APUNTES: La ley del movimiento inverso

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By ndh
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Aprendamos a avanzar

Xalapa, Veracruz, México, 28 de septiembre de 2026

¿Cómo avanzar sin aferrarse? El pensamiento de Lao Tsé, mismo que inspira este ensayo, observa la naturaleza y sus ciclos. Esto es, el día da paso a la noche. La marea alta trae la marea baja, con cada inhalación le damos paso a la exhalación. Estos movimientos requieren del uno con el otro para existir. Si solamente inhalamos no podríamos seguir con una sola dirección. Si avanzamos sin detenernos, recibir sin soltar, alcanzar nuestros deseos con un esfuerzo mayor. La ley del movimiento inverso en la reflexión filosófica cuestiona esa pretensión. Lao Tsé propone que aferrarnos al resultado puede alejarnos precisamente de ese resultado. Conceder espacio, aceptar una pausa, soltar el control, son la clave para avanzar en lo que nos propongamos.

El filósofo ejemplifica al decir que si una mano que intenta atrapar el agua, cuanto más aprieta menos agua puede conservar, mientras que si abre la mano puede, en todo caso, “acariciar” el agua, sentirla cerca y vivirla, aunque no pueda detener la corriente. Aquí vemos claramente que el ejemplo pone la forma de relacionarse con el agua y no la de controlar su naturaleza. Con nuestros deseos es similar, nos acercamos a ellos con interés y compromiso genuinos, o podríamos pedirles que resuelvan nuestros miedos para alcanzar una seguridad plena. La segunda posibilidad es de una tensión permanente. En el primer caso, relacionarnos con nuestros deseos de manera sincera nos lleva a un avance sin fatigarnos.

Con la pareja y la relación amorosa se hace evidente que el miedo a perder algo o a alguien nos llevará a reclamar explicaciones, muchas veces al control y la manipulación. Observar nuestras decisiones al exigir muestras de afecto es saludable. Cuando tratamos de proteger una relación, nos lleva a quitar espacio para crecer como pareja, como propósito. Amar requiere de aceptar que, en las relaciones humanas, la otra persona tiene voluntad propia. Surge el desapego como vehículo que conserva el vínculo amoroso sin hacerlo una posesión. La cercanía voluntaria y consentida tiene la solidez que nunca se encontrará con el control.

La paradoja de la tranquilidad nos enseña que cuanto más nos enforzamos por estar tranquilos y eliminar cualquier preocupación, más tensión puede surgir. Esto es, te preocupas por estar calmado, pero se enfureces por no lograrlo. La tranquilidad suele aparecer cuando menos la exijamos. No permitamos que cada pensamiento incómodo sea un momento de intranquilidad. Muchas veces, sentir inquietud es otra capa de malestar, es ahí cuando surge el decir “nos inquieta sentir inquietud”.

La calma se da cuando dejamos de combatir cada pensamiento, permitamos reconocer lo que sucede sin apasionamientos, solo así podemos abrir el camino a una respuesta más serena. Elevarse en puntillas para alcanzar algo que está muy alto en el estante, nos puede hacer perder el equilibrio, si hacemos un esfuerzo debemos estar seguros de que tenemos una base para no perder el equilibrio.

Es necesario valorar desde dónde nos imponemos alcanzar metas. Mejorar en todo aspecto en la vida es legítimo, la constancia cumple un papel primordial. Evitar que ese entusiasmo sea el único fin puede llevarnos a pensar que cada demora nos hace menos eficaces.

“Actuar desde una sensación de suficiencia interior significa reconocer que tenemos valor incluso mientras algo nos falta. Esto no elimina las dificultades materiales ni convierte la pobreza en una cuestión de actitud; permite distinguir una necesidad concreta de la exigencia de demostrar, a través de cada logro, que merecemos ser alguien” (Fromm)

La prisa el forcejeo no aceleran el resultado lo alejan. La energía de carencia aleja la abundancia. ¿Cuándo persigo algo lo hago con libertad o es porque me hace falta? Perseguir desde la abundancia es acción, perseguir desde la carencia es fuga y de la fuga todo se escapa. El vacío (la vacuidad) no es carencia es espacio disponible. Es la condición necesaria para que algo nuevo pueda entrar. Una taza llena no puede albergar nada una que esté vacía sí. Un corazón cargado de resentimiento no tiene espacio para el amor que está por llegar, una agenda llena no permite otro encuentro inesperado. Un valle vacío puede recibir el agua de las montañas. La semilla antes de germinar tiene que formar su superficie enterrarse en la oscuridad dejar de ser lo que era. Exhalar por completo hace el vacío para luego inhalar; es más placentero. Antes de todo avance hay un retroceso importante, el arquero y la flecha. Para que la fecha avance el arquero debe accionar con fuerza contraria al sentido donde se dirigirá la flecha. Antes de todo avance importante existe un retroceso necesario. ¿Cómo saber a dónde moverse? ¿Cuál es la obsesión de cada uno? Hay antídoto para todo. Si tu obsesión es el dinero el antídoto es la generosidad genuina y no el trabajar más y ahorrar más dar sin esperar, una mano aferrada no permite que haya más dinero; en el amor el antídoto es el desapego amar sin esperar poseer sin controlar si la obsesión es reconocimiento hacia ti es tu placer, el antídoto es la humildad genuina. Deja que otros brillen, si la obsesión es el conocimiento el antídoto es aprender a no saber. Lo vacío no se debe interpretar como la escasez, es de hecho, la posibilidad de algo mejor. Revisemos los resentimientos antiguos, ahí podrían estar formas nuevas de relacionarnos.

“No se trata de borrar la memoria ni de apresurar el perdón, sino de evitar que toda nuestra vida quede ocupada por aquello que ya ocurrió”. (Lao Tzu)

Si hacemos espacio en nuestras creencias seremos más tolerantes. Lo nuevo no siempre aparece seguido al cambio. El intervalo, la pausa ofrece posibilidades de mejorarlo todo. Un hombre se incapacitó por años y su reacción fue un cambio que ningún método teórico se lo dio. El crecimiento y el desarrollo personal no siempre se da cuando estás en tu mejor momento. A veces ese aprendizaje parece una pérdida de tiempo.

La ley del movimiento inverso nos invita a valorar la calidad del esfuerzo. Se puede insistir, pero se debe aflojar, soltar. Para escuchar hay que dejar de hablar para poder oír. Hay momentos para sonreír y otros para estar silente. Lo más importante es reconocer que, cada situación necesita un camino a seguir. Hay que estar atentos para perseguir lo que deseamos sin sacrificar nuestra paz. Como en el ejemplo del agua del río, con la mano abierta sentirla y apreciarla mejor, al contrario de querer atraparla e impedirle ser ella misma.

Referencias

Fromm, E. (1956). The art of loving. Harper & Brothers.

Lao Tzu. (1963). Tao te ching (D. C. Lau, Trad.). Penguin Books. Watts, A. W. (1951). The wisdom of insecurity: A message for an age of anxiety. Pantheon Books

Los títulos corresponden a las ediciones en inglés; en español se conocen como El arte de amar, Tao te king y La sabiduría de la inseguridad.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

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