La científica argentina que descendió casi 5000 metros frente a Alaska y lideró el equipo que descubrió una medusa gigante | National Geographic

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By ndh
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MEB: Para mí [la inmersión] representaba la posibilidad de ver con mis propios ojos ese mundo fascinante que es casi surreal, estar en persona en estos ambientes que hace muchos años estoy estudiando y que me parecen increíbles. 

Pude observar desde adentro el mar profundo. Estuve entre especies quimiosintéticas y otras especies de mar profundo, que hasta ese momento sólo veía en papers, en su estado natural al hacer la inmersión en AlaskaFue alucinante. Cuando me acuerdo de la inmersión y de haber visto esos paisajes y esa fauna me sigo sorprendiendo de que fue algo real.

MEB: Se trató de un proyecto que se llama Metanósfera y buscábamos entender el rol del gas metano en la biodiversidad y funciones ecológicas de los ecosistemas. También se hizo una aproximación interdisciplinaria tratando de rastrear buena parte del proceso del gas metano en su ingreso al ambiente marino y los efectos en los ecosistemas integrando aspectos químicos, alimentarios y las relaciones simbióticas entre animales y microorganismos. 

En síntesis, [la misión] iba desde la escala microscópica, en la cual se ven los microorganismos que están transfiriendo la energía de esos gases al animal que los hospeda, hasta la biodiversidad de toda la comunidad.

MEB: En el estudio de este tipo de ambientes, la limitación de poder llegar hasta el fondo implica un desafío tecnológico que por suerte se viene superando desde hace varios años con el uso de sumergibles que tienen la capacidad de tolerar estas presiones aplastantes y poder operar viendo específicamente los objetivos de investigación y seleccionando dónde realizar los muestreos.

En el caso de esa campaña, lo que tenía de positivo es que se habían hecho algunas investigaciones previas, entonces se sabía, al menos a gran escala, cuáles eran los lugares de mayor interés para hacer los muestreos.

Además, el uso de otro tipo de sumergible, vehículos sumergibles automatizados (los AUV, que van siguiendo una ruta previamente delimitada y obtienen un montón de información solos a través de sensores, imágenes y demás y vuelven al buque con toda esa información), permitió mapear una extensa superficie de estos hábitats en alta resolución de forma rápida. Estos mapeos con el AUV ayudaron a superar la limitación de encontrar más filtraciones de metano en un área muy amplia.

MEB: En ese estudio de Alaska, que fue liderado por la profesora Lisa Levinencontramos una cantidad de ecosistemas quimiosintéticos con diferentes configuraciones de la biodiversidad -a escala de paisaje- el tipo de animales y sus asociaciones iban cambiando en relación a la profundidad, a la cantidad de gas que emanaba, el tipo de fondo y la cantidad de oxígeno. Eso fue algo interesante. 

También fue evidente una gran complejidad de interacciones entre animales, metano y microorganismos a escalas inferiores y que todavía siguen siendo materia de estudio y de investigación por parte de los grupos involucrados. Yo tuve la suerte de colaborar dentro del grupo de ecología y del Scripps Institution of Oceanography y seguimos investigando estos hallazgos. 

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2026/03/la-cientifica-argentina-que-descendio-casi-5000-metros-frente-a-alaska-y-lidero-el-equipo-que-descubrio-una-medusa-gigante

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