“Vamos a vivir tiempos difíciles”, dice Díaz-Canel, sin precisar

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By ndh
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Madrid/Con miles de domicilios en apagón en todo el país, incluida La Habana, una minoría de cubanos habrán escuchado la comparecencia especial ante los medios de Miguel Díaz-Canel la mañana de este jueves. No se perdieron mucho: el mandatario no anunció ninguna medida para enfrentar la crisis sin precedentes que sufre la Isla.

Díaz-Canel comenzó puntual, lamentando las “campañas de desinformación” y la “guerra mediática”. Tras decir que acababan de sostener una reunión del Consejo de Ministros para tratar el “desabastecimiento agudo de combustible”, cedió el micrófono a Arleen Rodríguez. La periodista oficialista –que armó un revuelo hace dos semanas al minimizar los apagones diciendo que Martí escribió sus obras sin luz eléctrica– fue dando la palabra a los periodistas presentes en la sala. Todos, de medios oficialistas y de la prensa estatal de países afines, como Rusia o China.

¿Habrá electricidad mañana? ¿Se paralizará el transporte? ¿Los hospitales cómo trabajarán? Ningún reportero planteó estas preguntas, que sí se hacen los cubanos de a pie estos días.


“No hay Estado fallido”, aseveró, “sino un Estado que ha tenido que enfrentar las máximas presiones de la principal potencia del mundo”

Muy al contrario, el primer periodista que tomó la palabra, Oliver Zamora Oria, de Russia Today, dio pie a Díaz-Canel a desarrollar el habitual discurso victimista frente a EE UU, al que llamó “gobierno imperial”. “No hay Estado fallido”, aseveró, “sino un Estado que ha tenido que enfrentar las máximas presiones de la principal potencia del mundo”. Repitiendo consignas consabidas, denunció las herramientas que usa EE UU, el “bloqueo” y la “agresión militar”.

Frente a esa fuerza “imperial”, dijo, también insistiendo en un sintagma repetido, “está la resistencia creativa”, si bien reconoció: “No soy un idealista, sé que vamos a vivir tiempos difíciles”.

De igual manera, expresó que “Venezuela ha sido agredida”, con un presidente “secuestrado”, refiriéndose a la captura de Nicolás Maduro por parte de la Administración de Donald Trump, en una operación militar el pasado 3 de enero. Desde antes, señaló, en diciembre, EE UU había establecido el “bloqueo” a los tanqueros que transportaban crudo venezolano. “Desde esa fecha no se recibe combustible”, afirmó, sin contar los 85.000 barriles enviados por México en enero en el buque Ocean Mariner.

“El enemigo está en una persecución de todos los caminos que se le pueden abrir a Cuba”, se quejó, y se ufanó, sin dar mayores detalles: “Cuba no está sola. Hay muchos países dispuestos a ayudar”. Poco antes, el embajador ruso en La Habana había declarado que Moscú seguiría mandando petróleo a la Isla, aunque fue prudente al decir: “Suponemos que esta práctica continuará”.

Pasaba una hora de comparecencia cuando apuntó tímidamente varios datos, sin llegar a mencionar las medidas del plan. “Llevamos cuatro semanas que estamos en cero de generación distribuida”, confesó, desvelando por qué la Unión Eléctrica lleva justo ese tiempo sin incluir en sus partes diarios la información sobre la energía que tiene ese origen, como solían.


“Llevamos cuatro semanas que estamos en cero de generación distribuida”

De igual manera, insistió varias veces en el incremento de la inversión en fuentes renovables de energía, principalmente solar. En estos momentos, informó, la aportación de los parques fotovoltaicos al sistema eléctrico nacional (SEN) es del 38% en horas diurnas. Cuando termine febrero, dijo también, la aportación de este tipo de energía será de 98 megavatios (MW), y al mes siguiente, de 52 MW más, y así sucesivamente.

Aunque mencionó una y otra vez que en el Consejo de Ministros se habían discutido una serie de medidas, Díaz-Canel dijo finalmente que “un grupo de ministros y viceministros irán informando poco a poco” de ellas, aproximadamente “en una semana”. Esas medidas, apuntó, “aunque no van a ser permanentes, van a demandar esfuerzo”. Y prosiguió, previendo la queja de la población de ofrecer más sacrificios: “Si no nos sacrificamos, ¿qué hacemos?, ¿nos rendimos? Hay mucho que defender”.

El mandatario abundó en la necesidad de “seguir explotando las fuentes que tenemos como el petróleo”, que es “pesado”, y expuso, no sin circunloquios, medidas difusas al respecto, que en algunos casos parecen, en mitad de la escasez extrema que padece la Isla, quimeras. Por ejemplo, la “tarea” que dice que tiene encargado el Centro de Investigación del Petróleo: crear un sistema “para llegar a la refinación del crudo cubano y mejorar su calidad”. 

