▲ Alrededor de mil 500 jóvenes, de entre 14 y 19 años, estudian en la Brit School, un centro de enseñanza en artes escénicas y creativas ubicado en un barrio popular de Londres.Foto Afp
▲ Alrededor de mil 500 jóvenes, de entre 14 y 19 años, estudian en la Brit School, un centro de enseñanza en artes escénicas y creativas ubicado en un barrio popular de Londres.Foto Afp
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Periódico La Jornada
Martes 28 de abril de 2026, p. 9
Croydon. La Brit School londinense parece tener una receta del éxito para formar artistas afamados. Las cantantes Amy Winehouse, Adele y Raye o el actor Tom Holland, conocido por su papel de Spiderman, son antiguos alumnos de esta escuela pública, orgullosa de ser gratuita.
Este año ha empezado especialmente bien para esta escuela de artes escénicas y creativas, ubicada en un barrio popular de Londres, con la consagración de Olivia Dean y Lola Young en los premios Grammy, en Los Ángeles.
La primera fue nombrada revelación del año y la segunda recibió el galardón por su éxito Messy.
Las dos ex alumnas también triunfaron en los Brit Awards, los premios británicos de la música.
“Es extremadamente emocionante”, admite un antiguo profesor de ambas, Chris McInnes, director adjunto de la sección de música en la Brit School.
“Nunca nos atribuiremos el mérito de su éxito. Lo que hacemos es crear el mejor entorno posible para que los alumnos desarrollen sus habilidades”, añade.
Alrededor de mil 500 jóvenes, de entre 14 y 19 años, estudian en la Brit School, donde cursan el equivalente a la secundaria.
En los pasillos, algunos alumnos cantan con evidente talento. Otros trabajan en silencio en un estudio de grabación.
En una de sus aulas, un grupo ensaya el musical Six.
Luke Crown, al teclado, y Naomi Simon, micrófono en mano, se preparan para un concierto en mayo.
“Elegí la Brit School porque no hay ningún otro lugar donde se pueda estudiar música con tal intensidad, a ese nivel y haciendo de ella el centro de los estudios”, señala Luke, de 18 años.
Diversidad cultural
Naomi, de 19 años, ya ha tenido una “oportunidad excepcional” gracias a la escuela, ya que participó en el coro del nuevo álbum de la cantante Raye.
Pero todo esto no habría sido posible si la escuela fuera de pago.
“Mi familia no tiene mucho dinero, así que para mí estar en un lugar donde el precio no es un problema es increíble”, comenta entusiasmada.
La escuela está financiada en 80 por ciento por el Estado. El resto del presupuesto proviene de mecenas, especialmente empresas, explica el director, Stuart Worden.
“¿Por qué sólo quienes tienen los medios para comprarse una cámara deberían hacer cine? ¿Por qué sólo quienes pueden pagar zapatillas de danza deberían bailar? Todo el mundo debería poder expresarse por medio del arte”, afirma Stuart Worden, figura histórica de la Brit School, donde trabaja desde hace 32 años.
La escuela abrió a principios de los 90 en el barrio de Croydon, al sur de Londres, conocido por su diversidad cultural.
“Sean amables”
No todos los alumnos se convertirán en estrellas. En la recepción de la escuela, un muro está cubierto de fotos de antiguos alumnos con trayectorias muy diversas.
La pared muestra que uno de ellos se ha convertido en coordinador de especialistas de acción en el cine, otro en técnico de iluminación en Eurovisión.
Chris McInnes organizó recientemente un encuentro con antiguos alumnos que terminaron sus estudios hace 10 años. “Todos trabajan” en la música, dice.
En aquel encuentro, muchos ex alumnos “hablaron de cómo (la escuela) los ayudó. Es un gran orgullo para mí”, agrega McInnes.
Adele, Raye y Olivia Dean nunca pierden la oportunidad de explicar lo que la Brit School les ha aportado.
Cuando la pandemia por covid confinó a todo el mundo en 2020, Tom Holland dio “clases de teatro en línea desde su habitación porque quería devolver lo recibido”, cuenta el director.
Un consejo que Chris McInnes da a sus alumnos es que “sean amables con los demás. Hay mucha gente con talento. Así que si no eres fiable ni empático, nadie querrá trabajar contigo”.
¿Saben los profesores rápidamente quién tendrá éxito en una promoción? “Ha pasado”, responde modestamente Stuart Worden.
El director de la escuela recuerda a Adele, con 16 o 17 años, en el escenario durante el espectáculo de fin de curso.
“Todo el mundo salió diciendo que lo que acababan de ver había sido realmente algo especial”, cuenta Chris McInnes. El tiempo les dio la razón.
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