▲ La selección de los Leones del Atlas vive su mejor época en las canchas y con sus seguidores.Foto Ap
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Martes 6 de enero de 2026, p. a11
Marruecos, primera selección de un país africano en llegar a las semifinales de un Mundial, tiene una Liga con signos de mejora. Utiliza la tecnología del VAR, invierte en academias y la Real Federación de Futbol ha convertido a los clubes en sociedades anónimas para intentar controlar el problema de deudas.
Según el periódico digital del país africano Hespress –de los más importantes de la región, con versiones en inglés, árabe y francés–, ahora los llamados Leones del Atlas se perfilan a organizar el Mundial de Clubes 2029 por delante de otros posibles candidatos.
“Expertos estiman que la probabilidad de que Marruecos albergue el torneo es de 99 por ciento”, menciona Hespress. “La decisión final depende del anuncio de FIFA, pero el consenso interno ya está claro”.
Aunque el máximo organismo del futbol no ha confirmado la sede ni las fechas oficiales del Mundialito, los cuatro vigentes campeones de cada confederación –París Saint-Germain (UEFA), Pyramids (CAF), Al Ahli (AFC), Flamengo (Conmebol) y Cruz Azul (Concacaf)– tienen su plaza asegurada. Brasil y Estados Unidos, anfitrión de la pasada edición, así como de la Copa América 2024 y la Copa Mundial 2026, son candidatos, pero Marruecos presentó también su candidatura al reunir no sólo la infraestructura necesaria para una competencia de élite, sino también el entusiasmo nacional de miles de aficionados que desbordan las calles cada vez que juega su representativo.
“La candidatura de Marruecos es la opción más sólida para los responsables de la toma de decisiones, una prueba con miras a 2030”, reportan medios locales. En la propia Real Federación Marroquí de Futbol (RFMF) esperan sólo la resolución de FIFA.
“Organizar este torneo serviría como ensayo general para el siguiente Mundial, que se llevará a cabo en España y Portugal, además de nuestro país”, comentan trabajadores de la RFMF sobre la Copa de selecciones posterior a la de este año, en la que, además de los tres países citados, el órgano internacional que rige este deporte incluyó como sedes a Argentina, Paraguay y Uruguay para conmemorar el centenario del primer campeonato del mundo.
Alrededor de las grandes plazas de España, Francia, Países Bajos y Bélgica, entre otras naciones de Europa, Marruecos tiene una red de reclutadores que lleva años rastreando cada rincón para detectar jugadores con orígenes marroquíes susceptibles de integrar a la selección nacional.
En Qatar 2022, edición en la que alcanzó por primera vez el cuarto lugar mundialista, elementos como Yassine Bounou, quien jugaba para el Sevilla, y Achraf Hakimi (PSG) sorprendieron al vencer a rivales como la Roja con un plantel de compatriotas formados principalmente en el extranjero.
La hazaña se replicó dos años después al conquistar la Copa Africana de Naciones y la Copa Árabe, así como el centro del Mundial juvenil Sub-20. Durante el pasado Mundial de Clubes, el primero con 32 equipos participantes, la FIFA repartió mil millones de dólares, incluidos 125 millones para el Chelsea, que resultó campeón. De acuerdo con un estudio elaborado en abril pasado por Open Economics, organismo independiente que da soporte a instituciones y empresas en el diseño de sus proyectos y políticas de inversión, el torneo aportaría cerca de 40 mil 900 millones de dólares al producto interno bruto en Estados Unidos y favoreció la creación de 185 mil puestos de trabajo, un crecimiento económico que pretende trasladar Marruecos a su modelo deportivo con inversiones millonarias en estadios y centros de entrenamiento.
Los Leones del Atlas, anfitriones y clasificados a los cuartos de final de la actual Copa de Naciones (enfrentarán el viernes a Camerún), pueden presumir la etiqueta de ser el equipo más caro de África y el número 15 en el mundo con un valor estimado de 416.45 millones de euros.
Miles de seguidores
Su atractivo no es casualidad. A finales del año pasado, miles de marroquíes que intentaron asistir al torneo se quedaron fuera de los estadios, con entradas agotadas en el sistema y precios inalcanzables en la reventa. Un anticipo de lo que vendrá en la Copa Mundial 2026, marcada por el mismo sistema de acceso en el que pocos pueden conseguir boletos para los partidos de su propia selección.
“Hubo personas conectándose con 10 computadoras, tal vez 15 al mismo tiempo para comprar muchos lugares. Por ellos no logramos conseguir ningún asiento”, denunciaron. De ser sólo un participante más en la estructura de negocio de la FIFA, el país del norte de África se ha convertido en un modelo emergente que puede transformar el futbol en un plan millonario en su expansión en el continente.
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