Ap
Periódico La Jornada
Viernes 13 de febrero de 2026, p. 6
Nueva York. A los dos años, la mayoría de los niños saben jugar a la imaginación. Convierten sus habitaciones en castillos lejanos y organizan fiestas de té imaginarias.
La capacidad de crear algo de la nada puede parecer exclusivamente humana: una base de creatividad que ha dado lugar a nuevos tipos de arte, música y más.
Ahora por primera vez, un experimento sugiere que un simio en cautiverio puede tener imaginación.
“Lo realmente emocionante de este trabajo es que sugiere que las raíces de esta capacidad de imaginación no son exclusivas de nuestra especie”, dijo el coautor del estudio Christopher Krupenye, de la Universidad Johns Hopkins.
Kanzi, un bonobo criado en un laboratorio, se convirtió en un experto en comunicarse con humanos mediante signos gráficos. Combinó diferentes símbolos para darles significados nuevos y aprendió a crear herramientas de piedra sencillas.
Los científicos se preguntaban si Kanzi tenía la capacidad de fingir, es decir, actuar como si algo fuera real sabiendo que no lo es. Habían oído hablar de chimpancés hembras en libertad que sostenían palos como si fueran crías y de chimpancés en cautiverio que arrastraban bloques imaginarios por el suelo después de jugar con unos reales.
Pero la imaginación es abstracta, por lo que es difícil saber qué pasa por la cabeza de los simios. Podrían estar simplemente imitando a los investigadores o confundiendo objetos imaginarios con reales.
Los investigadores adaptaron el manual para estudiar a niños pequeños y organizaron una fiesta de jugos para Kanzi. Vertieron jugo imaginario de una jarra en dos vasos y luego fingieron vaciar sólo uno. Le preguntaron a Kanzi qué vaso quería y él señaló el que aún contenía jugo de mentira 68 por ciento de las veces.
▲ Kanzi, un primate bonobo, aprendió a comunicarse con los humanos mediante signos gráficos.Foto Ap
Para asegurarse de que Kanzi no confundiera el jugo real con el falso, también realizaron una prueba con jugo real. Kanzi eligió el real en lugar del falso casi 80 por ciento de las veces, “lo que sugiere que realmente puede distinguir entre el real y el imaginario”, señaló Amalia Bastos, coautora del estudio de la Universidad de St. Andrews en Escocia.
Un tercer experimento, en el que se colocaron uvas falsas en dos frascos, tuvo resultados positivos similares.
Pero no todos los científicos están convencidos de que Kanzi esté fingiendo como lo hacen los humanos. Hay una diferencia entre imaginar que se vierte jugo en una taza y mantener la simulación de que es real, indicó el sicólogo comparativo de la Universidad de Duke, Michael Tomasello.
“Para convencerme de eso, necesitaría ver a Kanzi simular que vierte agua en un recipiente”, escribió Tomasello en un correo electrónico. Él no participó en el estudio, que se publicó en la revista Science.
Kanzi creció entre humanos, por lo que es difícil determinar si sus habilidades se extienden a todos los simios o se deben a su crianza especial. Falleció el año pasado a los 44 años.
Muchas especies de grandes simios en estado salvaje están en peligro crítico de extinción y se necesitará más investigación para comprender de qué son capaces sus mentes.
“Kanzi abrió este camino para muchos estudios futuros”, afirmó Bastos.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://www.jornada.com.mx/2026/02/13/ciencias/a06n1cie?partner=rss