Aquí, a cada ratico suenan las cazuelas

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By ndh
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La Habana/Las protestas, que han saltado de las redes sociales al terreno en las últimas semanas, fueron muy sonoras este jueves en La Habana. En la intersección de Santa Irene y la calzada de Diez de Octubre ardieron varias fogatas y se hicieron barricadas reclamando luz que han dado la vuelta a medio mundo a través de las redes sociales. Ha sido el foco más llamativo de las manifestaciones de anoche, pero también en Alamar se escucharon gritos de “Libertad” y “Abajo la dictadura” a golpe de cacerola, mezcladas con demandas de electricidad. 

“Aquí, a cada ratico suenan las cazuelas –cuenta María, una vecina de Diez de Octubre– Pero ya ellos no tienen vergüenza, a ellos no les importan las cazuelas. Y yo no me asomo porque ¿a ver dónde están sonando? Las oigo, y yo desde mi casa sueno la mía, no me importa. El problema está en que si me asomo y vienen los muchachos corriendo…”, añade esta jubilada, que teme unirse a una protesta y salir herida en un mal golpe que la lleve a un precario hospital. 

Según su experiencia, tras varios días escuchando cacerolazos, el alumbrado público se enciende rápido cuando hay una manifestación, pero solo en las calles y no en las casas. “Para resumir: estamos como en Perú, cuando no hay agua no hay luz. Y ahora estamos peor, porque cuando no hay agua no hay luz, no hay gas, ni nada. Ni vergüenza en este país”, se queja. 


“Para resumir: estamos como en Perú, cuando no hay agua no hay luz. Y ahora estamos peor, porque cuando no hay agua no hay luz, no hay gas, ni nada. Ni vergüenza en este país”

En Santos Suárez, Lawton o Víbora Park, donde la protesta prendió –nunca mejor dicho– con fuerza, son más afortunados que en Luyanó, consideran los vecinos de este último barrio, donde a los problemas con la luz se le suman los del suministro de agua. Pedro, un vecino de esta zona, cuenta a 14ymedio que su primo hace un mes que no tiene agua. “Ayer estuvo todo el día aguantándose de ir al baño, hasta que apareció un cubo que le dio una vecina y pudo ir”, lamenta. 

La mala situación con el suministro no es novedad para Pedro, pero las cosas han empeorado en los últimos tiempos, y las mipymes tienen mucho que ver, a su juicio. “Aquí donde yo vivo todos somos viejos, impedidos físicos. Hay una cisterna comunitaria que abastece como a diez u ocho apartamentos. Entonces hemos solicitado una pipa, pero dicen que tienen un listado muy grande. Pero las pipas no faltan en las dos o tres mipymes más famosas que hay por aquí”, cuenta. 

Pedro afirma que pocos tienen la posibilidad de pagar los 26.000 pesos que exige –por la izquierda– el chofer del camión cisterna. “Yo no puedo. Primeramente, o como o tomo agua”. Los vecinos tienen la opción, cuenta, de ir por un pomo en una iglesia “apadrinada por unos canadienses” que la limpian con un filtro especial, pero allí “se arman tremendas colas”. 

La realidad choca, por tanto y de nuevo con el relato épico de la prensa oficial. El reportaje que Granma dedica al regreso de la unidad 4 de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, y los 158 megavatios –los mismos que el bloque 3– que se incorporaron al sistema el miércoles se ven completamente opacados con déficits que siguen rondando cantidades obscenas. De nada han servido los 316 megavatios (MW) que ahora están en el sistema correspondientes a toda la central: para este viernes, el déficit previsto es de 1.864 MW. Poca diferencia con los 1.960 MW del lunes, antes de la más reciente incorporación. 


Pedro afirma que pocos tienen la posibilidad de pagar los 26.000 pesos que exige –por la izquierda– el chofer del camión cisterna

El martes 17, en plena caída del sistema eléctrico nacional (SEN), la unidad 4 se sincronizó con el resto de la red después de un año y cuatro meses de reparaciones. Aún tuvo un susto este miércoles 18, cuando un disparo en la bomba de alimentar le arruinó el triunfal estreno, pero se recuperó pocas horas después y la Unión Eléctrica pudo celebrar el retorno. 

La indiferencia de la población era total: “¿Y qué? ¿Eso en qué nos beneficia? Al circuito 1 de Palma Soriano tenían que restablecerle la corriente de 4 de la tarde a las 7 de la noche y no lo hicieron. Según la información de un compañero del despacho eléctrico, no hubo disponibilidad en ese horario por lo tanto hay que seguir en apagón hasta que a ellos les dé la gana. Hoy ha llovido todo el día, imaginen cocinar con carbón o leña bajo fuertes aguaceros”, lamentaba un usuario. 

La jornada se espera nuevamente dura, ya que se prevé que en la hora pico apenas se genere un 60% de la electricidad que demanda el país, 1.834 MW frente a los 3.050 necesarios. La UNE ya no dispone de generación distribuida por la falta de diésel y la térmica tiene limitaciones 437 MW, con las unidades 6 de Mariel y 5 de Nuevitas en mantenimiento y las 5 y 6 de Mariel, 3 de Santa Cruz del Norte, 2 de Felton y 3 y 6 de Antonio Maceo averiadas.

Los parques fotovoltaicos, la gran esperanza del Gobierno, cada vez aportan más: 236 MW como máxima potencia entregada ayer jueves. Pero cuando llega la noche, la oscuridad vuelve a caer sobre la Isla.

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