Cinta muestra “lo inspirador” que ha sido el zapatismo para otros movimientos sociales

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Cinta muestra “lo inspirador” que ha sido el zapatismo para otros movimientos sociales

▲ Valentina Leduc con el cinefotógrafo Juan Carlos Rulfo durante la conferencia de prensa en la Cineteca NacionalFoto Yazmín Ortega Cortés

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▲ Fotograma del documental.Foto Yazmín Ortega Cortés

Merry MacMasters

 

Periódico La Jornada
Jueves 10 de septiembre de 2026, p. 8

El documental Los sueños que compartimos (2025), ópera prima de Valentina Leduc, partió de la iniciativa zapatista de irse a Europa en 2021. El filme de una hora 40 minutos, sin embargo, no es sobre el zapatismo en sí, sino sobre la reverancia que este movimiento armado ha tenido en el mundo que es “bastante fuerte”. Ha sido un levantamiento “muy inspirador” para otras acciones tanto en Alemania como España, como se ve en la cinta.

Los sueños que compartimos formó parte de Ambulante en 2025, y su gira de documentales por distintos lugares del país con ofertas limitadas de exhibición. Ahora, se estrenará en la Cineteca Nacional mañana.

Cuando Leduc –que siempre había trabajado como editora– supo a finales de 2024 que un grupo de zapatistas habían decidido zarpar a Europa, los buscó para manifestar su interés en “hacer una película, acompañarlos en el viaje y también filmar a los colectivos que los iban a recibir, fue como un llamado; me pareció de gran importancia registrar y documentar el viaje”, expresó en conferencia de prensa en vísperas del estreno.

La respuesta fue un simple “sí”. Leduc y el cinefotógrafo Juan Carlos Rulfo pudieron filmar desde la despedida que hizo la comitiva en Chiapas, ya que pasaron de caracol en caracol para despedirse. En paralelo, la directora empezó a investigar para ver quiénes estaban de alguna manera vinculados a la gesta zapatista en Europa; cuáles eran los colectivos que los recibirían allá y también hablar de esto.

Así fue como encontró luchas de resistencia en Froxan, Galicia, y Lutzerath, Colonia. Mientras la primera buscaba erradicar los árboles eucaliptos invasores, en la segunda un grupo de activistas trataban de impedir la destrucción de los bosques por parte de una minera de extracción de carbón a cielo abierto. La filmación, que tardó tres años, también coincidió con una acción en Puebla, cuando la comunidad de Santa María Zacatepec, en Juan C. Bonilla, cerró la empresa Bonafont, a fin de recuperar su acceso al agua. “Me pareció sorprendente que sucediera. Todo esto se vincula con el zapatismo”, aseguró Leduc.

Para la realizadora ésta es una película que se hizo de manera colectiva, con los mismos involucrados, porque en el caso de Puebla “incluso, nos avisaban: ‘Mañana vamos a tomar las instalaciones de Bonafont’, o ‘va a entrar, al parecer, la policía’, para que pudiéramos llegar desde la Ciudad de México. Fue un tejido que se hizo con mucho tiempo, cuidado, respeto y responsabilidad también de nuestra parte. Nos ayudó mucho la pandemia y los cubrebocas”.

Leduc reconoció que no siempre se pudo filmar: “hay muchas cámaras que no son bienvenidas porque no les han hecho bien. Dan la noticia de una manera en que no pasó. En el caso de Alemania hubo muchas personas que fueron apresadas porque la prensa reveló quiénes eran”.

De acuerdo con Alejandro Springall, productor del documental con Bertha Navarro Solares, Carolina Coppel Urrea y Eduardo Díaz Casanova, “en la prensa leemos constantemente que todo es distópico. Para mí la solución está en nosotros mismos, en la colectividad, la comunidad y sobre todo en saber que sí hay una manera de cambiar las cosas. En la película hay un ejemplo enorme de que sí hay esperanza para este cambio.

“Nadie puede cambiar todo el mundo, sin embargo se pueden transformar las realidades inmediatas. Un poco de eso hablan los zapatistas. Cada quien en su territorio, su geografía, su calendario, lo que necesite hacer. En Galicia, por ejemplo, fue un movimiento que empezaron con una acción directa cinco familias, y ahora ocupa toda la región. Cada vez cuentan con más voluntarios porque tienen resultados. Para mí es justo así, volver a mirarnos como comunidad, ser solidarios en el sentido más original y puro de esta palabra. Atender a nuestro vecindario. Resolver en colectivo nuestros problemas”, añadió Leduc.

También presente, Juan Carlos Rulfo ha encontrado que las personas tienen muchas ganas de hablar, sin embargo no encuentran el modo de hacerlo: “la película intenta construir caminos para podernos conectar. En este sentido se vuelve una actitud política al darle voz a la gente”.

El equipo de Los sueños que compartimos acaba de hacer una gira por Alemania, Bélgica, Francia y España, en la que el documental fue proyectado en “territorios en que se organizaron funciones para devolver la película a las personas que trabajaron en ella, y a otras que estuvieron vinculadas a la gira zapatista”. El filme también fue proyectado en China.

Respecto a sus próximos proyectos, Leduc no se desvinculará de la experiencia que le dejó su ópera prima: “es una energía que se siente al estar en lugares en donde la gente se pone de acuerdo, pone sus cuerpos para proteger bosques, por ejemplo. Es algo que me atraviesa, me importa, me preocupa. Para mí la película es una manera de involucrarme en las cosas”.

Los sueños que compartimos, se estrena mañana, a las 18:15 horas, en la Sala 10 de la Cineteca Nacional. Al término de la proyección habrá una sesión de preguntas y respuestas.

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