Ciudad Mendoza, Ver.- Tres semanas han pasado desde que estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Veracruzana (UV) cerraron las instalaciones para exigir la destitución del director del plantel, además del cuestionamiento sobre el manejo de 900 mil pesos, recursos del Comité Pro Mejoras.
El paro inició el 1 de septiembre y este lunes se cumplen 21 días de iniciado, periodo durante el cual los universitarios han reclamado condiciones dignas para continuar con su formación profesional. Entre sus principales exigencias se encuentran mejoras en infraestructura, mobiliario, servicios sanitarios, insumos, conectividad y transparencia en el manejo de las aportaciones estudiantiles.
Uno de los puntos que mayor molestia propicia entre los estudiantes es el manejo del Comité Pro Mejoras. De acuerdo con los señalamientos de representantes del alumnado, existe una bolsa cercana a 900 mil pesos anuales aportados por los propios estudiantes, cuyo destino no ha sido suficientemente explicado a la comunidad universitaria.
Los estudiantes cuestionan que mientras existen recursos destinados precisamente a mejorar las condiciones de la Facultad, las instalaciones presentan carencias elementales. Han denunciado falta de mesas y sillas, deficiencias en baños, problemas con dispensadores, aulas insuficientes, ventanas y persianas deterioradas, así como otras necesidades de mantenimiento.
Sarahí Anaya, consejera alumna, ha exigido conocer cuánto dinero se recauda, quién lo administra, cuánto se ha gastado y cuáles han sido las obras o adquisiciones. También ha señalado al director Gerardo Luna por la falta de información sobre esos recursos.
La inconformidad ha llegado al punto de que estudiantes cuestionan si la Universidad Veracruzana está permitiendo que presuntas irregularidades en el manejo de recursos permanezcan sin una investigación o explicación pública, mientras las condiciones de la Facultad continúan afectando a quienes diariamente reciben clases ahí.
El reclamo adquiere mayor fuerza porque los propios estudiantes sostienen que no están solicitando lujos. Han expuesto que necesitan cuestiones básicas para estudiar Medicina, desde mobiliario y espacios adecuados hasta agua, jabón, papel sanitario, materiales de laboratorio e Internet funcional.
En declaraciones recientes, incluso señalaron que algunos sanitarios presentan problemas de mantenimiento y que existen aulas sin suficientes lugares para sentarse.
Otro de los reclamos centrales es la ausencia del rector Martín Aguilar Sánchez en el conflicto. Los estudiantes han manifestado que desde el inicio solicitaron su presencia para establecer una mesa de diálogo y atender directamente el pliego petitorio.
La Universidad Veracruzana sostiene una versión distinta. En un posicionamiento del 18 de septiembre afirmó que ha mantenido comunicación con los estudiantes desde el inicio del paro, que ha respondido 10 oficios y que el 8 de septiembre se celebró una primera mesa de trabajo que se prolongó durante varias horas. También informó que fue convocada una segunda mesa para el 21 de septiembre. Sin embargo, para los estudiantes, tres semanas de protesta son evidencia de que las respuestas obtenidas no han resuelto las demandas principales. El conflicto permanece abierto y las instalaciones continúan tomadas.
Mientras la UV habla de diálogo, los universitarios reclaman resultados, transparencia y soluciones concretas. El punto más delicado permanece en el dinero: los estudiantes quieren saber qué ocurrió con los recursos que aportaron para mejorar su propia Facultad y por qué, pese a esas aportaciones, las carencias siguen visibles.
Hasta el momento se desconoce si existe una salida al conflicto o si el paro continuará extendiéndose.
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