En la Colonia, el gobierno español decidió que la castellanización de la población indígena era a la vez una expresión de control y gobernanza, y una condición para el acceso de los indios a la cultura occidental.
Esta decisión fue mantenida a lo largo del periodo de la dominación europea y fracasó debido a la resiliencia de los pueblos indígenas, que se aferraron al uso de su lengua como una manifestación identitaria y un modo de diferenciarse.
De esta manera, al menos en el plano normativo, se clausuró un dilatado proceso que significó un desplazamiento desde un paradigma homogeneizador hacia uno que reconoce la diversidad como elemento estructural del Estado mexicano.
En la actualidad, el pensamiento jurídico sustenta la idea de una sociedad basada en el pluralismo razonable, donde la tolerancia es un principio estructural del orden constitucional.
Filosóficamente, la tolerancia consiste en el respeto a la otredad y a la diversidad.
Este 20 de abril no es sólo una conmemoración cultural internacional por una lengua en particular, sino un recordatorio del valor legitimador del lenguaje en la estructuración de los órdenes normativos de un país pluricultural, como el nuestro.
Presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial de la Federación.
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