Dinastía del Desfalco en Coatzintla: De César Ulises al Cinismo de Jorge Alanís

HERENCIA MALDITA: César Ulises entrega la "maquinaria del desfalco" a Jorge Alanís; un pacto de impunidad que convierte el agua y las obras fallidas en el negocio millonario que seca a Coatzintla.

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La Dinastía del Desfalco. Mientras presumen austeridad, la realidad en Coatzintla es un intercambio de maletas llenas de impunidad. César Ulises y Jorge Alanís protagonizan la escena que indigna a la ciudadanía: el saqueo sistemático disfrazado de obra pública, dejando a su paso una ciudad rota y sedienta.NDH

Coatzintla no sufre por accidente, sufre por diseño. Una investigación a fondo destapa la “Dinastía del Desfalco”, el esquema mediante el cual el exalcalde César Ulises García Vázquez cimentó un sistema de saqueo institucional que hoy perfecciona su sucesor, Jorge “Pepe” Alanís. Bajo la bandera de una falsa transformación, han convertido la crisis hídrica de la colonia Ruiz Cortines y el caos urbano en un lucrativo coto de caza personal, donde “ellos crean el problema y ellos mismos venden la solución”, desviando recursos millonarios mientras el pueblo clama por servicios básicos.

Coatzintla, Ver. — En la historia de las democracias fallidas, existen capítulos donde el poder no se hereda para servir, sino para asegurar la continuidad del saqueo. Coatzintla vive hoy ese capítulo oscuro. Lo que para la mirada superficial es una “mega fuga” de agua o una calle intransitable por obras patito, para el análisis profundo es el síntoma de una metástasis financiera que comenzó con la administración de César Ulises García Vázquez y que hoy, bajo el mandato de Jorge Alanís, alias “Pepe Alaro”, ha alcanzado niveles de desfachatez intolerables.

La crisis de infraestructura que asfixia al municipio no es producto de la mala fortuna climática, sino de un desfalco sistemático que ha drenado las arcas públicas durante años. César Ulises dejó tras de sí una estela de cuentas opacas, obras fantasma y un ayuntamiento herido de muerte financiera. Sin embargo, en lugar de una auditoría rigurosa o un cambio de rumbo, los ciudadanos recibieron a Jorge Alanís, quien ha perfeccionado el arte de “crear el problema para vender la solución”, utilizando las siglas de MORENA como un escudo moral que cada día se agrieta más ante la realidad de los hechos.

En las mesas políticas del estado se habla de un pacto de impunidad. Alanís no llegó a corregir el rumbo, sino a administrar el caos heredado por García Vázquez para convertirlo en una mina de oro personal. La estrategia es quirúrgica: se permite que la red hidráulica colapse —mientras miles padecen sed— para justificar contratos de emergencia con sobreprecios astronómicos. Es un modelo de negocios disfrazado de gestión pública, donde el dinero que debería estar destinado al bienestar social termina, según apuntan los indicios de vida suntuosa de los implicados, llenando los bolsillos de la nueva élite municipal.

Resulta una ironía sangrienta que, bajo el eslogan de la “Cuarta Transformación”, Coatzintla sea el escenario de una regresión a las prácticas más rancias del cacicazgo. Mientras César Ulises preparó el terreno con un desfalco estructural, Alanís ha levantado sobre esos cimientos una red de corrupción en la obra pública que es, en esencia, un robo descarado al pueblo. No hay error de cálculo en las fugas de agua, ni en las reparaciones de calles al vapor; hay una intención deliberada de mantener el ciclo de la “reparación eterna” que solo beneficia a las constructoras favorecidas por el alcalde.

Condenamos enérgicamente esta sucesión de abusos. La complicidad silenciosa entre el antecesor y el sucesor es una bofetada a la confianza ciudadana. El pueblo de Coatzintla no solo está pagando por el agua que no tiene, sino que está financiando la opulencia de quienes juraron no robar, no mentir y no traicionar.

Exhortamos a que se abra la “caja negra” de las finanzas municipales de ambas administraciones. La impunidad de César Ulises es el combustible de la soberbia de Jorge Alanís. Es hora de que el instrumento estatal deje de ser un observador pasivo y actúe contra esta dinastía del desfalco. Coatzintla no necesita más promesas de obras infladas; necesita justicia para un pueblo que ha visto cómo su futuro se escurre, junto con el agua potable, por el caño de la corrupción política.

-Juan Pérez.

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