En Guadalajara, una de las etapas más tristes en la historia del futbol tuvo lugar para el equipo más exitoso de todos los tiempos, Brasil. Vale la pena hacer memoria a poco más de cien días de que comience la Copa Mundial 2026, mientras los tapatíos se preparan para recibir el trofeo de la FIFA.
El 21 de junio de 1986 quedó grabado en la memoria de la “Perla de Occidente” como uno de los días más tristes en la historia del futbol en la capital de Jalisco. La ciudad, que durante años había sido una gran anfitriona y fanática de la Selección de Brasil, fue escenario de una eliminación inesperada y, esa vez, hasta los mariachis callaron.
Brasil perdió ante Francia en los cuartos de final del Mundial de 1986, que se disputaba en México. El partido, celebrado en el Estadio Jalisco, terminó 1-1 tras 120 minutos de juego y se definió en una dramática tanda de penales, donde los franceses se impusieron 5-4.
Durante el torneo y por su historia, que comenzó a escribirse en 1970, cuando el país fue sede del Mundial de ese año, Brasil convirtió a Guadalajara en su base de operaciones. La afición local no solo llenó el estadio en cada encuentro, sino que adoptó al equipo como propio. Las calles se cubrieron de banderas brasileñas, la música samba resonaba en distintos puntos de la ciudad y cada victoria se celebraba como si fuera de la selección local.
Hasta antes del duelo ante Francia, Brasil había ganado todos sus partidos en la ciudad:
En 1970 se impuso a Checoslovaquia (4-1), Inglaterra (1-0), Rumania (3-2), Perú (4-2) y Uruguay (3-1); luego, se coronó campeón por tercera vez en la Ciudad de México.
Después, en 1986, derrotó a España (1-0) y a Irlanda del Norte (3-0) en la fase de grupos; también había dado cuenta de Polonia (4-0) en los octavos de final. Pero llegó el fin del invicto.
La derrota y la melancolía tapatía
La derrota ante Francia no solo resultó en la eliminación del torneo, sino también en el fin del invicto de Brasil en Guadalajara. Para muchos aficionados, fue un golpe inesperado. La ciudad, que había vibrado con el talento y el ritmo del equipo dirigido por Telé Santana, quedó en silencio.
El portero Carlos expresó su tristeza tras el encuentro, mientras que el propio Santana llegó a considerar el final de su carrera como entrenador. En Guadalajara, la sensación fue de vacío. Las celebraciones se transformaron en reflexión y desilusión.
La inesperada derrota de Brasil en Guadalajara trascendió el resultado deportivo. Fue el cierre de una relación entre una ciudad apasionada y una selección, y que duró varios años. Ese 21 de junio de 1986, la fiesta terminó y la melancolía se instaló en el corazón de los tapatíos.

El testimonio en El Informador
La edición impresa de El Informador del 22 de junio de 1986 publicó en sus páginas lo ocurrido aquella vez, pero también sirvió para dar testimonio de lo que esa derrota significó para las personas. “Se terminó el encanto. El resultado estaba gravitando en las dimensiones de una lápida a las ambiciones y los corazones brasileños. Las banderas dejaron de oscilar, de ondear; las miradas de los brasileños se apagaron, perdieron brillo y la voz, su tono. Algunos pasaron a la indignación, otros simplemente al silencio”, cuenta la crónica.
“Fue triste. Ahora no descendieron las escaleras de las zonas superiores del Estadio Jalisco con la alegría, el ritmo y el ruido. Ahora simplemente bajaron como otros aficionados comunes, seguidores de equipos expuestos al triunfo y la derrota”.
“Solo se distinguían por las camisetas amarillas y verdes. Junto al puesto de cigarros del estadio llegó un joven brasileño. Pidió un encendedor. La vendedora, con gracia, preguntó si lo quería con el logo del mundo unido por un balón. El brasileño reiteró: ¡Quiero un encendedor!”.
“Se recargó en el mostrador y su mirada no ocultaba el abatimiento. Su camiseta estaba doblada alrededor del cuello”.
“Le fue entregada la mercancía. La joven le ofreció entonces cigarrillos, pero el brasileño contestó: ‘No, no quiero fumar… ¡quiero quemar la camiseta!'”.
También cuenta que por la Calzada Independencia hubo otro retrato de la derrota: “Chaplin, que había bailado rodeado de la samba, acompañado por las batucadas, frente a las cámaras de TvManchete y de otras cadenas brasileñas, caminaba entre el río humano. Sin embargo, pese a su disfraz, su paso ya era normal, pero el maquillaje blanco estaba roto: le surcaron el rostro las lágrimas”.
“Llantos brasileños, llantos mexicanos que acompañaron a los brasileños. Silencios, esperanzas en el partido vespertino. Ahora no hubo ruedas de baile, ahora la mancha amarilla se diluyó con el agua salada”.

Este contenido se produjo con ayuda de Pinpoint, en un proceso de mentoría con la Red de Capacitadores en Herramientas Digitales, una iniciativa de Factual y Google News Initiative. Durante este proceso, varios periodistas de El Informador creamos en Pinpoint una colección con notas sobre los Mundiales en México de 1970 y 1986 publicadas en el periódico y resguardadas en su hemeroteca. Posteriormente formulamos preguntas sobre ese archivo a Gemini, verificamos las respuestas y, con base en ellas, desarrollamos nuevas notas periodísticas. Si deseas consultar la colección completa con todas las notas sobre los Mundiales en México, puedes hacerlo en el siguiente enlace.
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