Pequeñas se involucran en el quehacer científico

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▲ Emma Maride Espinoza y Andrea Pech, ambas de 9 años, estudian el comportamiento nocturno de polinizadores de la península de Yucatán.Foto cortesía de las científicas

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▲ Sofía Paola López, de 10 años, investiga el uso de una aplicación para gestionar el estrés y la ansiedad entre adolescentes.Foto cortesía de las científicas

Eirinet Gómez

 

Periódico La Jornada
Martes 10 de febrero de 2026, p. 6

En distintas regiones del país, niñas de entre 9 y 10 años utilizan el método científico para explorar el mundo, responder las preguntas que surgen de la observación cotidiana, así como proponer miradas nuevas sobre la naturaleza y las tecnologías.

En entrevista con La Jornada, en el contexto del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra mañana, tres niñas compartieron cómo, por medio de clubes, concursos y proyectos de investigación, se han adentrado en el quehacer científico.

Emma Maride Espinoza Quiñonez y Andrea Pech Calderón, ambas de 9 años de edad, desarrollaron Héroes de la Noche, una investigación dedicada a estudiar el comportamiento nocturno de dos polinizadores emblemáticos de la península de Yucatán: el murciélago y las polillas.

Acompañadas por Wilmny Gutiérrez Carillo, coordinadora del club de ciencia de la escuela primaria Miguel Hidalgo, en la localidad de Peto, e integrante del Programa Adopte un Talento (Pauta) de la UNAM –iniciativa orientada a fomentar el pensamiento crítico y las habilidades científicas–, Andrea y Emma siguieron paso a paso el método científico.

Las niñas se documentaron acerca de los polinizadores, plantearon una hipótesis y realizaron observaciones en dos viveros de su comunidad. Con apoyo de cámaras de video, registraron la actividad nocturna de estos animales, sus horarios de visita y su preferencia por determinadas plantas.

Entre los hallazgos que más las sorprendieron estuvo la identificación de especies de murciélago, entre éstas el murciélago amarillo yucateco, endémico de la península. También observaron de cerca cómo estos polinizadores toman el polen de las flores durante la noche.

“Como siempre escucho los sonidos de los murciélagos que pasan por mi casa todas las noches y por la mañana encuentro polillas muertas, me surgió la idea de investigarlos”, relata Andrea. “La mayoría de las personas piensa en los polinizadores de día: las mariposas, abejas, colibríes, pero pocos saben que las polillas también cumplen esa función”, añade Emma.

Si pudieran realizar un experimento sin límites, Emma se inclinaría por estudiar el espacio: “las estrellas, de qué están hechas y qué hay más allá de ellas”. Andrea, en cambio, se sumergiría en el océano para estudiar las corrientes marinas.

Cuidado de la salud mental

Sofía Paola López González, de 10 años y originaria de Jalisco, investigó el uso de Wysa, una aplicación de salud mental basada en inteligencia artificial (IA) que actúa como un chatbot conversacional empático para ayudar a gestionar el estrés, la ansiedad y el bajo estado de ánimo entre adolescentes.

Durante tres meses, trabajó con un grupo de estudio, integrado por niños y niñas de entre 10 y 13 años, a quienes contactó entre amigos y por medio de redes sociales. Como parte de su investigación, aplicó cuestionarios estandarizados –como el Cuestionario de capacidades y dificultades en la infancia)– para identificar la presencia de condiciones como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), ansiedad o depresión, así como los efectos del uso de la aplicación en su bienestar.

Entre sus conclusiones, Sofía advierte: “a veces la inteligencia artificial puede ser una ayuda, pero lo mejor es conversar con un sicólogo cómo te sientes, con tu papá o con otro adulto, porque no se compara con un robot de IA”.

Interesada en la química y la biología, la niña considera que su siguiente proyecto científico estará relacionado con el corazón y la salud animal. Si pudiera viajar al espacio le gustaría averiguar si existen seres vivos fuera de la Tierra y cómo son.

Desde el estudio de murciélagos y polillas en la península de Yucatán hasta el análisis del uso de una aplicación basada en inteligencia artificial entre adolescentes de Jalisco, sus trabajos demuestran que la ciencia no siempre comienza en grandes laboratorios, sino también mediante la curiosidad en el entorno inmediato.

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