Xenovenator espinosai: el dinosaurio carnívoro que confirma la riqueza fósil de Coahuila

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El Xenovenator espinosai no solo llena un vacío ecológico entre dinosaurios pequeños y grandes, sino que también aporta evidencia clave sobre el origen evolutivo de aves no voladoras, como gallinas y pavos, consolidando a Coahuila como un territorio fundamental para entender la historia de la vida en la Tierra. Escucha la entrevista que realizó Adriana Esthela Flores al investigador José Flores Ventura en Entre Líneas.

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Escucha la ecntrevista de Adriana Esthela Flores en Ente Líneas.

 Laura Velarde

El Museo del Desierto en Coahuila dio a conocer el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio carnívoro, denominada Xenovenator espinosai, un descubrimiento que vuelve a colocar a esta entidad en el centro de la paleontología internacional.

 

Para hablar de este importante avance científico, en IMER Noticias conversamos con José Flores Ventura, investigador en paleontología y ciencias naturales del Museo del Desierto, quien explicó que este dinosaurio pertenece al grupo de los troodóntidos, clave para entender la evolución de las aves modernas.

 

“Sí, mira, pertenece a este dinosaurio muy curioso, muy llamativo, escaso en el registro fósil del mundo, pero es muy importante porque estos dinosaurios se asocian con algunas aves que tenemos hoy.

Aves que nos articulan que no son voladoras, por ejemplo, el correcaminos, la gallina, el pavo, este se asocia mucho con este dinosaurio; porque puede ser un descendiente de este sabe de este dinosaurio. Un dinosaurio de más o menos 3 m de largo por 1,50 m o 1,60 m de altura. Estaba totalmente emplumado, pero no podía volar”.

 

El Xenovenator espinosai, de acuerdo con los estudios, era un cazador nocturno. Tenía ojos grandes orientados al frente, similares a los de los búhos actuales, y un sistema auditivo altamente desarrollado.

 

“Hemos encontrado las garras, la órbita del ojo, que es como podemos reconstruir el cráneo ya completo en base al vaciado del cerebro y la órbita del ojo. Podemos reconstruir totalmente el cráneo, los dientes eran muy particulares, eran triangulares y poseían sierras a los lados. De hecho la palabra trolóntico significa diente que hiere, diente que daña. Esta especie la de nosotros poseía dos grandes ojos dirigidos hacia delante, unos ojos parecidos a los de los búhos modernos ahorita. Poseen otra característica muy singular que es que el órgano de los oídos también lo tienen muy desarrollado. Entonces, encaja perfectamente con esta actividad nocturna. Posiblemente eran cazadores jugadores que tenían una visión muy amplia, muy muy buena en la noche y se dedicaban a cazar posiblemente roedores, lagartijas, pequeños animales”.

 

 

La visión de este ecosistema prehistórico: 

 

El hallazgo se remonta a prospecciones realizadas a inicios del año 2000 en el municipio de General Cepeda. Estas piezas permitieron reconstruir el cráneo completo. Los restos provienen de la Formación Cerro del Pueblo, una antigua planicie costera con deltas de ríos, cercana al mar. Incluso, dentro del cráneo se hallaron caracoles marinos, lo que sugiere que el cuerpo fue arrastrado por corrientes fluviales.

 

“Pues eran planicies costeras, era particularmente era un delta de río, imagínate el Amazonas, imagínate el Mississippi, el delta del Mississippi, el delta del río Lerma.

Tenía superficies planas con arbustos, no había árboles tan grandes. Era una zona a veces de arenas con mucha agua que bajaba por medio de canales y muy cerca de la costa, marina.

Entonces, estos restos, de hecho, se encontraron como si hubieran sido arrastrados. O sea, como que este murió allá arriba en una plataforma, en una meseta y luego el río lo arrastró hasta ya muy cerquita del mar. Entonces, así más o menos era la visión de este ecosistema prehistórico”.

 

El Xenovenator espinosai no solo llena un vacío ecológico entre dinosaurios pequeños y grandes, sino que también aporta evidencia clave sobre el origen evolutivo de aves no voladoras. Por ejemplo, las gallinas y pavos, consolidando a Coahuila como un territorio fundamental para entender la historia de la vida en la Tierra.

 

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