Los investigadores han pensado durante mucho tiempo que nuestros antepasados aprovechaban los incendios forestales y utilizaban cuidadosamente esas llamas para hacer fogatas antes de que el Homo sapiens dominara más tarde el arte de encender fuego por sí mismo.
Sin embargo, el verdadero control del fuego fue un “punto de inflexión” en la historia de la humanidad que afectó a casi todas las facetas de la vida y permitió las posteriores transformaciones de la agricultura y la metalurgia, según explicó en una conferencia de prensa en línea Rob Davis, arqueólogo del Museo Británico y autor principal del estudio.
Señala que la capacidad de hacer fuego “habría tenido un impacto en las tendencias evolutivas, en particular en la evolución biológica, pero también en la evolución social y los desarrollos sociales”. El fuego era importante por muchas razones obvias, como la protección contra los depredadores, la provisión de luz y calor, y la cocción de alimentos. Pero el fuego también está presente en muchos sistemas de creencias humanos, y habría permitido a los primeros humanos vivir en lugares más fríos.
También se han encontrado pruebas anteriores de la creación de fuego en yacimientos neandertales, incluido uno en Francia de hace unos 50 000 años que contiene el registro más antiguo. Pero los Homo sapiens ya vivían en Europa en esa época, por lo que los científicos razonaron que los neandertales podrían haber aprendido a hacer fuego de ellos. Sin embargo, las antiguas pruebas de East Farm indican que los neandertales encendían fuego a propósito antes de que nuestra especie surgiera en África hace unos 300 000 años.
“Esto es algo que compartimos con nuestros primos evolutivos”, indica Davis.
Antes de que los neandertales puedan compartir el mérito de esta innovación, se necesitan más pruebas.
El arqueólogo Wil Roebroeks, de la Universidad de Leiden, experto en el uso prehistórico del fuego y que no participó en el estudio, considera que el nuevo hallazgo es “una nueva aportación al registro temprano del fuego”, pero no está convencido de que el de East Farm fuera intencionado. “Los autores hicieron un excelente trabajo con su análisis de los datos de Barnham, pero parecen estar forzando las pruebas”, opina.
Otros esperan que los investigadores puedan aprovechar el análisis de East Farm. “Sin duda, me gustaría investigarlo más a fondo para ver si esto se puede confirmar de alguna manera”, comenta Dennis Sandgathe, arqueólogo de la Universidad Simon Fraser que estudia el uso del fuego por parte de los neandertales, pero que no participó en el último trabajo. Aunque se muestra escéptico ante muchas afirmaciones sobre la creación de fuego en la antigüedad, considera que el nuevo artículo es “bastante convincente”.
Sin embargo, incluso si se confirman las pruebas de East Farm, Sandgathe advierte que no hay que dar por sentado que el uso del fuego estuviera muy extendido en aquella época: “Las pruebas actuales siguen indicando que se trataba de algo extremadamente raro”.
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