Opinión de Violeta S. H. Hsu / Sin cuentos chinos, Taiwán cuenta – El Sol de México | Noticias, Deportes, Gossip, ColumnasCiudad de Mexico, 26 de marzo de 2026
Esta es la situación de mi nación: Taiwán.
Vamos a hablar un poco sobre la famosa Resolución 2758 de la ONU en 1971.
Finalmente, espero que más mexicanos puedan viajar a mi país Taiwán , para ser testigos de la realidad y vivir una auténtica libertad, democracia y calidez humana. Taiwán cuenta hoy y siempre.
Representante de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en México
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En respuesta al artículo publicado el 10 de marzo en La Jornada por un funcionario del gobierno chino en México, que argumenta que “ Taiwán es una parte integrante de China ”, tengo un par de preguntas: ¿Con qué ojos ha visto que Taiwán es parte de China ? ¿Qué valor tiene insistir en engañar a todo el mundo que la isla Formosa es suya, si yo, como los demás taiwaneses hemos pasado toda nuestra vida en Taiwán sin responder a las autoridades chinas?
Queridos amigos mexicanos, si pasan toda la vida en su propio país, y un día, de repente un extranjero afirma que su nación no es suya, sino parte de un Estado ajeno y tendrían que explicar en cada ocasión que su país es soberano e independiente , ¿Cómo se sentirían? ¿No les parecería absurdo? – Son puros cuentos chinos.
Los hechos hablan por sí solos. Para algunos amigos mexicanos que quizás no han tenido la oportunidad de visitar y conocer Taiwán , quisiera compartirles ciertos hechos sobre mi país. Según la “ Convención de Montevideo sobre los Derechos y Deberes de los Estados ”, Taiwán posee: (1) un territorio definido ( Taiwán y los islotes aledaños), (2) una población residente (23.5 millones de habitantes), (3) un gobierno (presidente y parlamento electos) y (4) la capacidad de establecer relaciones con otros países (especialmente en defensa y comercio), cumpliendo así con todos los requisitos de un Estado soberano .
Además de la definición mencionada, para citar algunos ejemplos, en la actualidad mi país funciona de la siguiente manera: (1) Constitucionalismo democrático : El pueblo de Taiwán elige directamente a su Presidente y posee una constitución y un sistema jurídico completos e independientes; (2) Diplomacia y pasaportes: El pasaporte de la República de China (Taiwán) goza de amplio reconocimiento internacional y el gobierno mantiene oficinas de representación en otras naciones, como aquí tenemos una oficina de representación, que tengo placer de presidir; (3) Defensa militar: Taiwán posee fuerzas armadas nacionales independientes, responsables de la defensa de nuestro territorio soberano.
Todo lo citado arriba, no depende de manera alguna de la República Popular China, y demuestra una vez más que China nunca ha gobernado ni por un segundo a Taiwán. Taiwán y China no están subordinados entre sí. Nuestra democracia plena y el poder de nuestro pasaporte, son claras diferencias. En este sentido, hoy en día hay más de 187 países y regiones que no nos piden a los taiwaneses visa para viajar a sus territorios.
Yo sé que todo lo anterior es una realidad inconveniente para China, ya que desmiente su sueño del siglo pasado que se sigue aferrando a la idea marchita de “ una sola China ”. Quizás por eso son tan insistentes en imponer, con su poderío geopolítico y económico, ese concepto falso al resto del mundo, engañando a todos. Hoy, otra vez, como la República Popular China no puede negar la existencia de Taiwán como un país independiente, quiere manipular resoluciones de derecho internacional para socavar nuestra soberanía.
En primer lugar, revisamos un poco la historia. Tras la Segunda Guerra Mundial, el Tratado de San Francisco, que tenía fuerza de derecho internacional, sustituyó a declaraciones políticas como la Declaración de El Cairo y la Declaración de Potsdam. El tratado no entregó Taiwán a la República Popular China, y esta nunca ha gobernado Taiwán.
En 1971, la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU —de apenas 150 palabras— solo decidió la representación de China ante la ONU, no menciona “Taiwán” en ningún momento. Por tanto, no respalda el llamado principio de “una sola China”, no define su estatus, no autoriza a la República Popular China a representar al pueblo taiwanés, no limita a otros países a tener relaciones con Taiwán, y no impide la participación significativa de Taiwán en la ONU y sus mecanismos.
No obstante, Beijing insiste en utilizarla como base de su narrativa. Esto no es una interpretación legítima, sino una distorsión y construcciones políticas deliberadas que buscan imponer una idea falsa para silenciar nuestra voz a favor de su ambición sobre nuestro territorio nacional.
En años recientes, México y Taiwán han gozado de relaciones bilaterales cada vez más vigorosas; el año pasado, Taiwán se convirtió en su tercer socio comercial. Por lo tanto, ante una relación tan cercana, pienso que los amigos mexicanos merecen saber la realidad y contar con la información correcta sin caer en la desinformación malintencionada.
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