▲ Bad Bunny en una presentación, en el Riyadh Air Metropolitano, en Madrid. El artista ofrecerá en la capital 10 conciertos dentro de su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour.Foto Europa Press
Europa Press
Periódico La Jornada
Domingo 31 de mayo de 2026, p. 6
Madrid. El cantante Bad Bunny ha llegado a más oyentes no hispanohablantes que ninguna política de promoción lingüística reciente sin ceder su especificidad local, lo que interpela los modelos de las políticas lingüísticas tradicionales.
Esta es una de las conclusiones principales del estudio Del artista al sistema: Bad Bunny y la circulación global del español en la música digital, realizado por el Observatorio Nebrija del Español (ONE) y publicado coincidiendo con la gira del artista por España, que ha comenzado en Barcelona y ahora llega a Madrid.
La investigación califica a Bad Bunny como “embajador imperfecto” del español: no difunde la lengua porque se lo proponga de modo explícito, sino porque opera dentro de un sistema que amplifica lo que ya tiene escala.
El documento analiza la trayectoria del puertorriqueño entre 2016 y 2026, no como un fenómeno de popularidad, sino como un caso de estudio sobre cómo circula el español en el sistema musical global contemporáneo; y considera que su celebérrima actuación íntegramente en español en la Supertazón 2026 no fue la inauguración de un cambio sino una confirmación del mismo.
La hipótesis central es que Bad Bunny opera como una infraestructura cultural: no sólo produce éxitos, sino que articula y amplifica el reconocimiento global del español a través de la música.
Su actuación en el principal torneo de futbol americano profesional en Estados Unidos atrajo a 125.6 millones de espectadores, generó un aumento de 470 por ciento en escuchas en Spotify en EU y más de 200 por ciento a escala global; con más de 4 mil 100 millones de visualizaciones en YouTube en 24 horas.
Para Lourdes Moreno Cazalla, doctora en Comunicación, investigadora del ONE y autora del estudio, “Bad Bunny no es simplemente un fenómeno de popularidad, es un caso de estudio sobre cómo las industrias culturales periféricas pueden reconfigurarse dentro del sistema digital. Toda su trayectoria obliga a repensar categorías como a qué llamamos mainstream y latinidad desde una lógica que ya no es de asimilación”, apunta.
De Spotify al mundo
El estudio recopila algunos datos de Spotify que muestran el alcance de Bad Bunny como artista. Con 114.5 millones de seguidores, se sitúa sólo por detrás de Taylor Swift y por delante de Drake, un hito para un artista que canta sólo en español.
Ha sido el más escuchado del mundo en esta plataforma en 2020, 2021, 2022 y 2025. En 2020, alcanzó más de 8 mil 300 millones de reproducciones, y en 2025, 19 mil 800 millones. En 2022, su álbum Un verano sin ti registró 183 millones de streams en su primer día, superando el récord de Drake, y se convirtió en el álbum más escuchado de la historia de Spotify con más de 20 mil millones de streams acumulados.
Su presencia en playlists de Spotify ha subido de modo espectacular. En diciembre de 2016, el alcance algorítmico de Bad Bunny en playlists era de 0.05 por ciento. En marzo de 2026, este porcentaje había crecido 64.5 veces. Por su parte, las playlists de usuario pasaron de representar 15 por ciento a 57.07 por ciento del alcance en el mismo periodo.
Sin embargo, no todos los oyentes de Bad Bunny son hispanohablantes. Aunque 77.9 por ciento de su audiencia se concentra en Latinoamérica y España, y 20.4 por ciento en Estados Unidos, canciones como DtMF (íntegramente en español) se registran en 34 países, incluyendo Alemania, Francia, Italia, India, Japón, Corea del Sur, China, Reino Unido y Canadá, lo que demuestra una circulación global autónoma sin necesidad de un “puente anglosajón”.
