▲ El baterista Sly Dunbar también colaboró con estrellas del rock y el jazz, además de mezclar el reggae con la música disco.Foto tomada de la cuenta de Facebook del músico
Hernán Muleiro
Periódico La Jornada
Lunes 9 de febrero de 2026, p. 7
El pasado 26 de enero falleció a los 70 años Sly Dunbar (Kingston, Jamaica, 1956), baterista fundamental para entender la historia del reggae jamaicano, grabó miles de discos y una cantidad de elepés legendarios solamente en 1978 que es difícil de cuantificar. Junto a Robbie Shakespeare, su socio en el bajo, fueron considerados una de las bases rítmicas más sólidas del planeta. El estilo creativo de Sly Dunbar se distingue aún antes de leer su nombre en los créditos.
Su aporte al reggae fue fundamental, ya que en este género el bajo y batería no son sólo acompañamiento de la guitarra, sino que hacen al desarrollo esencial y a la calidad de la canción. Si el oyente se aventuró en el reggae más allá de Bob Marley, hay chances de que haya escuchado el particular sentido de tempo de Sly Dunbar, que destacó a Lloyd Knibb, docente y baterista de The Skatalites, como su mentor.
Su carrera abarcó al desarrollo sónico y conceptual del reggae, y también la expansión de estilos como el ska y el dub, que mientras pasaron los años 70 se fueron haciendo conocidos en el resto del mundo. A su vez, Kingston incorporó entre sus influencias a la música disco, el funk y el soul. Dunbar contó entre sus influencias a Al Jackson, baterista de Booker T. & the M.G.’s. Cuando The Rolling Stones, Paul MacCartney, Bob Dylan o Yoko Ono requirieron de los servicios de un baterista de reggae con la habilidad para incursionar en diferentes ritmos, el elegido fue Sly Dunbar.
Revolutionary Sounds (1976)
A 50 años de distancia de su lanzamiento, lo más amenazador del disco Revolutionary Sounds de The Revolutionaries podría ser el nombre del grupo o la portada con el clásico retrato del Che Guevara. El contenido suena mucho más amigable e incluye un cover de Norwegian Wood de The Beatles, ya que las versiones no sufrían la sanción de derechos de autor.
A pesar de sus instrumentales, que hoy suenan accesibles, vale recordar que el reggae fue una música censurada por los medios en Jamaica durante la época en que se editó este elepé; el reggae es la expresión musical rastafari, una religión que fue prohibida por el gobierno.
Roast, Fish, Collie Weed and Cornbread (1978)
Puede que el reggae metabolizara diferentes elementos de la música y la cultura estadunidense, pero Roast, Fish, Collie Weed and Cornbread (1978), el disco del productor y músico Lee Perry, en el que colabora Sly Dunbar, es cualquier cosa menos un producto replicable: el elepé del maestro Perry es un gran ejemplo de la consola de grabación utilizada como instrumento musical. En este disco Perry combina baladas reggae, como Curly Locks con experimentos en los que las capas de sonido suman a bebés llorando, vacas mugiendo y a Lee cantando “No creas que soy vicioso / Sólo soy un poco suspicaz”.
Dunbar, el inabarcable
Dunbar aportó lo suyo al disco de Althea & Donna, de 1978, que incluyó Uptown top Ranking, una canción de amor, o de seducción, que logró la anhelada rotación en las radios británicas. Más allá del desarrollo en producción y de que el reggae era un ritmo nuevo para las grandes audiencias, algunos músicos jamaicanos no dejaron de buscar un éxito pop perfecto. Otro de los discos de los discos con Dunbar mejores considerados es The Heart of the Congos, de The Congos, editado en 1977 por el sello Black Ark.
Entre la gigante cantidad de grandes figuras de la música jamaicana con quienes colaboró Dunbar se encuentran Alton Ellis, Dillinger, Black Uhuru, Horace Andy, King Tubby y Joe Gibbs. Sly dejó su marca como batero de Peter Tosh, el primer músico jamaicano después de Bob Marley en tener difusión internacional, y en Two Sevens Clash, disco del grupo Culture, que amplificó la profecía numérica rastafari sobre una gran agitación social y el día del juicio final, cuando se cruzaran el 7 de julio de 1977. La creencia fue tan popular que ese día en Jamaica cerraron escuelas y comercios.
Sly también participó de discos influyentes que no fueron de artistas jamaicanos ni de estrellas de rock: Future Shock (1983), que modernizó el sonido del jazzero Herbie Hancock, Nightclubbing (1981) de la icónica Grace Jones, elepé que mezcló música disco con reggae en su propia forma pop y Aux armes et cætera (1979), de Serge Gainsbourg, que incluyó una versión reggae de La Marsellesa que causó rechazo entre el conservadurismo nacionalista francés.
La contribución enciclopédica de Sly Dunbar a la historia del reggae es necesaria a la hora de intentar entender el subestimado rol de la música de Jamaica en la cultura popular.
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