Madrid/El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que su secretario de Estado, Marco Rubio, se encuentra en conversaciones con el régimen cubano y sugirió que su país podría realizar una “toma amistosa” de la Isla. “El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en graves problemas. No tienen dinero, no tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros. Y quizá tengamos una toma amistosa de Cuba”, declaró a la prensa el mandatario a las afueras de la Casa Blanca, con el sonido de fondo del helicóptero que le esperaba.
Ante el revuelo de los periodistas, que intentaban seguir preguntando, insistió: “Bien pudiéramos terminar teniendo una toma amistosa de Cuba”. Trump calificó a la Isla, “para decirlo suavemente, una nación fallida”.
El presidente prosiguió: “Desde que era un niño, oigo cosas sobre Cuba y todo el mundo quiere cambiarla, veo que eso puede pasar”. Marco Rubio, aseveró, “se está encargando de ello al más alto nivel”. Y recalcó: “No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida, es ahora mismo una nación en graves problemas y quieren nuestra ayuda”.
Sus palabras ratificaban lo publicado este jueves por el Miami Herald: que asesores del secretario de Estado –las fuentes no especificaban si el secretario de Estado mismo– se reunieron con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez alias El Cangrejo, en Basseterre, capital de San Cristóbal y Nieves, donde se ha celebrado la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom).
“No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida, es ahora mismo una nación en graves problemas y quieren nuestra ayuda
El tema central de las conversaciones fue, decía el diario miamense “la posibilidad de flexibilizar gradualmente las sanciones estadounidenses a cambio de que los líderes cubanos implementen cambios en la Isla mes a mes”. Un diplomático caribeño confirmó al Herald que en los encuentros privados con ellos, al margen de la cumbre, “Rubio dejó claro que las conversaciones con el Gobierno cubano estaban muy avanzadas y que no querían hacer nada que prolongara el régimen”, aunque, según otra fuente, no se había cerrado aún ningún acuerdo concreto.
Los principales medios estadounidenses acogían este viernes en sus páginas el análisis de expertos variados que difieren en las hipótesis de cómo sería una transición en la Isla empujada por EE UU.
Entre ellas, destaca el artículo de Michael Crowley, un reportero que suele acompañar al secretario de Estado en sus viajes, publicado en The New York Times, y que expone las opiniones de varios conocedores de la situación. La mayoría de los analistas consideran que Trump y Rubio abogan por una apertura paulatina del régimen hacia libertades económicas y políticas, más al estilo de la opción venezolana tras la captura de Nicolás Maduro, aunque hay una voz que desentona: la de Jason Marczak.
Experto en América Latina del Atlantic Council de Washington, Marczak cree que la Administración de Trump podría estar más dispuesta a asumir el riesgo de una transición caótica, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela. La clave está, opina, en el petróleo y la poca relevancia de la Isla.
Frente a la necesidad de estabilidad que exigía levantar la industria petrolera venezolana, Cuba no tiene nada más allá de una economía aislada y sin apenas bienes que exportar. “Los disturbios allí tendrían escaso impacto económico más allá de sus costas”, sostiene.
En cuanto al otro gran temor de Washington, una ola migratoria, se podría paliar con la misma ayuda humanitaria que ya se empezó a enviar con la cooperación de la Iglesia católica a través de Cáritas, añade Marczak. A su juicio, la opción Delcy, no tiene visos de prosperar: “La mayoría de los cubanos nunca han vivido bajo otro régimen que no sea el comunista”.
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