la mentira que siempre “te cuela” tu cerebro

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By ndh
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Imagina que decides hacer una ruta por distintas bodegas, buscando un vino para una celebración importante. El que más te llama la atención en la primera bodega es de la cosecha de 2016. Te gusta, pero decides ir a otra bodega. Allí, te llama la atención otro, que te dicen que se cosechó hace 10 años. Quizás si te paras a pensar te des cuenta de que la antigüedad de ambos vinos es exactamente la misma. Pero, si tomas la decisión rápido, es posible que uno te parezca más añejo que otro. Según un estudio sobre el paso del tiempo realizado en la Universidad de Columbia Británica, posiblemente optes por el de 10 años de antigüedad.

Esto no es aplicable solo a los vinos. También se aplica a la edad de una persona, la duración de una hipoteca o el tiempo de garantía de un producto. ¿Quién no se ha quedado pasmado al comprobar que las personas nacidas en el 2010 van a cumplir 16 años? ¡Pero si eso fue ayer! ¿No son bebés?

Según la investigación liderada por el doctor Deepak Sirwani, esto se puede aplicar al márketing, su área de investigación. Sin embargo, puede tener otras aplicaciones en ámbitos como la política o la sociología. Veamos qué más dice su investigación.

¿Por qué nuestro cerebro nos confunde al medir el paso del tiempo?

En todos sus años de investigación, Sirwani ha comprobado que, en cierto modo, nuestro cerebro mide el paso del tiempo en una escala logarítmica. Si nos fijamos en una curva logarítmica, vemos que la diferencia entre dos números pequeños es mucho más grande que entre dos números más grandes. La diferencia entre 1 y 2 siempre va a ser mucho más grande que entre 2005 y 2006, aunque en escala lineal sea exactamente la misma.

curva logarítmica
En esta gráfica, por ejemplo, vemos que la diferencia entre 2 y 4 es mucho mayor que entre 12 y 14, a pesar de que solo hay dos unidades de uno a otro en ambos casos. Si fuesen números más grandes, por ejemplo de 2002 a 2004, la diferencia sería aún más pequeña.

Por ese motivo, el paso de 10 años nos parece más grande que pensar que, estando en 2026, ese paso del tiempo comenzó en 2016. La diferencia entre 0 y 10 se nos hace más grande que entre 2016 y 2026.

¿De qué sirve saber todo esto?

Estas diferencias en el paso del tiempo se corresponden tanto con el tiempo pasado que con el que está por venir. Por ejemplo, volviendo al márketing, a un vendedor se le costea más decir que su producto tiene una garantía de 3 años que decir que tiene garantía hasta 2029. Partiendo de que estamos en 2026, la garantía es la misma, pero las diferencias entre números grandes nos parecen más pequeñas, así que una garantía de 3 años nos parecerá más rentable.

En otras áreas esto también es aplicable. Imaginemos que debemos concienciar a los políticos sobre la importancia de tomar medidas contra el cambio climático antes de llegar a un punto de no retorno. Siguiendo las tendencias de emisiones y actividad actuales, podemos decir que ese punto se alcanzará, por ejemplo, en 2030. O podemos decir que faltan 4 años. Será más impactante decir que será en 2030, ya que las diferencias entre números grandes se nos hacen más pequeñas, por lo que parece que ese punto está más cerca en el tiempo.

Protesta cambio climáticoProtesta cambio climático
Estas triquiñuelas también pueden ayudar a concienciar a los políticos para tomar medidas sobre el cambio climático.

Existen muchísimos ejemplos, pero todos nos llevan a la misma conclusión. Que entender cómo funciona nuestro cerebro nos puede ayudar a sacar provecho a muchos niveles. En cierto modo, es el ordenador que controla todos nuestros movimientos, por lo que no está mal tener algunas nociones para hackearlo cuando sea necesario. 

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://hipertextual.com/ciencia/cerebro-medida-paso-del-tiempo/

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