Plataformas de reventa digital como Viagogo, StubHub y Hellotickets prometen acceso inmediato a conciertos agotados, pero operan en un vacío regulatorio que encarece los boletos, diluye responsabilidades y pone en riesgo los derechos de las personas consumidoras.
Laura Velarde
Si hoy se navega por internet en busca de boletos para un concierto agotado, es casi inevitable encontrarse con plataformas de reventa digital como Viagogo, StubHub o Hellotickets. Sitios que aparecen entre los primeros resultados de búsqueda y que se presentan como soluciones inmediatas para las y los fans, pero cuya operación plantea serios desafíos en materia de derechos del consumidor, acceso equitativo a la cultura y vacíos regulatorios.
Esto se debe a que operan en un espacio transnacional como Estados Unidos, Suiza y España y en un entorno digital difícil de supervisar. Además, no son boleteras oficiales sino intermediarias, lo que complica definir responsabilidades ante fraudes, cancelaciones o sobreprecios. Por otro lado, usan publicidad y posicionamiento en buscadores que puede inducir a error, manejan comisiones poco transparentes y se mueven en un vacío legal sobre la reventa digital, limitando la capacidad de la autoridad para sancionar y proteger efectivamente a los consumidores.
¿Quiénes están detrás de estás empresas? Boleteras de reventa digital
🚨 #Profeco pone mano dura contra casas de empeño. Como parte del Programa de Verificación y Vigilancia 2026, se colocaron sellos de suspensión en 5 establecimientos por usar contratos no registrados o no contar con registro vigente.
El #operativo estará activo hasta el 13 de… pic.twitter.com/lF0gxa9DCY— Profeco (@Profeco) February 4, 2026
Viagogo: una intermediaria que no presenta responsabilidades ante el consumidor
Viagogo, fundada en 2006 por el empresario, Eric Baker, es una empresa estadounidense que funciona como intermediaria entre particulares que revenden boletos para conciertos, eventos deportivos y espectáculos. Bajo el lema “La libertad de experimentar tu amor por la vida”, la plataforma no organiza eventos ni emite entradas originales. Su modelo permite fijar precios sin límites claros, lo que ha generado sobrecostos, cargos adicionales poco visibles y múltiples quejas por boletos inválidos o entregas tardías. Aunque ofrece una garantía al comprador, esta depende de plazos y procesos internos que dificultan su aplicación. Al asumirse solo como intermediaria, su responsabilidad frente al consumidor queda diluida.
StubHub: sujetas a términos privados más que a una regulación pública clara
StubHub, creada en Estados Unidos en el año 2000 y hoy parte del mismo grupo empresarial que Viagogo, se presenta bajo la consigna “Nuestra misión es ayudar a los fans a acceder a experiencias increíbles”. Su plataforma conecta compradores y vendedores y cobra comisiones por cada transacción. Aunque promete protección a la persona compradora mediante reembolsos o boletos sustitutos, usuarias y usuarios han reportado comisiones elevadas, retrasos en la entrega y obstáculos para hacer efectivas estas garantías, sujetas a términos privados más que a una regulación pública clara.
Hellotickets: se rige por lejislación extranjera
Hellotickets, fundada en 2017 en Europa por los empresarios Jorge Díaz Largo y Alberto Martínez, tiene un modelo que se rige por el negocio digital. Opera con un discurso centrado en la experiencia, bajo el lema “Vive la vida a lo grande”. Ofrece boletos y experiencias culturales, turísticas y deportivas, pero funciona bajo el mismo esquema de intermediación y precios variables. Entre sus principales problemáticas están la falta de claridad sobre el origen de los boletos, los cargos adicionales y las responsabilidades difusas ante cancelaciones. Sus políticas de protección suelen regirse por legislaciones extranjeras, lo que genera vacíos legales cuando opera en países como México.
StubHub, Viagogo y HelloTickets deben ajustarse a la legislación mexicana
Les compartimos el seguimiento del caso #BTS, en próximas semanas estarán listos los lineamientos para regular la publicidad, información y venta de boletos para conciertos, festivales y espectáculos. pic.twitter.com/vAVDk5HKVm
— Iván Escalante (@ivan_escalante) February 2, 2026
StubHub informó en su sección de Relaciones con Inversionistas que, al tercer trimestre de 2025, alcanzó 2 mil 400 millones de dólares en ventas brutas, con un crecimiento anual del 11 %, además de su debut en la Bolsa de Nueva York. Estas plataformas obtienen ingresos mediante comisiones a compradores y vendedores, que pueden llegar hasta 30 % por boleto. De acuerdo con la plataforma Tracxn, empresas más pequeñas como Hello Tickets ya han levantado 2.23 millones de dólares en financiamiento. Mientras las compañías baten récords, para el público el acceso a conciertos es cada vez más caro y desigual.
Tras la polémica por la venta y reventa de boletos para conciertos como los de BTS, la Procuraduría Federal del Consumidor emitió un exhorto a Viagogo, StubHub y Hellotickets para que se ajusten a la legislación mexicana.
Profeco señaló la falta de transparencia en precios finales, cargos adicionales y políticas de cancelación y recordó que, aunque se presenten como intermediarias, están obligadas a cumplir la Ley Federal de Protección al Consumidor, bajo advertencia de posibles sanciones.
Mientras estas plataformas prometen libertad, experiencias increíbles y vivir la vida a lo grande, el acceso a la cultura se encarece, se vuelve desigual y se decide por algoritmos y especulación. Regular la reventa digital no es solo ordenar un mercado, es proteger un derecho.
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