México 86: La fiesta de Guadalajara

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By ndh
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El segundo Mundial en México, celebrado en 1986, representó para Guadalajara mucho más que volver a aparecer en el mapa del futbol internacional.

Dieciséis años después de la histórica Copa del Mundo de 1970, la ciudad vivía una transformación urbana, social y deportiva que encontró en el torneo una vitrina perfecta para consolidarse como una de las capitales futboleras del país.

A diferencia de la primera experiencia mundialista, cuando el Estadio Jalisco cargó prácticamente con toda la representación tapatía, para 1986 Guadalajara contaba también con el Estadio Tres de Marzo, casa de los Tecos de la UAG, lo que permitió ampliar la capacidad organizativa y el alcance del evento en la ciudad.

La memoria del Mundial de 1970 seguía muy presente entre los aficionados tapatíos. La figura de Pelé y aquella poderosa selección brasileña habían dejado una huella imborrable en el Estadio Jalisco, convertido desde entonces en un recinto especial para el futbol internacional. Esa conexión resurgió en 1986, cuando Brasil volvió a elegir Guadalajara como su hogar durante el torneo. El “Scratch do ouro” pidió disputar la mayor cantidad posible de partidos en el Jalisco y la FIFA accedió. Ahí enfrentaron a España, Argelia e Irlanda del Norte en la fase de grupos, además de Polonia en octavos y Francia en cuartos de final, donde fueron eliminados en una de las series más recordadas del campeonato.

La cercanía de la selección brasileña con la colonia Independencia y sus alrededores marcó nuevamente la vida cotidiana de los vecinos, comerciantes y aficionados, quienes recuerdan aquel Mundial como una etapa de ambiente festivo, convivencia internacional y pasión futbolera que reforzó el vínculo entre Guadalajara y Brasil.

El refuerzo del romance con Brasil

La familia Montes de Oca llegó a la colonia Independencia cerca de una década antes del Mundial de 1986. Su negocio de comida, ubicado junto al Estadio Jalisco, ya era famoso entre los aficionados. Con la ampliación a un nuevo local sobre Monte Carmelo, el sitio se convirtió en punto de reunión para los brasileños que acompañaron a su selección.

“Mi papá compró el otro local y me dijo ‘vas’, a mis 16 años. Totalmente remodelado, mi papá trajo una pantalla de cañones, una videocasetera y era grabar los partidos para reproducirlos. Llegaban los brasileños con su batucada, bailaban sobre las mesas; si no les parecía el marcador le daban con la cerveza a la pantalla”, recordó Mariel Montes de Oca.

Para Fabiola, la experiencia quedó marcada por el ambiente festivo: “Para mí como niña fue fiesta. En donde está la Plaza de Toros hicieron el ‘Folclorama’ y era libre. Los brasileños eran muy seguidos aquí; traían souvenirs de sus equipos y los niños corríamos detrás de ellos”.

Carlos Parra, comerciante en Monte Carmelo y Siete Colinas, también conserva la imagen de la afición verdeamarela desbordando alegría. “Pasaban con sus batucadas, tocaban, comían, iban al estadio, salían felices y de ahí se iban a festejar”.

La fiesta iba mucho más allá de los partidos. Enrique Guerrero, vecino de Siete Colinas, recordó que “la afición era muy alegre, muy viva con la samba”. Incluso, relató haber visto varias veces a Denise de Kalafe durante los encuentros de Brasil.

Las calles alrededor del Jalisco se cerraban para facilitar el paso de miles de aficionados que caminaban desde sus hoteles. Según Fabián, vecino de la zona, el ambiente más recordado fue el de Plaza Brasil, llamada así “porque siempre ha sido casa de Brasil”.

En la Plaza de Toros se instalaron carpas para las selecciones hospedadas en Guadalajara. “Cada quién entraba a su espacio con su cultura, festejaban y se iban a otro lado”, recordó Carlos Parra.

El Mundial de 1986 dejó en la colonia Independencia una huella marcada por la alegría brasileña y la hermandad con los tapatíos.

El Estadio 3 de Marzo albergó los partidos menos atractivos para la afición local. EL INFORMADOR/Archivo

Estadio Tres de Marzo, el “hermanito” del Jalisco en el Mundial

Mientras el Estadio Jalisco concentró los reflectores con los partidos de Brasil, el Tres de Marzo quedó como la sede alterna del Mundial de 1986 en Guadalajara. Ahí se disputaron encuentros menos atractivos para la afición local, como el criticado empate 1-1 entre Argelia e Irlanda del Norte, señalado entonces por la prensa por el juego ríspido y desordenado. También recibió el triunfo de España 2-1 sobre Irlanda y la victoria de Marruecos 3-1 ante Portugal.

