La Habana/Tras semanas de inactividad aparente, el tanquero Emilia, dedicado al transporte de gas licuado de petróleo (GLP) bajo bandera cubana, volvió a moverse. Sin embargo, lejos de traer alivio, su llegada al puerto de Cienfuegos confirmó el peor escenario posible: el buque entró vacío.
Según confirmó a 14ymedio el experto Jorge Piñón –investigador de la Universidad de Texas, en Austin–, el Emilia había salido de Santiago de Cuba con la intención de cargar GLP en Jamaica, uno de sus proveedores habituales. El destino era el puerto de Kingston. Pero el plan se frustró por una combinación letal de tiempos y política. El buque llegó a aguas jamaicanas pocas horas antes de que entrara en vigor la nueva orden ejecutiva del presidente Donald Trump. El decreto, efectivo desde las 12:01 am (hora del Este) del 30 de enero de 2026, sanciona a todos los países que envíen combustible a Cuba.
Los datos de seguimiento marítimo confirman el fracaso de la operación. Los registros de VesselFinder muestran que el Emilia nunca llegó a atracar en Kingston. Se aproximó con un calado de 8,4 metros y salió con exactamente el mismo calado, señal inequívoca de que no cargó combustible. Entró en aguas territoriales jamaicanas a las 08:35 UTC del 29 de enero y salió a las 10:48 UTC del día 30, un margen insuficiente para realizar una operación de carga, incluso antes de que el decreto estadounidense entrara formalmente en vigor a la medianoche.
Para miles de hogares, conseguir el cilindro de 10 kilogramos se ha convertido en una carrera de obstáculos
El tanquero puso rumbo a Cienfuegos y entró en el puerto con el mismo calado con el que había salido. No traía GLP. El viaje, observado durante días con expectación por especialistas y ciudadanos, terminó siendo una prueba más de que el sistema energético cubano funciona al día, sin red de seguridad.
La terminal de Cienfuegos concentra infraestructura clave de almacenamiento y redistribución de GLP para el occidente del país. Desde allí se abastecen provincias que llevan meses sin servicio regular. La falta de gas no solo priva a las familias de un combustible doméstico esencial, sino que las obliga a improvisar con leña, carbón o electricidad intermitente para cocinar, alimentando un deterioro social y sanitario sostenido.
En 2025, las propias autoridades reconocieron suspensiones casi totales de la venta de gas por agotamiento de inventarios. Cada descarga permitió apenas unos días de comercialización antes de que las “balitas” volvieran a desaparecer. Para miles de hogares, conseguir el cilindro de 10 kilogramos se ha convertido en una carrera de obstáculos sin garantías de éxito.
En enero de 2026, una balita de gas se ha revendido por entre 10.000 y 30.000 pesos
Por eso, cada movimiento del Emilia se sigue milimétricamente. El buque ha pasado largos periodos fondeado o inactivo, un comportamiento que algunos expertos atribuyen menos a fallas técnicas que a restricciones financieras. Cuba compra GLP en operaciones puntuales, sin contratos estables, y depende de intermediarios regionales dispuestos a asumir riesgos. La escasez de divisas, el historial de impagos y ahora el endurecimiento del cerco sancionador hacen cada vez más difícil cerrar acuerdos, incluso de corto plazo.
Desde Cienfuegos, cuando hay producto, el GLP se redistribuye a provincias que llevan meses de atraso. Entonces reaparecen las colas, los turnos se agotan en horas y el mercado informal eleva los precios. En enero de 2026, una balita de gas se ha revendido por entre 10.000 y 30.000 pesos, varias veces el salario mensual de un trabajador estatal. El precio oficial existe solo para quien logra llegar a la ventanilla.
El episodio del Emilia también se inscribe en un contexto más amplio de contracción energética. Ya desde 2025, las importaciones de combustibles hacia Cuba cayeron de forma sensible, golpeando tanto la generación eléctrica como el consumo doméstico. Con menos fuel para las plantas de generación distribuida, los apagones se intensifican y el gas se vuelve un sustituto crítico. La escasez de uno presiona la demanda del otro, cerrando un círculo vicioso.
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