▲Foto Ap, retocada con IA/ Gemini de Google
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Miércoles 12 de agosto de 2026, p. a10
Una sola persona puede desmontar la estructura de cualquier entidad deportiva. La FIFA, integrada por 211 asociaciones –18 miembros más que la Organización de las Naciones Unidas–, ha perdido su armazón de gobernanza ante la
UEFA, la Confederación Asiática de Futbol y Concacaf como consecuencia de una acumulación de decisiones unilaterales y la aplicación selectiva de sus reglamentos. Gianni Infantino dicta las normas, escoge las sedes y negocia los derechos televisivos de sus torneos más lucrativos, con especial prioridad en el beneficio comercial sobre el propio juego, una muestra de que esta forma de gobierno no funciona, afirma a La Jornada el presidente del sindicato global de futbolistas profesionales (FIFPro), Sergio Marchi.
“Los futbolistas, aquellos que trabajamos en el día a día, podemos aportar un poco de luz a este túnel que es bastante oscuro. No habría que descartar que en la siguiente elección, el 18 de marzo del año próximo, se pueda postular algún futbolista a presidente de la FIFA”, señala el dirigente argentino vía telefónica desde Buenos Aires. “¿Por qué no podría? Si cualquiera de nosotros está vinculado a la actividad deportiva y tiene la misma capa-cidad de serlo. Por eso, y porque no puede un solo hombre actuar como el dueño del futbol, pedimos la participación de los futbolistas y sus representantes en la toma de decisiones. Tenemos que reaccionar de algún modo”.
Desde que en 2015 una investigación de la FBI, reveló una red global de sobornos, fraude y lavado de dinero entre altos directivos de la FIFA, el organismo que gobierna el futbol mundial estableció un límite de tres mandatos
de cuatro años. Infantino, en el poder desde 2016 y relegido en 2019 y 2023, buscará el próximo año un tercer periodo al frente del cargo. Hasta mediado de julio, el suizo-italiano avanzó sin contrincante a la vista, pero las repercusiones de su plan –ahora frustrado– de vender participaciones en la Copa del Mundo y otras competencias internacionales a inversores privados han terminado por articular un frente común de confederaciones en su contra.
Del barrio y la clase trabajadora
“El futbol pertenece a los barrios y a la clase trabajadora. Tiene alma, sentimiento y, lógicamente, un valor monetario. Pero lo que vimos en el pasado Mundial no fue una fiesta del pueblo, sino un acto elitista”, expone Marchi, ex defensor central y primer presidente no europeo en la historia de FIFPro. “El deporte no necesita de esta clase de instrumentos, mucho menos que su destino esté en manos de empresas o se privilegie el comercio por encima de cualquier otra cuestión. Tiene que haber una transformación en la gobernanza. No se puede controlar a las federaciones a través de los fondos de desarrollo de la FIFA, tal como ocurre ahora”.
En vísperas de la cita mundialista, la FIFA y el sindicato global de futbolistas sellaron un acuerdo de cooperación que otorga a los profesionales un papel oficial en la gobernanza y establece un marco de negociación para revisar el sistema de transferencias y los periodos de descanso. El documento, vigente hasta diciembre de 2031, reconoce por primera a FIFPro dentro del consejo e integra a representantes de sus agremiados en los comités jurídicos del organismo. A cambio, la asociación y sus afiliados han aceptado retirar una demanda colecti-va por valor de miles de millones de dólares relacionada con el mercado de fichajes y los salarios de los jugadores.
“Habría que replantearse varias cosas: lo que pasó con las pausas de hidratación, por ejemplo, que se plantearon inicialmente para ayudar al futbolista y luego se transformaron en un acto comercial; la saturación del calendario, los tiempos de recuperación. La acción tiene que estar al servicio del humano y no el humano al servicio del negocio”, profundiza el directivo, autor de un artículo denominado El hombre que se cree Dios –publicado en julio de 2025 desde la página oficial de FIFPro en referencia a la gestión de Infantino–. “Y sí podríamos recorrer muchas otras cuestiones. El futbol es una industria que genera negocios, pero los desequilibrios y las decisiones unilaterales tienen un límite”.
El frente opositor
El pasado lunes, las confederaciones de Europa (UEFA), Asia (CAF) y Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf, a excepción de México) consideraron que el proyecto de Infantino, denominado FIFA Forward Enterprise, para permitir la inversión privada en la explotación de los derechos comerciales de la Copa del Mundo representó una “pérdida fundamental de la confianza de las instituciones”, pues “cuando un individuo se coloca por encima del colectivo que le confió la autoridad, ese deber ha sido abandonado”. No es la conducta de un custodio del juego, subrayaron los firmantes en una carta pública, “sino de alguien que cree que el juego debe rendirle cuentas”.
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump –galardonado por el propio Infantino con el primer Premio de la Paz de la FIFA– sostiene que la federación internacional cometería un “terrible error” si sustituye a su mandamás, FIFPro insiste en que el futbol requiere una reforma estructural que altere de forma permanente la gestión del deporte. “En el mundo hay más del 50 por ciento de los futbolistas que no perciben un salario; compañeros y compañeras que no cuentan con seguro médico, seguro social y estabilidad contractual. El futbol somos todos”, revela Marchi. “Lógicamente, hay una parte muy reducida que da vida a los mundiales, pero hay que protegerla, porque esa es la base de la pirámide que estamos obligados a cuidar”.
El proceso electoral de la FIFA tiene sus propias reglas. La votación entre dos candidatos requiere una mayoría simple de 106 votos. Si tres o más opciones elegibles entran en competencia, la victoria en la primera vuelta exige dos tercios de la asamblea; de no alcanzarse, la contienda llega entonces a una segunda vuelta, donde, de nuevo, la mayoría simple define al ganador. UEFA tiene 55 sufragios, África 54, Asia 46, América del Norte 35, Oceanía 11 y Sudamérica 10.
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