El observador / Con la salud no se juega – El Sol de México | Noticias, Deportes, Gossip, ColumnasCiudad de Mexico, 9 de abril de 2026
La salud no admite improvisaciones: o se construye bien, o se paga caro.
Además, el sector privado, que desde los consultorios en farmacias hasta los seguros médicos, ayudan a despresurizar el sistema público, deberá intregrarse a la solución con regulación, incentivos y estándares de calidad.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión
COLUMNAS
CARTONES
LOÚLTIMO
El anuncio del Servicio Universal de Salud de la presidenta Claudia Sheinbaum apunta en la dirección correcta. En un país profundamente desigual, donde enfermarse puede significar endeudarse o empobrecerse, avanzar hacia la cobertura universal es indispensable. Pero también será una de las políticas públicas más complejas de ejecutar por la fragmentación del sistema, los escasos recursos y los incentivos a la informalidad. La diferencia entre un legado y un fracaso costoso estará en el diseño y la disciplina de ejecución.
La apuesta es ambiciosa: que cualquier mexicano pueda atenderse en IMSS, IMSS-Bienestar o ISSSTE, sin importar su afiliación. Para lograrlo, se plantea una credencial única, bases de datos compartidas y una app que facilite el acceso y la operación. El despliegue será gradual: en 2027 arrancará el intercambio de servicios –urgencias, partos de riesgo, infartos, cáncer, vacunación y continuidad de tratamientos– y hacia 2028 se buscará universalizar recetas, especialidades y hospitalización referida. Integrar un sistema fragmentado es, sin duda, el camino correcto.
El anuncio llega con rezagos acumulados. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) la población sin afiliación casi se duplicó entre 2018 y 2024, al pasar de 22.2 a 47.7 millones. Es decir, más mexicanos quedaron fuera del sistema. A ello se suma un sistema fragmentado –IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, Pemex, etcétera- que ofrece distintos niveles de acceso y calidad según el tipo de empleo o ingreso.
Pero no basta con credencializar si no hay médicos, camas, medicamentos o tiempos de espera razonables. México sigue por debajo del promedio de países de la OCDE en infraestructura y personal. En la práctica, millones se enfrentan a esperar semanas en el sistema público o pagar de su bolsillo en consultorios privados. Esa brecha entre el derecho formal y el acceso real es, hoy, el corazón del problema.
Y luego está el dinero. Si bien el gasto total en salud ha crecido de 5.2% a 6.2% del PIB entre 2018 y 2024, lo hizo impulsado por el bolsillo de las familias que financia cerca de la mitad del sistema, lejos de estándares internacionales. Y eso tiene consecuencias regresivas y, en muchos casos, catastróficas.
La prueba de fondo será el financiamiento público. México destina 2.6% del PIB en gasto público en salud, muy lejos del 6% recomendado. Aspirar a la universalidad sin cerrar esa brecha es construir sobre arena. Aun con mayor eficiencia, será necesario acercarse a niveles de 8% del PIB en la próxima década, como advierte Héctor Villarreal en un artículo muy recomendable.
Pero no basta con gastar más: hay que gastar mejor. El diseño institucional será decisivo. México opera un sistema mixto e ineficiente. La expansión de IMSS-Bienestar es una oportunidad, pero sin reglas claras de financiamiento, coordinación y rendición de cuentas, puede repetir la misma fragmentación que busca corregir.
El Servicio Universal de Salud puede convertirse en el sello del sexenio. Pero no bastará con decretarlo ni digitalizarlo. El desafío es hacerlo funcionar: interoperabilidad real, reglas claras entre instituciones, más inversión sostenida, decisiones fiscales y políticas costosas y una ejecución impecable en territorio. La vara es alta. Y en salud, fallar no es una opción: se paga con bienestar… y con vidas.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y se encuentra en el sitio https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/el-observador-con-la-salud-no-se-juega-29394813