Madrid/En el Casino de la Reina, en Madrid, ante cerca de medio centenar de cubanos, la activista Amelia Calzadilla presentó este martes el Partido Liberal Clásico Cubano (PLC), una organización política de oposición al régimen de La Habana que aspira a reunir a cubanos de dentro y fuera de la Isla en torno a una propuesta para una futura transición democrática.
El acto sirvió para oficializar un proyecto que Calzadilla había anunciado semanas atrás como Partido Liberal Ortodoxo Cubano. La nueva denominación, explicaron sus promotores, busca precisar mejor su ideario: liberalismo clásico, defensa de la propiedad privada, reducción del control estatal, separación de poderes y Estado de Derecho.
“Esto es, ante todo, un reto a la tiranía”, dijo Calzadilla durante la presentación. “Aquí estamos los cubanos libres, organizados, tratando de defender lo que nos corresponde”. La activista insistió en que la oposición no puede limitarse a denunciar al régimen, sino que debe empezar a preparar respuestas para el futuro. “Gobernar un país no es un premio, es una responsabilidad”, afirmó.
La activista insistió en que la oposición no puede limitarse a denunciar al régimen, sino que debe empezar a preparar respuestas para el futuro
Calzadilla, conocida por sus denuncias sociales desde Cuba y por su posterior salida al exilio, buscó marcar distancia entre el compromiso político y la improvisación. El nuevo partido, dijo, no nace para repartir cargos ni alimentar vanidades, sino para pensar el “día después” de la dictadura. Su propuesta, según explicó, parte de que el Estado debe dejar de ocuparlo todo. “El Estado no es un decisor, es un servidor. Los decisores somos los ciudadanos”, sostuvo.
“No somos centro-derecha, sino derecha”, dijo Lucio Enríquez Nodarse, tesorero de la formación, reposicionando al partido, al que originalmente Calzadilla ubicó como de centro.La definición, explicó, no implica una postura extrema ni la desaparición absoluta del Estado, sino una defensa más nítida del liberalismo clásico.
“Nosotros consideramos que el Estado tiene que participar en algunos aspectos muy controlados”, dijo. Médico de profesión, Enríquez puso como ejemplo la salud y la educación en una Cuba futura: “Necesitamos una salud potente, y la salud como la concebimos es mixta: pública y privada. Entonces, ahí hay una parte social. Ya ven que ahí no hay extremismo”. Lo mismo, añadió, debería ocurrir con la enseñanza. Según Enríquez, el partido no descarta que el Estado participe en determinados ámbitos, siempre con el objetivo de favorecer a las personas más vulnerables.
La inscripción en España coloca al PLC en una situación singular. Es un partido español desde el punto de vista jurídico, pero cubano por su finalidad política y de diáspora por su base social. Calzadilla dejó claro que no prevé presentarse a ningún proceso electoral en España, algo a lo que la Ley de Partidos de ese país no obliga, aunque sí existe la exigencia de tener actividad.
La presentación reunió a varias figuras conocidas del exilio cubano en Madrid y Miami. Entre los presentes estuvieron el periodista Juan Manuel Cao, la activista Elena Larrinaga y el dramaturgo y opositor Yunior García, junto a activistas, periodistas y simpatizantes del nuevo proyecto. También acudieron Ileana Álvarez, directora de Alas Tensas, y Francis Sánchez, director de Árbol Invertido, además de colaboradores y figuras vinculadas a medios independientes como CubaNet, Diario de Cuba o 14ymedio.
Uno de los asistentes más significativos fue el médico y exiliado cubano Tony Guedes, antiguo dirigente de la Unión Liberal Cubana y figura cercana al liberalismo de Carlos Alberto Montaner
Uno de los asistentes más significativos fue el médico y exiliado cubano Tony Guedes, antiguo dirigente de la Unión Liberal Cubana y figura cercana al liberalismo de Carlos Alberto Montaner. Su presencia, junto a la de Linda Montaner, viuda del intelectual cubano, dio al acto una lectura de continuidad entre la tradición liberal del exilio y una nueva generación de activistas que intenta organizarse políticamente alrededor de Calzadilla.
Según los estatutos publicados por la organización, el PLC se presenta como un partido político español que representa a la diáspora cubana, con domicilio social en Madrid mientras no pueda registrarse en Cuba. El documento contempla, además, la creación de filiales en otros países donde sea legalmente posible. La organización se define como una formación democrática liberal de derecha, centrada en la libertad individual, la economía de mercado, la igualdad ante la ley y la limitación del poder estatal.
La dirección provisional queda encabezada por Calzadilla como presidenta. La activista y periodista Iliana Hernández ocupa la vicepresidencia; Lucio Enríquez Nodarse figura como tesorero; Emilio Arteaga Pérez y Avana de la Torre, fueron presentados como vocales. En el área de infraestructura digital aparece Omar Antonio Díaz Peña.
Como colaboradores o apoyos iniciales fueron mencionados Lázaro Mireles Galbán, Yoelkis Torres Tápanes, Maribel García González, Antonio F. Díaz Hernández y Raidel Argudín Pose. Calzadilla aseguró que el partido ya había recibido más de un centenar de solicitudes de afiliación, muchas de ellas procedentes de personas dentro de Cuba. Para esos casos, explicó, se utilizará un registro privado con el fin de proteger a quienes viven bajo vigilancia del régimen.
“Limitar la información es el mejor recurso que podemos utilizar hoy para proteger a los ciudadanos cubanos que están dentro de Cuba y quieren participar en el partido”, señaló.
“Limitar la información es el mejor recurso que podemos utilizar hoy para proteger a los ciudadanos cubanos que están dentro de Cuba y quieren participar en el partido”, señaló
El lanzamiento, sin embargo, no ha estado libre de críticas. Algunos sectores del exilio cuestionan la proliferación de organizaciones opositoras sin una estructura verificable dentro de Cuba. Otros reprochan a Calzadilla la rapidez con que ha pasado del activismo en redes a la creación de un partido político. En medios independientes y redes sociales se repiten dudas sobre la viabilidad del proyecto, su base territorial y su capacidad para articularse con presos políticos, familiares y activistas dentro de la Isla.
La propia Calzadilla aludió a los ataques personales que ha recibido. “Decirte que lo gestioné bien sería decirte mentiras. Y no me gusta engañar a nadie. Nadie se siente bien cuando es atacado”, afirmó. Sin embargo, aseguró que los mensajes que recibe desde la Isla han terminado funcionando como contrapeso frente a las críticas. “Cada persona que me escribe desde Cuba diciendo ‘yo quiero ser de tu partido’ va creando en mí un escudo emocional”.
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