▲ Verónica Lora considera que su trabajo es privilegiado porque consiste en explicar lo que nadie se había preguntado.Foto Eirinet Gómez
Eirinet Gómez
Periódico La Jornada
Martes 10 de febrero de 2026, p. 7
“Dedicarse a la ciencia no es cuestión de magia, nacer con un don o tener una mente privilegiada; se trata de trabajo constante y mucha perseverancia para afrontar las fallas”, afirma Verónica Lora Castellanos especialista en materia oscura, galaxias enanas y formación estelar.
Desde su cubículo en el Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde está adscrita al Departamento de Plasmas, la científica llamó a las niñas y jóvenes a desaparecer el mito de que las mujeres no pueden dedicarse a la ciencia.
“No necesitas ser brillante ni resolver grandes acertijos o ver más allá de lo evidente, lo que sí te exige la ciencia es humildad y estar dispuesta a talachear los temas que te interesan, incluso si al inicio tienes que contar con los dedos”, señala.
Originaria de la Ciudad de México, Lora Castellanos estudió la licenciatura en Física, así como la maestría y el doctorado en ciencias en la UNAM. Después realizó dos estancias posdoctorales en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. A su regreso al país, trabajó tres años en el Instituto de Radioastronomía en Morelia y más tarde se incorporó al Instituto de Ciencias Nucleares, donde labora en la actualidad.
Lejos del estereotipo de la científica de bata blanca, porta un piercing en el labio, unas gafas modernas y es aficionada a las películas de ciencia ficción. En su cubículo, entre cálculos matemáticos y simulaciones digitales, conviven figuras de alienígenas y escarabajos.
Hija de un arquitecto y una educadora, considera que a dos décadas de cursar sus estudios de física, existen algunos avances en la participación de las mujeres en la ciencia, como una mayor presencia femenina en las aulas y la implementación de normativas universitarias para prevenir el acoso y la discriminación.
Sin embargo, advierte que aún hace falta un cambio de fondo en la sociedad, pues “si se quitaran las normas que hoy existen para sancionar comentarios sexistas o el acoso, estoy segura de que muchas de esas conductas volverían a ocurrir”.
Uno de los aprendizajes más importantes en su trayectoria, dice, fue postularse para realizar estudios de posdoctorado en el extranjero. “A veces tenemos objetivos que parecen imposibles, es entonces cuando hay que recordar que el no ya lo tenemos y atrevernos a preguntar”, reflexiona.
Actualmente, la investigadora está entusiasmada con el estudio de las llamadas galaxias medusas, nombradas así por su parecido con estos organismos acuáticos. “Lo que he estudiado es cómo se forman las estrellas en esas colas y, sobre todo, cómo pueden llegar a formarse tantas –las necesarias– en un periodo determinado como para dar origen a pequeñas galaxias”, explica.
Lora Castellanos, mamá de una niña de 9 años, compara el estudio de la evolución de las estrellas con la música o hacer poesía. “Responder qué le pasa a una galaxia cuando pasa a formar parte de un cúmulo de galaxias no cambia mi vida ni el precio del dólar. No cambia nada. En ese sentido, mi trabajo es un privilegio, porque sólo trato de explicarme algo que nadie más se había preguntado”.
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