La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el 10 de septiembre el anuncio central de su informe regional en Veracruz: una red de mil 300 consultorios del IMSS-Bienestar que operará en los 212 municipios del estado a partir de enero de 2027, acordada directamente con la gobernadora Rocío Nahle García. El anuncio se sostuvo sobre una premisa específica: la coordinación entre el gobierno federal y el estatal como mecanismo capaz de resolver rezagos que administraciones anteriores no resolvieron. Esa premisa tiene ahora un terreno donde medirse.
El rezago que enfrenta Veracruz no es nuevo ni exclusivo de esta administración. En 2024, el director general del IMSS, Zoé Robledo, reportó que la rehabilitación de los 62 hospitales y mil 244 centros de salud del estado avanzaba apenas 33 por ciento, muy por debajo de otras entidades en la misma transición. IMSS-Bienestar es un programa nacional de implementación plurianual, activo en 23 estados, y el ritmo desigual de avance entre entidades es una característica documentada del proceso, no una particularidad veracruzana.
Sobre ese rezago estructural se sumaron, en las semanas posteriores al informe, reclamos concretos de personal médico. Trabajadores de un centro hospitalario de alta especialidad marcharon en Xalapa el 13 de septiembre exigiendo respuestas sobre la falta de insumos para procedimientos quirúrgicos. La gobernadora inició, a partir del 17 de septiembre, un recorrido por los 61 hospitales del sistema estatal, donde reportó niveles de abasto de entre 60 y 89 por ciento según la unidad, y anunció compras estatales y redistribución de insumos para atender lo detectado.
El flujo de recursos hacia el sistema no ha sido menor. El mismo IMSS-Bienestar reportó que entre el 31 de agosto y el 7 de septiembre distribuyó 4 millones de piezas de medicamentos e insumos en hospitales y centros de salud de Veracruz, con otros 3.8 millones adicionales anunciados. La coexistencia de esa cifra con protestas por desabasto y niveles de abasto de entre 60 y 89 por ciento señala un problema de distribución y priorización entre unidades, más que de escasez absoluta de recursos.
Un rezago de infraestructura heredado de una transición nacional no se resuelve con un cambio de tono. Pero la manera en que se comunica ese rezago sí determina si se percibe como un problema esperable en proceso de solución o como negligencia. Reconocer carencias con datos verificables, en vez de atribuir cada reclamo a campañas en contra, es lo que distingue una gestión que rinde cuentas de una que sólo administra su desgaste político.
La Presidenta reiteró este 19 de septiembre que la evaluación del organismo estatal corresponde al director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, y sostuvo que el programa avanza en la entidad pese a los problemas pendientes. La coordinación federal-estatal que Veracruz escuchó el 10 de septiembre como promesa se juzgará, en enero de 2027, por si los mil 300 consultorios abren con la distribución oportuna que hoy falla en los hospitales que ya existen.
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