El Princesa de Asturias de la Cooperación Internacional, a la Bóveda Global de Semillas

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El Princesa de Asturias de la Cooperación Internacional, a la Bóveda Global de Semillas

Armando G. Tejeda

Corresponsal

Periódico La Jornada
Jueves 21 de mayo de 2026, p. 6

Madrid. En el corazón del Ártico, con temperaturas habituales menores a 12 grados bajo cero, hay una caja acorazada de hormigón y un sistema sofisticado de tecnología y luminosidad que preserva uno de los mayores tesoros de la humanidad: las semillas que brotan de la tierra. Es la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, impulsada por Noruega, y en sus cubículos, organizados con celo y meticulosidad como si se tratara de la mejor biblioteca universitaria, están guardados los granos más diversos de maíz, ajís, tomates, patatas o de trigo, que, en el caso de un “desastre natural”, impedirá que esas especies mueran y les dará la posibilidad de regenerarse. De ahí que haya sido elegida para convertirse en el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.

El jurado, integrado por investigadores sociales y científicos, destacó en el acta con la que justificaron la elección que la Bóveda Global de Semillas de Svalbard es un “banco ubicado bajo el suelo del Ártico, creado para salvaguardar la diversidad de cultivos en caso de pérdidas debidas a desastres naturales, conflictos humanos u otras circunstancias”. Explicaron que, “liderada por Noruega e impulsada por un modelo de multilateralismo eficaz, la bóveda reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y el conocimiento acumulado durante milenios por las distintas culturas agrarias de todo el planeta.

“Con más de 1.3 millones de muestras que representan miles de variedades de plantas cultivables, esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad, el jurado ha valorado la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras”.

Un millón 300 mil muestras

En el mundo existen proyectos similares al de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, como el que hay en Ecuador, uno de los más diversos del mundo, pero lo que han creado en el Ártico noruego es único, singular, de ahí que hayan logrado almacenar con el único fin de salvaguardar esa semilla más de un millón 300 mil muestras que proceden de todo el planeta. Y esas muestras han ido llegando a lo largo del tiempo, ya sea por miedo a que se deje de cultivar ese tipo de fruto u hortaliza o simplemente para tener una semilla que garantice su perdurabilidad. Por eso en este edificio futurista rodeado de nieve y hielo están prácticamente todas las especies de semillas del maíz, incluso las que se han dejado de cultivar en la mayor parte de los países en los que se consume de forma habitual. O los tipos de chiles que han existido a lo largo de la historia. O las más de 10 mil variedades de tomates que hay en el mundo. O los ajos, las cebollas, el trigo, las papas, la sémola o el garbanzo.

▲ La Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard proporciona almacenamiento a largo plazo de duplicados de semillas de todo el mundo conservadas en bancos de germoplasma.Foto Afp

Tras conocer la noticia, el ministro de Agricultura y Alimentación de Noruega, Nils Kristen Sandtrøen, agradeció el premio “en nombre del gobierno noruego y en nombre de nuestros socios Crop Trust y NordGen. Juntos somos responsables de las operaciones de la bóveda de semillas, y la hemos financiado desde su creación hace casi 20 años. Junto con más de 130 donantes de todo el mundo, hemos garantizado la conservación de hasta un millón 300 mil muestras de semillas de nuestros cultivos alimentarios más importantes para el futuro. Este premio es un importante reconocimiento a la cooperación internacional e intergubernamental que lo ha hecho posible”.

El edificio en el que se alberga este tesoro de la humanidad es un banco subterráneo de semillas si-tuado en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard. Fue inaugurado en 2008, con una extensión de más de mil metros cuadrados, repartidos en tres almacenes. La bóveda cuenta, además, con un panel asesor internacional que supervisa su gestión, formado por miembros de los bancos de genes depositantes. El acopio de semillas se realiza de forma gratuita y éstas son propiedad indiscutible del banco de germoplasma depositante, que es, además, el único que puede solicitar su devolución. De las semillas que guarda hay alrededor de 6 mil 300 especies de plantas –la mayoría, variedades de arroz, trigo y cebada– pertenecientes a 129 instituciones y gobiernos depositantes. Otros cultivos representados son el sorgo, las especies de frijol Phaseolus, el maíz, el caupí, la soya, el kikuyo y el garbanzo.

La bóveda ya ha dado muestras de su utilidad y relevancia: en 2015, con la escalada bélica en Siria, se vio obligado a evacuar su sede en Alepo; en su banco de semillas, que resultó devastado, había 150 mil muestras de cereales, alimentos y piensos procedentes de más de 100 países. Una parte importante de esta colección se había asegurado mediante duplicación y almacenamiento en la bóveda de Svalbard. Y se pudo retirar a partir de finales de ese año –con una segunda fase en 2017–, para sembrarse en Líbano y Marruecos y devolver una copia a la cripta del archipiélago noruego.

El premio de Cooperación Internacional es el cuarto de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año.

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