Madrid/Desde que su marido dio unas primeras declaraciones a la prensa española el lunes, nada adicional se supo de la cubana Tamara Valdés, una de las pasajeras que viajaban en el desgraciado tren que iba de Madrid al sur y que la tarde noche del domingo chocó contra otro que hacía el trayecto en sentido contrario, en Córdoba. “Estoy muy nervioso, aún no he podido localizarla”, decía entonces José Ramón Martín García –identificado erróneamente con el apellido Montón en un primer momento–, al llegar a la localidad de Adamuz, donde las autoridades habían concentrado a los supervivientes. Su mujer no estaba.
El nombre de Tamara ha estado ausente de los numerosos testimonios, perfiles e historias de las víctimas que se han sucedido en los medios locales, muestra de la discreción máxima con la que ha querido llevar la familia su cruz. Un teléfono colgado sin explicaciones fue la respuesta a este diario cuando llamó a su trabajo para saber de ella.
Este jueves, el alcalde de Aljaraque, el pueblo de la provincia andaluza de Huelva donde residía Tamara, ha confirmado la identificación oficial de su cuerpo. La prensa local publica un texto de despedida de sus colegas de la inmobiliaria RE/MAX: “La pérdida de nuestra querida compañera (…) nos deja un profundo vacío y una tristeza difícil de expresar con palabras. La vida, a veces, es tremendamente injusta, y momentos como este nos recuerdan lo frágil que es todo”. Horas después, lo ha hecho la Embajada de Cuba en Madrid, con fuente en las autoridades españolas.
Este jueves, el alcalde de Aljaraque, el pueblo de la provincia andaluza de Huelva donde residía Tamara, ha confirmado la identificación oficial de su cuerpo
Hasta el momento, se han identificado a 42 de los 45 fallecidos –la mayoría de Huelva–, en un proceso que ha implicado que helicópteros de la Guardia Civil trasladaran las muestras de ADN a Córdoba, y de ahí viajaran a Madrid en avión para ser analizadas en el laboratorio de criminalística, y que ha mantenido a los familiares atados a la esperanza de un milagro. En los hospitales continúan ingresadas 31 personas, 28 adultos y 3 niños.
“Estabas preparada para partir, pero nunca me preparaste para tanto”. Este mensaje de su amiga Yaniurys Rodríguez, el martes, era uno de los pocos indicios públicos de que el desenlace era el peor temido. Sus palabras pintan a un ser luminoso: “Siempre auténtica, siempre tú, tan firme, tan impetuosa y a la vez tan radiante de ternura colosal. Brilla siempre con tu copa allá arriba, hasta que llegue yo y se forme el rumbón. Nosotras desde aquí no hemos podido cumplir lo prometido. No podemos dejar de llorarte, no podemos dejar de sentir dolor profundo por tu inesperada partida. Perdónanos, porque no sabemos vivir sin ti”.
Las fotografías en abierto y los breves textos que las acompañan en las propias redes sociales de Tamara Valdés corroboran este retrato y, a la vez, son huellas de su biografía. Viajes aquí y allá, amigos, comidas suculentas, playas infinitas de arena blanca –las que da el suroeste español–, brindis en las puestas de sol, sonrisas que salen por los ojos. La mujer, que iba a cumplir 51 años dentro de dos semanas, disfrutaba la vida.
También lo acredita Rosy del Todo Fournier, que sí ha dado entrevista, a El Toque. Con esta amiga había pasado, justamente, el fin de semana en Madrid. Ambas habían salido de Cuba juntas, según cuenta al medio independiente, en 1995. Formaban parte, como bailarinas, de un espectáculo organizado por el Ministerio de Cultura cubano que daría una gira por España. Parte de los integrantes, como ha sucedido en tantas ocasiones, especialmente en aquel Período Especial, no volvieron.
