“Me metió la lengua hasta las amígdalas”: Salen a la luz más detalles del escándalo sexual que salpica a Julio Iglesias

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By ndh
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Una de las mujeres que ha denunciado a Julio Iglesias por presuntos abusos que sufrió mientras trabajaba como su fisioterapeuta, ha dado a conocer más detalles de las situaciones que habría vivido durante los meses que formó parte del personal de una de las ‘mansiones del terror’. Según dijo, los temas sexuales eran los predominantes en las conversaciones con el cantante español, de 82 años.

La venezolana, conocida bajo el nombre ficticio de Laura, respondió a un cuestionario de elDiario.es y de Univisión, medios a cargo de la investigación. Según la denunciante, la relación laboral comenzó en 2021, cuando ella tenía 28 años, y fue el propio artista quien la convocó. “¿Estás lista para que te cambie la vida?”, le preguntó. Su destino final fue la mansión de Punta Cana, en República Dominicana. Allí sufrió los “enojos”, las “peleas casi a diario” y los abusos permanentes, que la llevaron a entender que vivían “en dictadura” o que debían “simplemente decir o hacer lo que él decía”.

Aunque estaba en una “casa de ensueño frente al mar”, la situación diaria que atravesaba hacía que no quisiera salir de la habitación, ya que estaba “siempre con miedo a qué hacer o qué decir”, por lo que acabó padeciendo una depresión “muy fuerte”.

Así es la

Normalizar la anormalidad

Cuando no llevaba ni 15 días en su puesto, mientras estaban sentados a la mesa con dos jefas intermedias y una invitada, Iglesias le preguntó por sus senos. “¿Son operados o son naturales?”, le dijo. Cuando respondió que eran operados, le pidió que se los mostrara. En un primer momento, Laura no sabía si le estaba hablando en serio, ya que “él siempre les buscaba el doble sentido a las cosas”. Lo que también le sorprendió fue que las otras mujeres le insistieron para que mostrara sus senos.

“Por presión social, por no decir no, pues todo el mundo está diciendo que es normal, estás en un lugar donde la cultura es distinta, estás aprendiendo, pues… chévere, me paro, tomo un poco de distancia de la mesa y enseño mi seno“, recordó Laura. Aunque la halagaron por su belleza y por lo “bonita” que le había quedado la cirugía, la fisioterapeuta insistió en que para ella “no es normal”. “Desde que entré a esa casa me di cuenta de que todo era fuera de lo común, no se manejaba de la manera profesional que tú esperas”, sostuvo. Además, reflexionó: “Te hacen creer que es una familia, pero hay límites, hay reglas, hay cosas que vas aprendiendo a golpes”.

Las situaciones que definió como “de acoso” comenzaron un día en el que Iglesias estaba en la piscina y en ese lugar también había varias mujeres “con los senos al aire”. Ante la insistencia, aceptó quitarse la parte superior de la bikini. Fue en ese momento cuando el artista le “agarra los pezones” y los “aprieta durísimo”. “¡No, me duele!”, se quejó Laura. “No es solamente que te toque, es que te lastima. Me dice: ‘Es que tienen los pezones grandes’. Y sigue como si nada”, continuó su relato.

“Esto no es normal, esto no está bien. Pero, ¿qué hago? Este es mi trabajo”, se preguntó.

“Un viejo verde”

A partir de entonces, la situación se volvió más difícil. “Cuando nos quedábamos a solas, […] él empezaba a preguntarme. Para mí, era como un viejo verde. Todos los temas de conversación que él tenía eran ‘sexosos’. Recuerdo que me preguntaba […]: ‘¿En qué momento te haces la pajita?'”, detalló.

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Incluso, llegó a proponerle un trío sexual. Primero le preguntó si era “de mente abierta” y si le gustaban las mujeres. Ante su respuesta negativa, Iglesias le dijo que tenía que “experimentar”. “¿Tú serías capaz de hacer un trío conmigo y la encargada?”, le insistió, siempre recibiendo respuestas negativas.

Esta postura no le impidió a Iglesias dar otro paso, cuando Laura ya había anunciado que dejaría su trabajo. “Un día me tomó por sorpresa y me metió la lengua hasta las amígdalas. Yo no me podía defender. Era un abuso hacia mi integridad física, pero qué podía hacer, ¿lo golpeaba? Estaba agotada. Ni siquiera me daba chance de decir no. Simplemente, lo hacía y ya”, recordó.

Dos días antes de irse, recibió otra propuesta. Con la mano en la pierna, el acusado le ordenó: “Esta noche, después de que cenemos, vas a ir a tu habitación, te vas a poner una camisa larga sin pantaletas y vas a venir a mi habitación. Tú, la encargada y yo vamos a hacer un trío“. “Cuando veo que me está dando una orden con tanta seguridad, yo, con mucho respeto y humildad, le digo: ‘No, profesor’. Y entonces me da durísimo en la pierna: ‘¡Ja! Tú no me gustas, boluda de mierda. ¿Qué te crees?’, continuó Laura su relato.

Durante los cinco meses y medio que trabajó para Iglesias, en dos períodos, la fisioterapeuta sintió que se le “faltó el respeto”, y dijo que aceptó “tantos abusos” por “no perder un trabajo”. “No es justo que una mala persona sea reconocida a nivel mundial como un héroe”, manifestó. Por último, reflexionó: “No es justo que te abusen, te maltraten, te humillen y que esto, simplemente, no tenga ningún tipo de valor, porque tú no tienes dinero o porque tú no tienes el mismo poder que él”.

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