Para entonces, el inmueble de la Universidad Autónoma de Guadalajara tenía casi 15 años de existencia.

“Brincabas las vías del tren y ya era el camino para la universidad. La avenida se acababa donde termina la Autónoma… Periférico era de dos carriles”, recordó Adalberto Rodríguez, egresado de la UAG. “El paso a desnivel de las vías lo hicieron luego del Mundial, pero desde entonces empezaron a ampliar muchas cosas”.

Rodríguez también evocó la transformación del estadio: “Las tribunas del lado de avenida Patria eran solo de área grande a área grande y tenían unas diez filas o menos; las del lado de la Autónoma eran más altas”.

Su hermano Eduardo añadió que, tras el ascenso de Tecos a Primera División en 1975, el inmueble comenzó a crecer. “Le pusieron butacas detrás de las porterías porque no había, pero eran tablones sin respaldo. Para el Mundial ya lo remodelaron con butacas y cerraron toda la vuelta de la tribuna. También arreglaron vestidores para cumplir las reglas de FIFA”.

A diferencia de lo vivido en Guadalajara durante el Mundial de 1970, el tráfico y la movilización alrededor del estadio no fueron problema. “Ahí llegaron los partidos ‘chafas’. Brasil jugó en el Jalisco y eran los que interesaban”, recordó Eduardo.

También rememoró el costo de los boletos: “Te vendían la serie completa para los partidos del Jalisco y el Tres de Marzo. Valía lo que hoy serían unos 5 mil pesos y los comprabas meses antes”.

RADIOGRAFÍA

Las adecuaciones del inmueble

Inicio de construcción: 1971. 

Propietario y financiamiento: Universidad Autónoma de Guadalajara. 

Capacidad original: 3 mil espectadores con gradas prefabricadas de acero. 

Primera gran ampliación: 1973, tras el ascenso de Tecos a Segunda División; aforo cercano a 15 mil personas. 

Remodelación para Primera División: 1975; alcanzó alrededor de 22 mil aficionados. 

Adecuaciones rumbo al Mundial de 1986: 

  • Cierre total de las tribunas, 
  • Nuevos vestidores, 
  • Instalación de butacas, 
  • Zonas para aficionados de pie, 
  • Ampliación del aforo a 30 mil espectadores.
Fotografía de la avenida Américas a partir de la glorieta a Cristóbal Colón tomada en enero de 1986. EL INFORMADOR/Archivo

Leves retoques en la ciudad

Para el Mundial de 1986, la zona de Independencia y Monumental registró cambios menores. Enrique Parra recuerda que el área ya era muy similar a la actual, con la mayoría de las casas construidas y familias establecidas desde entonces. “Prácticamente era un 90% de las casas… Todo era igual. En 40 años aproximadamente los jóvenes que llegaron ya son padres de familia o abuelos”, relató.

Las adecuaciones previas al torneo se enfocaron en mejorar la imagen urbana: rehabilitación y pintura de banquetas, señalización vial, mantenimiento de calles, poda de árboles y mejoras en alumbrado público. Parra señaló que fueron trabajos “más estéticos que de construcción” y sin transformaciones profundas.

La familia Montes de Oca coincide en que no hubo cambios radicales en la zona. Fabiola Montes de Oca recordó que una de las pocas modificaciones visibles fue la nueva semaforización sobre la calzada Independencia. También destacó que el crecimiento poblacional de Guadalajara coincidió con otro hecho clave: el sismo de 1985 en Ciudad de México. “Vinieron muchos de la Ciudad de México… el crecimiento de la ciudad fue en ese tiempo, coincide con el Mundial”, explicó.

CAMBIOS URBANOS

Guadalajara rumbo al Mundial 1986

  • Guadalajara ya era una ciudad mucho más grande y moderna que la que recibió el Mundial de 1970. 
  • El crecimiento urbano no ocurrió por el Mundial de 1986, sino por la expansión natural de la ciudad durante los años setenta y ochenta. 
  • La ciudad comenzó a extenderse con fuerza hacia el poniente, especialmente rumbo a Zapopan. 
  • Colonias cercanas al Estadio Jalisco, como la Independencia, cambiaron mucho por la llegada de nuevos habitantes y el aumento de construcciones. 
  • El terremoto de 1985 en la Ciudad de México provocó que algunas familias y empresas voltearan a ver a Guadalajara como una mejor opción para vivir o invertir. 
  • El Periférico todavía no tenía la dimensión actual y varias ampliaciones llegaron después del Mundial. 
  • Guadalajara seguía combinando tradición y modernidad: aún conservaba barrios, mercados y costumbres muy tapatías, pero ya mostraba rasgos de gran metrópoli. 
  • El Estadio Jalisco ya era un símbolo internacional del futbol tras haber sido sede en 1970 y volvió a ser protagonista en 1986.
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