Primero trabajaron en una orquesta en Orense (Galicia) y vivieron juntas hasta 2001, cuando Tamara se mudó a Tenerife, en las islas Canarias, y Rosy se quedó en Galicia. El pasado fin de semana en la capital española era la primera vez que se veían desde entonces.
Si algo empañaba la estampa era tener a su familia cubana lejos. Así se leen los mensajes enviados en público a dos hermanas, Rosa Elena y Consuelo Isabel, y a sus sobrinos, Joel, Humberto y Sergio
Casada en 2016 con José Ramón Martín –Pope, para los amigos– y junto a su hija Juliana, que hoy tiene 18 años, Valdés encontró la felicidad en Huelva.
Si algo empañaba la estampa era tener a su familia cubana lejos. Así se leen los mensajes enviados en público a dos hermanas, Rosa Elena y Consuelo Isabel, y a sus sobrinos, Joel, Humberto y Sergio.
Residente en Bellavista (Aljaraque), un enclave que flota sobre el entorno privilegiado de las marismas del Odiel, perfumadas de pinos y repletas de aves, se desempeñaba como directora de una céntrica inmobiliaria en la capital provincial. Su trabajo es lo que la obligaba a irse el domingo, después del reencuentro con los amigos en Madrid. “Tenía una reunión el lunes a primera hora”, ha dicho también Rosy del Todo, a quien le queda el único consuelo de que “sus últimos momentos fueron felices”.
La otra cubana que viajaba en el mismo tren, Daniela Arteaga, solo resultó herida, con costillas fracturadas y contusiones en la cabeza, pero enseguida estuvo fuera de peligro. Esta joven, de 28 años y graduada del Instituto Superior de Diseño, había recibido una beca de la Universidad Internacional de Andalucía (Unia) y acababa de llegar a Madrid, donde tomó el tren hacia Huelva.
La Embajada de Cuba en España informó a través de X el martes que autoridades españolas habían confirmado “la presencia de tres ciudadanos cubanos en el accidente ferroviario en Andalucía”. No daban nombres, pero decían que dos habían sido dados de alta y uno permanecía hospitalizado, lo cual descartaba de esa lista a Tamara Valdés. Aunque la sede diplomática prometía “actualizaciones”, hasta ahora no han tenido lugar.
El accidente se produjo sobre las 19:43 horas del domingo, cuando los últimos vagones de un tren de la empresa italiana Iryo, que hacía el trayecto Málaga-Madrid, descarrilaron sobre la vía contigua
El accidente se produjo sobre las 19:43 horas del domingo, cuando los últimos vagones de un tren de la empresa italiana Iryo, que hacía el trayecto Málaga-Madrid, descarrilaron sobre la vía contigua y golpearon el tren Alvia de la estatal Renfe, que pasaba en ese momento con sentido contrario, Madrid-Huelva.
Aunque están pendientes las conclusiones de la investigación, se han encontrado muescas en los bogies –las estructuras donde van montadas las ruedas– de trenes que pasaron antes por el mismo punto donde descarriló el Iryo, lo cual sugiere un posible defecto en la vía. El ministro español de Transporte, Óscar Puente, admitió este miércoles en conferencia de prensa que se trata de “una posibilidad innegable”, aunque dijo que “es muy aventurado decir que las marcas de los bogies suponen un problema en la infraestructura”.
En Gélida (Barcelona), otro descarrilamiento en el sistema de Rodalies (Cercanías) este martes dejó un muerto y 37 heridos, cinco de ellos graves. El principal sindicato de maquinistas de España ha convocado una huelga para los próximos 9, 10 y 11 de febrero. Alegan que es “inadmisible” la situación del ferrocarril y su “deterioro constante” durante los últimos años, y exigen “implementar diferentes medidas con urgencia que garanticen la integridad de profesionales y usuarios”.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y se encuentra en el sitio https://www.14ymedio.com/cuba/cubana-tamara-valdes-ultimas-victimas_1_1122942.html