Pocos argentinos recuerdan hoy el natalicio de “Don Ata”

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“Don Ata”, como el público cariñosamente lo llamaba fue el máximo exponente del folklore argentino, cantautor, poeta y guitarrista, reconocido por retratar la vida del hombre de campo y apreciado como orgullo popular argentino.

Héctor Roberto Chavero Aramburo nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, el 31 de enero de 1908 y falleció en Nîmes, Francia, el 23 de mayo de 1992.

Hijo de una campesina de origen vasco y de un humilde empleado ferroviario proveniente de pueblo originario, a los seis años comenzó a estudiar violín con el cura del pueblo hasta que se inclinó por la guitarra tomando clases con el maestro Bautista Almirón en Junín.

Allí descubrió la música de Sor, Albéniz, Granados y Tárrega, y también las transcripciones para guitarra de obras de Schubert, Liszt, Beethoven, Bach y Schumann, recogen los escritos biográficos.

Adquirió el seudónimo Atahualpa Yupanqui en 1913, que significa en lengua quechua “el que vino de lejanas tierras a contar”

En 1917 se instaló en Tucumán junto a su familia y, a los 19 años, compuso su popular canción «Camino del indio». Durante su juventud, recorrió gran parte de Argentina, experimentando costumbres y sonidos que luego plasmó en sus composiciones.

Reconocido como uno de los más importantes músicos argentinos de folclore, sus composiciones han sido cantadas por grandes intérpretes como Mercedes Sosa, Pedro Aznar, Los Chalchaleros, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra, Jairo, Andrés Calamaro, Divididos, Marie Laforêt y Mikel Laboa entre muchos otros.

Sus canciones siguen formando parte del repertorio de innumerables artistas, en Argentina y en distintas partes del mundo.

En Tucumán conoció a la pianista Antoinette Paule Pepin Fitzpatrick apodada Nenette, nacida en Francia y formada musicalmente en Argentina. Con Nenette se casó en Montevideo, Uruguay, y vivieron juntos durante 48 años. Ella firmaba con el seudónimo de Pablo del Cerro, y fue coautora de 65 canciones de enorme éxito, como «El arriero» y «Luna tucumana».

“Don Ata” se consolidó como interprete en el exterior en la década de 1960, años en los que ofreció conciertos en Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel, España y Francia donde finalmente se estableció.

Si bien visitó Argentina esporádicamente, con el regreso de la democracia en 1983 presentó varias obras en el famoso Café Concert y la galería La Capilla.

A lo largo de su carrera, tocó con innumerables músicos y compartió créditos con grandes compositores grabando más de mil 200 canciones y cerca de 300 composiciones registradas como propias. Además, como escritor publicó el libro “Piedra Sola” (1941) y la novela “Cerro Bayo” (1947) que inspiró la película “Horizontes de Piedra” (1956).

En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

Sus cenizas se encuentran en los jardines de su Casa Museo de Cerro Colorado, Córdoba, a la sombra de un roble junto a las del bailarín y coreógrafo folclórico Santiago Ayala, lugar donde también se exhiben sus libros, los puñales de su abuelo, ponchos, aperos y distintos regalos que le entregaba el público durante sus giras por el mundo.

jcm/mh

Con información de PRENSA LATINA https://www.prensa-latina.cu/2026/01/31/pocos-argentinos-recuerdan-hoy-el-natalicio-de-don-ata/

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