La cinta Sugar Island es una búsqueda de reivindicación, de memoria contra el olvido

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La cinta Sugar Island es una búsqueda de reivindicación, de memoria contra el olvido

Jorge Caballero

 

Periódico La Jornada
Viernes 28 de agosto de 2026, p. 7

Después de un periplo de dos años por el circuito internacional de festivales de cine, la película Sugar Island se estrena hoy en México en la Cineteca Nacional y circuito cultural independiente. La dirige la dominicana Johanné Gómez Terrero, quien en entrevista con La Jornada reveló el primer impulso que la llevó a realizar su reciente filme: “Tiene que ver con el proceso de investigación para darme cuenta de que quería conjugar todos los factores que tiene la cinta, porque si hablamos de racialidad el tema es muy complejo, como se dice en la cinta: ‘tiene muchas raíces el árbol de la rabia’. Hay demasiada interconexión, no puedes hablar de racialidad de este lado del mundo sin hablar de la colonización o de que hay una línea que separa lo humano de lo no humano. En el contexto dominicano también hay una diferenciación entre ser dominicano y ser haitiano o ser dominico-haitiano; entonces mi proceso de investigación se volvió complejo. Así que quería generar ese diálogo entre pasado y presente y entender que se sigue perpetuando ese patrón de poder”.

Embarazo no deseado

La cinta se cuenta a través de la protagonista Makenya, quien abandona la diversión y su vida de adolescente, al enfrentarse a un embarazo no deseado y a una adultez repentina. Vive con el abuelo y su madre en un batey, una comunidad dominico-haitiana de trabajadores de la caña. La madre es servidora de misterio dentro de las 21 Divisiones, religiosidad afrodominicana, y el abuelo es activista por el derecho a las pensiones. La industria azucarera amenaza con dejarlos desplazados y sin compensación. Makenya logra trabajar en la feria del pueblo vendiendo algodones de azúcar, pero rápidamente descubre que el trabajo no le garantiza la libertad que esperaba. La frustración abre la puerta hacia una dimensión de activismo social: acompaña al abuelo a las protestas en reclamo de justicia para los cañeros y luego recibe los Misterios a través de la guía de su madre.

En la plática, la directora señaló: “al principio lo que quería hacer era hablar del embarazo en adolescentes, porque mi sobrina estuvo encinta cuando tenía 13 años y eso me marcó mucho. Mi madre y abuela estuvieron embazadas siendo menores de edad, me di cuenta que yo había escapado de ese destino, que tenía otros privilegios y a partir de ahí comienzo a ubicar cuál es el escenario que va acaparar el tema de la película y lo cruzo con la industria azucarera, el otro tema que me interesaba mucho trabajar, fue la primera empresa capitalista del nuevo mundo y para desarrollarla se introdujeron personas negras esclavizadas africanas. Sentía que tenía que hablar de cómo el monocultivo llega al Caribe, a este lado del mundo, y cómo esa industria marca la identidad de nuestra región. La cinta se llama así porque los ingleses que dominaron todas las islas productoras de azúcar, se referían como las sugar island.

“Históricamente estamos bajo el sistema de plantación, primero fuimos una sugar island, pero luego fuimos una de las repúblicas bananeras y ahora somos una plantación del turismo. En el imaginario siempre hemos sido un destino para consumir y extraer, siempre como espacios de sacrificio, y quise hacer un cruce con una mujer, que está embarazada y vive en una comunidad de trabajadores cañeros, ponerla en ese escenario para que atraviese todos los temas y todas las dimensiones que se plantean. La cinta fue un ejercicio que se dio con el tiempo, fue un proceso que tardó casi ocho años.”

▲ Fotogramas de la cinta Sugar Island.Foto Cortesía de Carlos Rodríguez

Comenta: “la película es este tejido entre diversas capas, una más concreta, otra más intangible como las capas espiritual e histórica que también dan cuenta de que el pasado sigue repercutiendo hasta hoy. La cinta comenzó con la idea de ser un documental, pero cuando tuve que organizar todo ese proceso de investigación para devino en un guion de ficción debido a todas estas capas que abordo. No tenía una linealidad de un personaje que va de un lugar a otro”.

Otra de las cosas importantes que Johanné Gómez Terrero quería reflejar en Sugar Island: “para mí era importante que en la cinta estuviera el ingenio de Boca de Nigua, donde ocurrió la primera revolución de personas esclavizadas y que justamente estaba guiada por una mujer llamada Ana María y, aunque eso no está totalmente claro, quería que estuviera en la película. En la revisión de este pasado hay documentos de venta y compra de personas esclavizadas, quienes eran una mercancía y no tenían voz; revisamos estos documentos porque queremos darles voz, queremos visibilizar a estas personas e historias que han sido omitidas y que no cuentan en el archivo. En esta revisión estamos diciendo que el pasado siempre es lo que más cambia, es decir, cada vez que lo revisamos le damos una nueva interpretación”.

Rescribir el pasado

El sistema de plantaciones pudo sobrevivir a la abolición de la esclavitud, que se le creía consustancial, y continuó su desarrollo sobre bases capitalistas. Dando un salto histórico, la industria azucarera dominicana, ahora en declive, todavía depende de mano de obra negra, haitianos o dominicanos de ascendencia haitiana, quienes son los que habitan en su mayoría los bateyes de San Pedro de Macorís. Las Ruinas de Boca de Nigua son un ingenio azucarero que data de 1600; sirven como lugar de reunión a un clan de feminidades afrodiaspóricas que configuran una suerte de manifiesto antirracista. En este espacio se dio una de las más grandes sublevaciones negras del continente en 1796. Sugar Island se ubica ahí para fantasear y rescribir el pasado, no borrando las historias de dolor, es una búsqueda de reivindicación, de memoria contra el olvido.

Sugar Island fue filmada en San Pedro de Macorís en República Dominicana, donde se desarrolló la mayor parte de la industria azucarera del siglo XIX. Durante casi cuatro siglos el sistema de plantaciones sirvió como eje económico de las sugar islands: marcado por la esclavitud, la trata y otras formas de explotación laboral que conformaron sociedades y dejaron su impronta en las expresiones culturales.

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