▲ Omar Artan fue galardonado recientemente como el mejor árbitro de África.Foto tomada de su Facebook
The Independent y Afp
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de junio de 2026, p. a11
Mogadiscio. El árbitro mundialista de Somalia, Omar Artan, a quien se le negó la entrada a Estados Unidos a su llegada a Miami y que posteriormente fue excluido de la Copa Mundial por la FIFA, estuvo a punto de hacer historia para su país. Iba a ser el primero en dirigir en la historia del torneo, después de figurar en la lista final de silbantes, la cual se dio a conocer hace dos meses.
Al somalí se le negó la entrada al Aeropuerto Internacional de Miami el sábado por “preocupaciones de verificación”, informó la Ofici-na de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) en un comunicado en el que no profundizó en detalles.
De acuerdo con la embajada de Somalia en Kenia, encargada de tramitar el documento, Artan recibió la semana pasada una visa para viajar a Estados Unidos. No obstante, el director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la FIFA, Andrew Giuliani, explicó ayer que al silbante se le prohibió la admisión por una “muy buena razón”, pero también evitó a precisar los motivos.
La decisión de negar la entrada al país anfitrión de una Copa del Mundo a un árbitro designado por la FIFA es una medida inusual y causó indignación. Artan debía reunirse con otros silbantes en su base de entrenamiento en Miami. Bajo la estricta barrera migratoria del gobierno del presidente Donald Trump, Somalia es uno de casi 40 países sobre los que pesan nuevas restricciones de viaje. Esto generó preocupación de que aficionados, jugadores y funcionarios de esos países –la mayoría de África– pudieran verse atrapados y se les negara la entrada para el torneo, a pesar de contar con visas válidas.
Artan declaró a The New York Times que fue entrevistado en el aeropuerto de Miami durante 11 horas por funcionarios fronterizos, quienes le preguntaron sobre el motivo de su viaje a Estados Unidos y lo interrogaron en torno a la política somalí y el grupo militante Al Shabab, que libra una insurgencia contra el gobierno de la nación africana.
“Creo que tienen un problema con mi país”, dijo Artan y añadió que contaba con los documentos correctos y la visa. Afirmó que no le informaron por qué se le negó la entrada, según el Times .
El Ministerio de Juventud y Deportes de Somalia indicó que la embajada en Estados Unidos realizaba gestiones para resolver el problema y permitir que Artan pite en la Copa, que comienza el jueves. La FIFA, por su parte, subrayó que no participó en los procesos migratorios y que las autorida-des estadunidenses le informaron que el “estatus no se modificará por el momento”.
En una situación similar, varios integrantes del cuerpo técnico iraní no pudieron acompañar a sus jugadores, después de que también se les negara la entrada al país.
El delantero iraquí Aymen Hussein pasó horas bajo interrogatorio a su llegada a Chicago, mientras las delegaciones de Senegal y Uzbekistán denunciaron el trato recibido durante controles de seguridad realizados sobre la pista del aeropuerto. Y todo esto antes de la llegada masiva de aficionados. Además, surgieron denuncias sobre la revocación de asignaciones de entradas destinadas a seguidores iraníes.
Cabe recordar que, en esencia, un Mundial es una celebración global que los países aspiran a organizar por su capacidad para reunir a personas de todos los rincones del planeta. Sin embargo, estas historias transmiten una imagen muy distinta.
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