México y EU formalizan plan técnico para la gestión del agua en el Río Bravo

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México y EU formalizaron un plan técnico para gestionar el agua del Río Bravo bajo el Tratado de Aguas de 1944, respetando la soberanía.

Luis Camarillo Carvajal

 

Los gobiernos de México y Estados Unidos formalizaron este martes un plan técnico estratégico para la gestión de los recursos hídricos en la cuenca del Río Bravo, bajo el marco legal del Tratado de Aguas de 1944.

 

 

A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores (SRE), Agricultura (SADER), Medio Ambiente (SEMARNAT) y la CONAGUA, informaron que este acuerdo es el fruto de una intensa negociación técnica y política.

 

Las dependencias destacaron que el plan se ejecutará con pleno respeto a la soberanía nacional, bajo tres ejes fundamentales:

 

 

    Derecho humano al agua y el suministro para consumo doméstico, así como producción agrícola en el norte de México, antes de las entregas internacionales.
    Seguridad alimentaria para proteger la disponibilidad de agua para las comunidades agrícolas mexicanas.
    Cumplimiento internacional a fin de asegurar la entrega de la cuota mínima anual estipulada, condicionada siempre a la realidad hidrológica actual de la cuenca.

 

Sequía extrema

 

En el marco de un complejo panorama climático, el acuerdo representa un esfuerzo conjunto por mitigar los efectos de la sequía extrema, que introduce mecanismos de previsibilidad y responsabilidad compartida.

 

 

El anuncio fue recibido con optimismo por la administración estadounidense. El secretario de Estado, Marco Rubio, expresó su reconocimiento a la presidenta Claudia Sheinbaum a través de sus redes sociodigitales:

 

 

“El acuerdo entre Estados Unidos y México para abordar la escasez de agua en México es otro ejemplo de cómo el presidente Trump cumple con el pueblo estadounidense. Esto representa una victoria para los agricultores y ganaderos estadounidenses, y agradecemos los constantes esfuerzos del presidente Claudia Sheinbaum por cumplir con las responsabilidades de México en virtud del Tratado del Agua de 1944″.

 

 

En este contexto, el embajador de los Estados Unidos en México, Ronald Johnson, destacó los avances logrados por ambos gobiernos en materia de cooperación hídrica, subrayando que la equidad en la asignación de los recursos naturales ha sido una de sus principales prioridades desde su llegada al país.

 

 

Por su parte, el Departamento de Agricultura estadunidense agregó que este nuevo compromiso para fortalecer el Tratado de Aguas de 1944, brindará mayor certidumbre a los agricultores, ganaderos y productores del sur de Texas que dependen del suministro constante de agua del Río Bravo.

 

 

Esa dependencia agregó que México se comprometió a entregar un mínimo de 431.5 millones de metros cúbicos de agua por año a los Estados Unidos durante el ciclo actual de cinco años.

 

 

Ambas partes se reunirán mensualmente para garantizar entregas puntuales y consistentes, y prevenir futuros déficits.

 

Antecedentes

 

El Tratado sobre Aguas Internacionales entre México y Estados Unidos de 1944 es un acuerdo histórico firmado el 3 de febrero de ese año, que establece la asignación de las aguas de los ríos Tijuana, Colorado y Bravo desde Fort Quitman, Texas, hasta el Golfo de México.

 

 

El acuerdo es administrado y vigilado por la Comisión Internacional de Límites y Aguas, pero para distinguir entre la sección mexicana y la estadounidense se usan las siglas CILA para México e IBWC para Estados Unidos, además que se encarga de resolver conflictos que lleguen a surgir entre ambas naciones.

 

¿Por qué se llegó a este acuerdo?

 

 

Antes del tratado, las disputas por el uso de las aguas de estos ríos, especialmente del Río Bravo, eran frecuentes debido a la creciente demanda para la agricultura, el consumo humano y el desarrollo económico en ambos lados de la frontera.

 

 

Por ello México y Estados Unidos buscaron un marco equitativo para gestionar estos recursos compartidos, considerando que los ríos cruzan la frontera y benefician a ambos países.

 

 

El Acta 331

 

El nuevo plan alcanzado el 3 de febrero de 2026 es la continuación operativa de un avance diplomático fundamental, el Acta 331 de la CILA (Comisión Internacional de Límites y Aguas), firmada a finales de 2024.

 

 

Su objetivo es romper el ciclo de “deudas de agua” que generaba tensiones cada cinco años.

 

 

El Acta 331 introdujo herramientas de flexibilidad, permitiendo a México usar diversas fuentes de agua para cumplir sus compromisos y estableciendo grupos de trabajo para proyectos de desalinización, modernización de distritos de riego y reúso de agua.

 

 

Desafios

 

 

El tratado original de 1944 no previó “megasequías” de varias décadas, sino periodos cortos de escasez.

 

 

En estados como Chihuahua, los productores agrícolas a menudo temen que las entregas a Estados Unidos dejen sus presas vacías, en contraparte al lado estadounidense, donde los agricultores del Valle del Río Grande en Texas presionan constantemente por entregas más regulares y predecibles.

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