Los Ángeles (EE UU)/El fenómeno de Bad Bunny ha dejado de ser una cuestión estrictamente musical para convertirse en un caso de estudio sobre poder cultural, mercado digital y política identitaria en Estados Unidos. Su presencia como protagonista del descanso del Super Bowl de este domingo no solo marca un hito para la música latina, sino que confirma hasta qué punto la industria ha tenido que reordenarse en torno a un artista que ya no juega bajo las reglas tradicionales del pop anglosajón.
Mientras el promedio de la industria registra un aumento del 60% en las ganancias del repertorio durante la segunda semana posterior al Super Bowl, las métricas asociadas a Bad Bunny duplican ese impacto y lo sitúan en un 115%. Se trata de un salto sin precedentes que pulveriza los estándares habituales y supera ampliamente el efecto logrado por cualquier artista anglo en ediciones anteriores del evento deportivo más visto de Estados Unidos.
Apple Music ha apostado fuerte por el puertorriqueño con un patrocinio que rondaría los 50 millones de dólares, una cifra que revaloriza aún más la marca personal de Benito Martínez Ocasio y revela la magnitud de la operación. Para la tecnológica, Bad Bunny no es solo un músico de éxito, sino una herramienta estratégica para capturar el segmento de mayor crecimiento del mercado digital: el consumidor latino. En ese tablero, el artista funciona como un auténtico “caballo de Troya” para arrebatar suscriptores a plataformas rivales en todo el continente americano.
En 2025, el “Conejo Malo” acumuló 19.800 millones de reproducciones en Spotify
El ascenso meteórico del llamado “Conejo Malo” se refleja también en Spotify, donde se ha coronado por cuarta vez consecutiva como Artista Global Top. En 2025 acumuló 19.800 millones de reproducciones, una cifra que lo sitúa en una liga propia y confirma que el español no es una barrera, sino un motor de expansión. En ese mismo año, la plataforma lo distinguió con el premio al mejor álbum mundial por DeBÍ TiRAR MáS FOToS, su sexto trabajo de estudio.
Ese disco, concebido como una oda nostálgica y emocional a Puerto Rico, ha sido clave en la narrativa que rodea su actuación en el Super Bowl. Canciones como BAILE INoLVIDABLE, DTM o NUEVAYoL forman parte del carrusel de temas que se prevé suenen durante el descanso, en una decisión que desafía frontalmente la lógica del mercado anglo, con un espectáculo íntegramente en español, sin concesiones lingüísticas, ante una audiencia global.
El músculo financiero acompaña esa audacia. Según Forbes, Bad Bunny se ha convertido en el décimo artista mejor pagado del mundo, con un patrimonio estimado en 66 millones de dólares en 2025. Buena parte de esos ingresos procede de los más de 30 conciertos que ofreció ese año como parte de su residencia en Puerto Rico, un éxito que sirvió de antesala para la gira mundial en la que se encuentra inmerso.
Sin embargo, lo que convierte esta actuación en un acontecimiento político y cultural es su decisión de excluir a Estados Unidos de su actual tour, en protesta por las políticas migratorias y el clima de temor generado por las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Esa postura transforma su paso por el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, en su única aparición en suelo estadounidense en 2026, elevando la expectación a niveles históricos.
“No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”
La elección de Bad Bunny como rostro del descanso del Super Bowl no ha estado exenta de polémica. Sectores republicanos y conservadores han criticado que su música sea en español, cuestionando que represente al público mayoritario del país. El propio artista respondió a ese clima de hostilidad durante la gala de los Grammy, donde, al recoger el premio a mejor álbum de música urbana, pronunció un discurso que resonó más allá del ámbito musical: “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”.
La reacción llegó incluso desde la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que no asistirá al Super Bowl de este año por su rechazo al cantante. “Creo que es una pésima elección. Lo único que hace es sembrar odio. Terrible”, afirmó, en unas declaraciones que evidencian hasta qué punto el fenómeno Bad Bunny ha desbordado el terreno cultural para instalarse en la confrontación política.
Aunque otros artistas latinos han pisado antes el escenario del descanso –como Shakira, Enrique Iglesias, Jennifer Lopez o la cubanoamericana Gloria Estefan–, lo que distingue a esta actuación es su carácter fundacional. Bad Bunny será el primer latino en encabezar el espectáculo defendiendo ante el mercado anglo un repertorio completamente en español, sin traducciones ni adaptaciones.
Más que un show musical, el descanso del Super Bowl se perfila así como un termómetro del cambio demográfico, cultural y económico que vive Estados Unidos. Y en ese escenario, Bad Bunny no actúa solo como artista, sino como símbolo de un poder latino que ya no pide permiso para ocupar el centro.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y se encuentra en el sitio https://www.14ymedio.com/cultura-y-ciencia/bad-bunny-llevara-espanol-domingo_1_1123502.html