además, la tasa flotante, fijada por el propio Banco Central, aunque se ajusta periódicamente, sigue lejos de reflejar el precio real del dólar en la calle (460 pesos por un dólar este sábado), donde se mueve la mayor parte de las operaciones. Mientras esa diferencia exista, muchos empresarios seguirán viendo menos engorroso y más eficiente acudir al mercado informal que someterse a un proceso bancario largo para comprar una cantidad limitada de divisas.
No es la primera vez que el Gobierno anuncia mecanismos de este tipo. En los últimos años se han presentado varias “soluciones” para el acceso a divisas del sector privado, casi todas con grandes titulares y resultados muy discretos.
Para algunas mipymes con ingresos estables, buena relación con el banco y paciencia para lidiar con la burocracia, esta vía puede servir como un complemento. Para la mayoría, sin embargo, el problema de fondo sigue intacto: no hay suficientes dólares en el sistema y el Estado los reparte con cuentagotas.
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