Madrid/La aerolínea Iberia anunció este lunes la suspensión de sus vuelos a Cuba por caída del turismo. La operación no tiene efecto inmediato y se reduce a la temporada baja, entre junio y noviembre, con la intención de retomar las rutas en esa fecha. Sin embargo, el hecho de que sea una de las principales aerolíneas que conectan Europa con la Isla y que hasta la fecha parecía comprometida en seguir garantizando el trayecto, es otro tiro de gracia contra el deplorable estado del sector.
La compañía española mantiene actualmente tres frecuencias semanales desde Madrid a Cuba y el primer paso es reducirlas a dos en mayo. Cuando llegue junio, la única alternativa será ir a Panamá para, desde allí, venir a la Isla con Copa Airlines, que tiene un acuerdo de código compartido con Iberia. La empresa ha advertido de que sus oficinas en La Habana mantienen abiertas sus puertas para atender a los clientes que necesiten ayuda.
“Esta suspensión temporal afecta exclusivamente a Cuba, debido a su situación excepcional. Iberia mantiene con normalidad el resto de su operativa y, de cara a este verano, ofrecerá una cifra récord de 21,4 millones de plazas”, ha dicho la aerolínea en el comunicado de anuncio. La declaración es otra dolorosa sentencia para La Habana. La compañía española solo había suspendido operaciones dos veces anteriormente y ninguna era atribuible a las condiciones de la Isla.
“Esta suspensión temporal afecta exclusivamente a Cuba, debido a su situación excepcional. Iberia mantiene con normalidad el resto de su operativa y, de cara a este verano, ofrecerá una cifra récord de 21,4 millones de plazas”
En 2013, Iberia atravesó una grave crisis económica que obligó a la aerolínea –que solo dos años antes se había fusionado con British Airways en la alianza IAG, una de las mayores del mundo– a hacer una reestructuración de empleo. En aquellas negociaciones, que supusieron la salida de más de 4.500 trabajadores, se cancelaron tres rutas de larga distancia: Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. Era la primera vez en más de 60 años que la empresa española no volaba a la Isla.
La medida duró dos años y en 2015 se retomaron los vuelos a lo grande, con cinco conexiones semanales, precisamente en un año prometedor para la economía cubana, cuando en medio del deshielo con EE UU empresas de todo el mundo apostaron por posicionarse en la Isla antes de una apertura que acabó en fiasco.
Iberia volvió a suspender los vuelos a Cuba durante la pandemia, cuando las rutas aéreas de todo el mundo se vieron afectadas por los cierres fronterizos y del espacio aéreo.
Esta es, por tanto, la primera vez que la española sale de la Isla por motivos atribuibles exclusivamente a Cuba. El pasado 9 de febrero, la empresa anunció que, a pesar de la falta de queroseno, mantendría sus vuelos a La Habana repostando en República Dominicana. Fue, además, una de las pocas aerolíneas que no reculó en su decisión, como sí ocurrió con las de Canadá y Rusia, países que tienen mayores flujos de turismo hacia la Isla actualmente y que, pese a ello, evacuaron a los nacionales y dejaron de viajar hasta que la situación se solvente.
España, a pesar de ser un socio prioritario económico y cultural de Cuba, ha dejado de ser un mercado turístico de primer orden como lo había sido hasta el momento. La apuesta de los empresarios hoteleros permanece, por el momento, incólume, pero los viajeros huyen. El pasado año, apenas 46.489 españoles visitaron la Isla, frente a los 65.054 de 2024, aunque lo peor de la cifra viene si se recuerda que en 2017 lo hicieron 168.949.
En los dos primeros meses de 2026, solo 4.422 españoles volaron a Cuba, un 32% menos que en el mismo período del año anterior.
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