Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 12 de agosto de 2026, p. 6
Madrid. España está en vilo ante el primer eclipse total de Sol que se podrá ver en el país desde el 17 de abril de 1912, es decir hace 114 años, con lo que prácticamente ninguna persona nacida en el país y que no ha viajado a otro país para ver este fenómeno único de la naturaleza conoce las sensaciones que produce.
Tanto las autoridades como los medios de comunicación están centrando dos cuestiones: las medidas de protección ocular para que no haya consecuencias irreversibles en la vista de la gente, para lo que se han repartido centenares de miles de lentes especiales, además de los que se venden en las tiendas de óptica. El segundo, las previsiones meteorológicas, ya que se teme que haya tormentas, sobre todo en el norte del país, y que éstas a su vez traigan rachas de nubes que podrían dificultar la contemplación del eclipse.
Hace más de un siglo que en la península ibérica no se vive un eclipse total de Sol. Y de hecho el que hubo en 1912 duro menos de cinco segundos, con lo que hay que remontarse hasta 1905 para situar un fenómeno similar al que se vivirá hoy de un minuto y 50 segundos.
A pesar de la singularidad del fenómeno, los eclipses solares totales no son esporádicos, ya que hay al menos uno cada 18 meses en algún punto del planeta, lo difícil es que se repita la región en décadas, cuando no siglos. Desde el Instituto de Astrofísica de España explicaron que se trata de “una coincidencia geométrica, pero también una imperfección. La órbita de la Luna está inclinada unos 5 grados respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Por eso, la mayor parte de los meses, la Luna pasa por encima o por debajo del Sol, y no consigue ajustarse perfectamente, como sucede en los eclipses.
Sólo hay eclipse cuando la Luna nueva coincide exactamente con uno de los dos puntos de intersección de ambas órbitas, llamados nodos. Incluso, aunque sea durante un corto espacio de tiempo, la falta de luz y la diferencia de radiación puede provocar cambios atmosféricos: las nubes bajas tienden a disiparse rápidamente durante la fase total del eclipse, la temperatura superficial puede bajar, y la intensidad y la dirección del aire pueden cambiar. Además los animales también se comportarán de forma extraña.
El eclipse total no se verá de forma homogénea en España, ya que cruzará el país de oeste a este y pasará por numerosas ciudades, como A Coruña, Palma de Mallorca, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. En otras, aunque rozará 99 por ciento de ocultación o incluso lo superará, como en Madrid o Barcelona, no se oscurecerá por completo.
Pero, además, España no es el único país donde se verá el eclipse, ya que también se verá en parte de Islandia, Groenlandia y regiones remotas del norte de Siberia, además de una pequeña franja del noroeste de Portugal. Otros países de Europa y Asia podrán disfrutar de la parcialidad, pero la península ibérica será sin duda el punto de mayor importancia. Además se da la coincidencia de que España será el escenario de lo que los expertos ya denominan la “triada cósmica”: casi un año después del eclipse de este año, otro eclipse total cruzará el país y su franja de totalidad atravesará el estrecho de Gibraltar de oeste a este y cubrirá el extremo sur de la península. Será el 2 de agosto de 2027 y los mejores lugares para verlo serán las ciudades como Cádiz, Málaga y Melilla. Además el 26 de enero de 2028, la península vivirá un eclipse anular que la cruzará de sudoeste a noreste.
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