▲ Protestar contra el racismo y la brutalidad policiaca le costó al mariscal Colin Kaepernick su carrera en la ligaFoto Afp
Joshua Reyes Sámano
Periódico La Jornada
Jueves 5 de febrero de 2026, p. a10
Azeez al Shaair, defensivo de los Texanos de Houston con ascendencia árabe y quien pasó parte de su niñez en Arabia Saudita, condenó hace unas semanas los ataques de Israel a Palestina, al portar un parche debajo de los ojos, usual en los jugadores de futbol americano, con la consigna “Alto al genocidio”. La reacción de la NFL fue inmediata: recibió una sanción económica para dejar claro que de eso no se habla.
Las protestas en la liga son cada vez más escasas. En 2016, el mariscal de campo Colin Kaepernick parecía dejar un precedente al arrodillarse durante el Himno Nacional de Estados Unidos en repudio al racismo y la brutalidad policiaca contra la población afrodescendiente… hacerlo le costó el fin de su carrera. Desde entonces, la liga ha transitado hacia una cultura de silencio ante las crisis humanas locales y mundiales.
Ese patrón se mantuvo incluso ante episodios que indignaron a buena parte de los estadunidenses y generaron movilizaciones masivas en el mundo, como las crueles redadas del ICE, eje de las políticas migratorias del presidente Donald Trump, y el genocidio que perpetra Israel contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. A pesar de estos acontecimientos, las muestras de inconformidad en la NFL han sido prácticamente inexistentes.
“El caso Kaepernick dejó un precedente que puede influir en los atletas en dos direcciones: motivar la libre expresión de sus adhesiones ideológicas y políticas, o bien, no participar de protestas por las posibles represalias (terminación de contratos, cancelación cultural, entre otras). La protesta, en el Estados Unidos actual está siendo criminalizada, así que el caso Kaepernick pudo ser un antecedente, pero hay un contexto político más grande y peligro-so para quienes expresen adhesiones a ideas progresistas o de defensa de derechos humanos”, explicó Erick Suaste, doctor en ciencias políticas y sociales de la UNAM, especialista en análisis del discurso y semiótica de la cultura.
A Kaepernick, su pronunciamiento contra el racismo en Estados Unidos que respaldaron decenas de jugadores, le costó el retiro profesional. Después de eso ningún equipo de la liga lo contra-tó a pesar de que llevó a los 49ers de San Francisco a un Supertazón. Las protestas en ese entonces tuvieron tal impacto, que Trump, durante su primer mandato, se mostró indignado y provocó que la liga buscara medidas para combatirlas.
“¿No les gustaría que alguno de estos dueños de la NFL, cuando ven que estos jugadores le faltan al respeto a nuestra bandera dijera: ¡Saquen a ese hijo de puta del campo ahora, está despedido!?”, exclamaba el mandatario.
Nueva regla
La liga intentó establecer una nueva regla para prohibir que cualquier miembro de los equipos se arrodillara durante la ceremonia del Himno Nacional, con la opción de que los inconformes se quedaran en los vestidores. Pero la iniciativa se congeló meses después ante la negativa de la asociación de jugadores.
“No voy a ponerme de pie para mostrar orgullo por una bande-ra de un país que oprime a los negros y las personas de color”, comentó Kaepernick en 2016.
Respecto a la sanción de Azeez al Shaair por pronunciarse en contra de los ataques de Israel en Gaza, la liga determinó que infringió el reglamento, el cual establece que “durante el periodo en el día del partido en que un jugador es visi-ble para el estadio y la audiencia televisiva, tienen prohibido usar, mostrar o transmitir mensajes personales, ya sea por escrito o ilustración, a menos que dicho mensaje haya sido aprobado antes por la oficina de la liga”.
