▲ La actriz estadunidense Ellen Burstyn, homenajeada en la Mostra, elogió la participación de las mujeres detrás de las cámaras y señaló que ahora, aunque en los equipos de rodaje no se ha alcanzado la equidad de género, “estamos cerca”.Foto Ap
▲ La directora danesa May el-Toukhy presentó ayer en el Festival de Venecia su cinta Woman unknown, “sobre la invisibilidad de las mujeres”.Foto Afp
Ap y Afp
Periódico La Jornada
Martes 8 de septiembre de 2026, p. 9
Venecia. Al recibir ayer el León de Oro a la trayectoria en el Festival de Cine de Venecia, la actriz estadunidense Ellen Burstyn, de 93 años, elogió la transformación que han experimentado las oportunidades para las mujeres en el mundo del cine desde que comenzó su carrera hace más de seis décadas. “Hace 150 años, no había mujeres en el set, no había mujeres en el equipo técnico. No había nadie, ninguna mujer detrás de la cámara”, dijo Burstyn.
La homenajeada sigue laborando y este año se estrenan dos de sus trabajos: la road movie de Kornel Mundruczo Place to Be y el cortometraje de 17 minutos de Maggie Gyllenhaal titulado Flesh Impact, en el que interpreta a Marilyn Monroe, imaginando que la actriz hubiera vivido hasta los 100 años, estrenado en la Mostra.
De todos los papeles que le podrían haber ofrecido a Ellen Burstyn a sus noventa y tantos años, el de Marilyn Monroe, quien murió a los 36, parecía bastante improbable. Pero entonces, un día Maggie Gyllenhaal fue a su apartamento para hablarle de una idea descabellada: ¿y si ella interpretara a Monroe?
“Me pareció una buena idea”, declaró Burstyn a la agencia Ap.
“Sabía que ella no era como se presentaba y que, en realidad, era una personalidad que ella misma había creado, generó todo el concepto de Marilyn Monroe y lo interpretó”, expresó Burstyn.
Una vez la vio en un club nocturno y Monroe la saludó con un gesto de cabeza. “Era tan increíblemente hermosa que me llamó la atención y sentí que me reconoció, estaba al principio de mi carrera. Y el hecho de que me reconociera me hizo sentir muy honrada y complacida”, recordó la actriz.
Ellen Burstyn atribuyó al movimiento feminista, y en particular a la activista Gloria Steinem, fallecida este mes, el mérito de haber contribuido a transformar las actitudes en toda la industria.
“Poco a poco eso fue cambiando hasta que, finalmente, se llegó a un punto en el que las mujeres manejan maquinaria pesada sin siquiera pensárselo y están integradas en los equipos de rodaje. No se ha alcanzado exactamente el 50/50, pero estamos cerca”, afirmó Burstyn.
El cuerpo femenino como parte del territorio nacional
También se estrenó en competencia en ese certamen cinematográfico el drama histórico Woman unknown (Mujer desconocida), película “sobre la invisibilidad de las mujeres”, dijo la danesa May el-Toukhy, una de las dos únicas directoras en la Mostra.
De las 21 cintas en liza por el León de Oro, sólo dos están realizadas por mujeres: Woman unknown y el documental NAZA, codirigido por el periodista Yuval Abraham y la cineasta Rachel Szor.
El filme de May el-Toukhy cuenta la historia de una sirvienta quien sobrevivió como pudo a la ocupación nazi de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras la guerra, está a punto de casarse con el viudo para quien trabaja, pero un secreto que arrastra pondrá en peligro su futura boda.
“Mi película trata sobre la invisibilidad de las mujeres. Por un lado aborda la cosificación y, por otro, el hecho de ser invisible y de no tener voz ni voto”, declaró la directora en rueda de prensa.
En la película se ven imágenes de mujeres castigadas públicamente en la calle, cortándoles el pelo y marcando su cuerpo con esvásticas por haber supuestamente mantenido relaciones con alemanes.
“Durante la guerra, el cuerpo femenino se percibe como parte del territorio nacional y, por lo tanto, se consideraba apropiado castigar a las mujeres por los hombres con quienes se habían acostado”, explicó el-Toukhy.
Preguntada por la reducida presencia de directoras en la carrera por el máximo galardón, la cineasta danesa dijo que para ella los avances logrados tras el movimiento #MeToo de 2017 parecían retroceder.
“Tengo la sensación de que después de #MeToo todas y todos éramos muy conscientes de ese desequilibrio de género. Pero algo ha pasado en estos últimos años y estamos empezando a retroceder”, afirmó.
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