Mencionó también, de nuevo sin ofrecer detalles, que se está incrementando “nuestras capacidades de almacenamiento”, mermada desde el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas, hace más de tres años, así como la producción de crudo nacional. Esta va acompañada, relató, de “gas acompañante”. Se refería Díaz-Canel a la producción de Energas en asociación con la multinacional canadiense Sherritt, que explota las minas de níquel y cobalto. Esta ha reconocido algo de lo que no ha hablado el mandatario: una disminución en la producción de gas en la Isla que, junto a la reducción también de la producción minera por la falta de combustible, tiene al gigante minero en aprietos en lo que a su desempeño en Cuba se refiere.


Explicó por qué en La Habana está habiendo más apagones durante el día: porque han decidido emplear más energía en acciones que activen la economía

De igual manera, explicó por qué en La Habana está habiendo más apagones durante el día: porque han decidido emplear más energía en acciones que activen la economía, por ejemplo en riego para plantaciones de arroz o en sectores clave como el tabaco.

“Esto hay que aprovecharlo como una oportunidad”, sentenció, “y terminar de comprender que el país tiene que sostenerse con la fuentes de energía que nosotros producimos”.

En cuanto a un posible diálogo con Estados Unidos, Díaz-Canel reiteró lo que ya dijo vía redes sociales: Cuba está dispuesta a ello, siempre que sea “sin presiones, en una posición de iguales, de respeto, sin abordar temas que podamos entender como injerencias a nuestra soberanía nacional”.

Por lo demás, reiteró varias veces la idea de que “todos los componentes de nuestros sistemas defensivo territorial se están preparando”, e hizo hincapié en “prioridades” como “elevar el funcionamiento del Partido, del Estado, de todas las instituciones” para “prepararnos para un intento de agresión”; establecer un “plan de movilización política” –que ejemplificó con las honras fúnebres a los 32 cubanos muertos en la operación estadounidense en Caracas– o “la manera en que tenemos que desarrollar la comunicación política, que tiene que responder a una comunicación de tiempo de guerra”.

No fue buen ejemplo de comunicación política precisamente la conferencia, en la que la complacencia de los medios rozaba lo hilarante por momentos. Así, cuando el director de la agencia Prensa Latina le preguntó: “¿Somos un país que patrocina el terrorismo internacional? ¿Protegemos terroristas en Cuba?”, y Díaz-Canel contestó: “Me haces unas preguntas que tú te las has contestado miles de veces”.

A este diario llegaron varios testimonios de cubanos que sí tenían electricidad pero que apagaron la transmisión a la mitad, desesperados. “Está hablando porquería y no estamos para eso”, dijo un empleado de Sancti Spíritus antes de salir a su trabajo, al que ya llegaba tarde.


“Discutir, debatir, aportar, eso no produce electricidad”, lamentaba una maestra jubilada habanera

“Discutir, debatir, aportar, eso no produce electricidad”, lamentaba una maestra jubilada habanera. “Con esa retórica no hay avance posible”. Una joven madre pedía en redes desde Holguín el link de la transmisión por internet: “Mi suegra está cansada de tanta muela y quiere apagar el televisor”.

Sobre los cubanos, en definitiva, sigue sobrevolando el temor a aquello que Fidel Castro llamó en el Período Especial “opción cero”, la ausencia total de combustible. Los educados en aquellos años noventa, recuerdan una asignatura con ese nombre, en la que enseñaban cómo tomar notas con carbón vegetal o escribir en cartones corrugados de cajas de embalaje, así como los discursos pontificando sobre la idea de abandonar las ciudades (al estilo Kampuchea, la Camboya de los Jemeres Rojos) y sembrar con las propias manos los alimentos que se necesitaran.

En los últimos días, desde distintos lugares de la Isla reportaron a 14ymedio estar citando a los trabajadores estatales, para comunicarles recortes energéticos ante la situación de crisis extrema. En Varadero, empleados de hoteles fueron informados de permanecer “una semana completa” en el lugar, organizándose por turnos, “por la contingencia petrolera”.

Mucho más resumidamente, ya adelantó el viceministro de Exteriores, Carlos Fernández de Cossío que se avecinaban medidas severas, hace tan solo unos días. En una entrevista con EFE, el vicecanciller dijo que el Gobierno se encontraba definiendo un “proceso de reorganización”, y afirmaba: “No es algo sencillo, es algo difícil para la gestión del Gobierno y es algo muy difícil para la población en su conjunto”. 

Después de una conferencia de prensa de Díaz-Canel, de más de dos horas de duración y ante medios complacientes, los ciudadanos cubanos siguen sin saber lo que les espera.

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