Otro ejemplo es el de la canción NUEVAYol, la segunda más buscada en Shazam en marzo de 2026, con búsquedas significativas en países no hispanohablantes como Alemania, Italia, Francia y Reino Unido, lo que indica un interés activo en el español por parte de audiencias que no lo hablan.
Con este escenario, la Academia Puertorriqueña de las Letras ha reconocido a Bad Bunny en este 2026 por su “aportación a la difusión global de la lengua española”, y ha destacado cómo su proyecto cultural ha ayudado a superar prejuicios hacia las formas comunicativas populares y a trascender fronteras geográficas y generacionales.
El análisis del Observatorio Nebrija del Español matiza, sin embargo, el alcance real de esa expansión: la mayor parte de su audiencia sigue concentrada en el mundo hispanohablante. La internacionalización del catálogo y la universalización de la audiencia son procesos distintos que avanzan a velocidades diferentes.
“La lengua que más circula es la que más se vive”
El estudio señala que Bad Bunny “no explica por sí sólo la presencia global del español en la música, pero sí es el punto donde ese proceso alcanza su máxima visibilidad. La lengua que más circula no es, hoy, la que más se normaliza, sino la que más se vive”, señala la investigación.
Lo que este estudio permite ver es “que el impacto de Bad Bunny no se explica sólo por los números de streaming, sino por una arquitectura comunicativa muy precisa: el control de la narrativa sobre sí mismo, la gestión estratégica de la distribución dentro de las plataformas, y una relación con su audiencia que funciona más como comunidad de pertenencia que como fanaticada convencional”.
Los hallazgos del estudio apuntan a tres contribuciones analíticas que se pueden aplicar más allá del caso individual de Bad Bunny. En el ecosistema de streaming no existe un pasado del catálogo en el sentido tradicional: las canciones no son desplazadas por los lanzamientos nuevos, sino que coexisten con ellos en niveles simultáneos de escucha, y se alimentan tanto por la recomendación algorítmica como por lo que buscan los oyentes de manera directa, cuando llegan al artista a través de nuevos lanzamientos y retroceden en su discografía. “Este modelo de superposición altera fundamentalmente la lógica temporal del éxito musical”, apuntan los investigadores.
Por otro lado, el crecimiento no es continuo sino discontinuo, impulsado por lo que el estudio define como “aceleradores”, entendiendo por tal lanzamientos, giras, eventos masivos o viralidad en TikTok.
Cada acelerador deja un “residuo” permanente como nuevos oyentes convertidos en fanes, nuevas geografías incorporadas al mapa de consumo y nuevas canciones del catálogo que adquieren visibilidad sostenida.
Por último, la investigación también determina que “la base de consumo del artista se construyó desde los oyentes antes de ser amplificada por los algoritmos, lo que define una posición estructural difícil de replicar”.
La primera noche
“¿Quién recuerda la última vez que yo estuve aquí? La verdad que ha pasado tanto tiempo que se me había olvidado que había tanta gente aquí en Madrid. Necesito que me recuerden cómo era Madrid”, saludó Bad Bunny nada más comenzar.
Los termómetros marcaban más de 30 grados Celsius a las 20 horas y los seguidores de Benito Antonio Martínez Ocasio han ido llegando al estadio con gorras, sombreros, camisetas de Puerto Rico y con las falsas cámaras de fotos que se han repartido en las puertas de acceso al recinto. La distancia entre Puerto Rico y Madrid se acortaba esta noche.
El espectáculo –que llega a las tres horas– se ha compuesto por un set list de 33 canciones en el que ha hecho un repaso de su último trabajo DtMF –álbum que ha inspirado toda la estética y puesta en escena– pero también canciones que le han dado éxito internacional de otros discos como YHLQMDLG.
Aunque las canciones y el orden son las mismas que en otras ciudades, en cada concierto Bad Bunny regala a los asistentes un canción exclusiva que no repite en otros lugares y esta noche ha sido el turno de Adivino con su paisano Myke Towers, que fue el invitado de esta primera noche.
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