“Siento que es algo que está intentando ser casi silenciado. De cualquier lado, no estoy de acuerdo que la gente pierda la vida (en Gaza). Entiendo que es una multa. Eso es más grande que yo, incomoda a la gente. ¿Imagínense cómo se sienten? Hay gente muriendo. Soy un ser humano y me importa”, declaró Al Shaair.
▲ Al defensivo Azeez al Shaair le impusieron una multa por denunciar el genocidio en Gaza por Israel.Foto @a_train2_
A tres días del Supertazón 60, la NFL enfrenta presión para tomar una postura más explícita contra la agresiva aplicación de la ley de migración del gobierno de Trump, la cual ha propiciado indignación en la población tras la muerte de dos ciudadanos estadunidenses a manos de agentes del ICE. Por tal motivo, más de 184 mil personas firmaron una solicitud pidiendo a la liga que denuncie la posible presencia de estos agentes federales en el partido del domingo.
“La sanción a Al Shaair es un mensaje directo acerca de cuáles serán las acciones punitivas para quienes deseen declarar algo sobre el asunto, escudándose en la normativa de la NFL de no hacer algún tipo de proselitismo. Discursivamente, el jugador se posiciona en contra de ese statu quo, que hace visible el mensaje al portarlo en su rostro; el juego, que es visto por miles de seguidores, lo amplifica. Al ser afrodescendiente, considero que adquiere un tinte contracultural que se asocia con las poblaciones oprimidas. Su protesta es importante porque desafía la normativa de la institución deportiva y se suma a las de otros ámbitos, como el artístico”, agregó Suaste.
Ambiente hostil
A pesar del ambiente hostil en Estados Unidos propiciado por Trump, ninguno de los jugadores o miembros del cuerpo técnico de los equipos que disputarán el Supertazón se ha pronunciado en contra de los operativos del ICE. En los Patriotas de Nueva Inglaterra inclusive militan dos jugadores latinos: el venezolano Andrés Borregales y el colombiano Christian González.
En otras ligas como la NBA, tanto jugadores y entrenadores se han pronunciado categóricamente en contra de las acciones del ICE. Doc Rivers, entrenador en jefe de los Bucks de Milwaukee, no se ha quedado callado ante los abusos de este servicio de migración y reiteró lo que ha dicho desde hace meses contra una era en la que las minorías sufren acoso y brutalidad del gobierno de Trump. “Lo que están hacien-do no es moralmente correcto”.
“Hay que considerar que el futbol americano es el deporte que carga con los valores tradicionales de Estados Unidos. Aunque hay mayoría de jugadores afrodescendientes y de otras etnias, es para hombres blancos, heteronormados, patriotas, que incluso ocupan los puestos de poder. Es posible encontrar en sus filas gente en pro de la agenda MAGA como abiertamente lo expresó Nick Bosa, quien también recibió multa”, sostuvo Suaste.
Ante esta situación, el espec-táculo del medio tiempo que protagonizará el cantante Bad Bunny se perfila a ser el único desafío ante las hostiles políticas migratorias. Trump incluso declaró que no asistiría al juego de este año, a diferencia de 2025, debido a la presencia del puertorriqueño.
Bad Bunny es un declarado activista contra las políticas hostiles del gobierno del republicano y lo reiteró en la ceremonia de los premios Grammy, donde se pronunció contra el ICE mientras recibía su galardón. Meses antes, decidió no presentarse en territorio estadunidense para evitar que sus seguidores latinos pudieran ser detenidos.
“Fuera ICE; no somos animales, somos humanos y americanos”, enfatizó el cantante al recibir su galardón en los Grammy.
A pocos días del Supertazón, el silencio de los jugadores y entrenadores se ha hecho más notorio frente a la indignación social que provocó la persecución migratoria del gobierno estadunidense. La NFL, que durante años promovió campañas como “Fin del racismo”, enfrenta una contradicción crucial: proyectarse como una institución comprometida con la justicia social y la diversidad étnica, mientras por el contrario sanciona a quienes intentan ejercer su libertad de expresión.
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