Cuba, en la encrucijada

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By ndh
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Miami/El título de esta columna ha sido tomado de una conferencia que recientemente organizara Patria de Martí, formación que dirige el politólogo cubano Julio Schiling, un nombre más que adecuado para intentar describir la tragedia existencial ante el totalitarismo castrista de la mayor de las Antillas.

La inmensa mayoría de los observadores de la situación cubana ha podido apreciar, a través de los intensos y desesperantes escenarios que superan las seis décadas y media, que el totalitarismo se encuentra en el trance más negativo de su historia. Desgraciadamente, no como consecuencia de acciones de la oposición, sino por la terrible ineptitud y corrupción de sus funcionarios, particularmente de sus líderes.

Sin embargo, ninguna persona informada podrá negar conscientemente los esfuerzos de quienes se han opuesto al castrismo todos estos años. Incontables han sido las estrategias, los medios recurridos y el sacrificio de un sector importante de cubanos –y hasta extranjeros– que también entregaron sus vidas ante el paredón de fusilamiento o languidecieron en largos años de encierro. Todavía hoy cumplen cárcel por causas políticas más de 1.200 mujeres y hombres.

Por un periodo, una parte importante de nuestra sociedad creyó en las promesas del totalitarismo; a nadie le amargaba un dulce, como solía decir el inolvidable Paco Lorenzo.


Una parte importante de nuestra sociedad creyó en las promesas del totalitarismo

Las promesas de educación, salud y deportes prendieron fuertemente en la población, a lo que debemos sumar entierros gratis, espectáculos sin costo, ropa y zapatos de trabajo sin tener que pagar un céntimo. En fin, instrumentaron una maniobra bien aderezada con represión, para convertir a los gobernados en carneros felices.

Sin embargo, la nueva clase, más corrupta y despiadada que la que le precedió y de una ineficiencia colosal, no fue capaz de producir riquezas para mantener el supuesto milagro que más de uno elogió sin querer ver que todo lo que se regalaba en la Isla, en primer lugar, provenía de las riquezas acumuladas de la República que ellos extinguieron y, después, de los formidables subsidios soviéticos.

Al final de cuentas el sistema en sus 67 años solo ha acumulado fracasos y errores, con lamentables consecuencias. El ciudadano cubano en el presente cuenta con menos recursos que cualquiera de sus antepasados, padeciendo una pobreza material y espiritual sin precedentes.

Fidel y Raúl Castro resultaron ser unos cuentistas con narrativas fracasadas. El cúmulo de sus promesas incumplidas hizo más popular en Cuba la ya conocida expresión “tía Tata cuentas cuentos”, nombre de un conocido programa de la televisión que protagonizaba Consuelito Vidal, quien fuera una de sus partidarias más devotas.


La desesperanza endémica causada por el sistema han hecho despertar a la mayoría de la población

La infelicidad acumulada y la desesperanza endémica causada por el sistema han hecho despertar a la mayoría de la población. No soportan más mentiras, manipulaciones y miserias. La ciudadanía está harta de vivir a un límite que el régimen extiende sin cesar.

Han sido numerosos los factores que han conducido al sistema totalitario a esta precaria situación, destacando, entre todos, la conculcación absoluta de los derechos ciudadanos y la represión sistemática a quienes no asumen como válidas las premisas que dicta el régimen. El totalitarismo ha fallado estructuralmente, porque, donde no hay libertad, el progreso se ausenta a instancias difíciles de imaginar.

No obstante, durante años, a través de una política de garrotes y zanahorias, lograron someter a un amplio sector de la población a la servidumbre, circunstancia que demuestra la importancia de la represión para condicionar a las personas a una obediencia desmedida. Lo más paradójico es que, como resultado del control social y del acondicionamiento de la población, todavía cuenta con defensores, como acontece con otras propuestas políticas que, a pesar de sus fracasos y crímenes, no dejan de tener protectores.

Por otra parte, haciendo la encrucijada más dramática, el gobierno de Estados Unidos le ha privado de su más valioso aliado, Nicolas Maduro, mientras el presidente Donald Trump afirma que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, colocando al sistema y a la población en una coyuntura terminal que puede derivar en el fin de una precaria convivencia que ha convertido al sistema totalitario cubano en el más longevo de América y uno de los más veteranos del mundo.

La encrucijada en la que se encuentran los cubanos es extremadamente peligrosa. Ojalá el desenlace nos conduzca a la desaparición de las víctimas y victimarios.

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