La Habana/La escasez de combustible ha obligado a los productores de tabaco de Holguín a recurrir nuevamente a los bueyes para preparar las tierras, justo cuando la provincia intenta recuperarse del fracaso de la campaña anterior. Las autoridades aspiran a sembrar 468 hectáreas durante el ciclo 2026-2027, pero hasta el momento solo han recibido 3.690 litros de diésel, suficientes para trabajar unas 44 hectáreas, apenas el 9,4% de la superficie comprometida.
La situación fue reconocida por Lourdes Colón Coba, directora agrícola de la Empresa de Acopio, Beneficio y Torcido de Tabaco Holguín, en declaraciones al periódico oficial ¡Ahora!. Según la funcionaria, los campesinos han comenzado a utilizar la tracción animal como alternativa a la maquinaria agrícola, mientras esperan nuevos suministros para cumplir un calendario que establece el 15 de enero como fecha límite para concluir las siembras.
El problema resulta particularmente grave después de los malos resultados de la campaña 2025-2026. Antes del paso del huracán Melissa, Holguín tenía previsto sembrar 480 hectáreas de tabaco, pero los daños provocados por el ciclón obligaron a reducir la meta a 259. Y ni siquiera ese objetivo rebajado pudo cumplirse, ya que finalmente se plantaron 231 hectáreas, equivalentes al 48,1% del plan original.
Las inundaciones, la pérdida de semilleros y la proliferación de maleza en terrenos que no pudieron prepararse a tiempo contribuyeron al desastre
La producción también quedó por debajo de las expectativas. Aunque las autoridades reajustaron a 168 toneladas el acopio previsto, apenas consiguieron 152. El balance fue especialmente negativo porque la campaña debió reiniciarse a finales de diciembre, cuando las temperaturas ya no resultaban las más favorables para el cultivo.
Las inundaciones, la pérdida de semilleros y la proliferación de maleza en terrenos que no pudieron prepararse a tiempo contribuyeron al desastre. Sin embargo, las dificultades actuales muestran que, incluso sin un nuevo huracán, los productores siguen enfrentándose a obstáculos capaces de comprometer sus cosechas.
La empresa provincial dispone de combustible para menos de una décima parte de la superficie contratada. Si se mantiene la proporción de consumo declarada por sus directivos, preparar las 468 hectáreas mediante maquinaria exigiría alrededor de 39.250 litros de diésel, más de diez veces la cantidad recibida hasta ahora.
En Velasco, localidad del municipio de Gibara con una reconocida tradición tabacalera, los semilleros están preparados y varios campesinos han manifestado su disposición a incorporarse a la actividad. No obstante, la propia Colón Coba reconoce que falta lo esencial: combustible para acondicionar los terrenos y comenzar a sembrar.
Otros 720 paneles solares permanecen almacenados a la espera de recursos complementarios para ponerlos en funcionamiento
Otra de las soluciones anunciadas es la instalación de sistemas de riego alimentados con energía solar. La empresa dispone de paneles para montar 30 instalaciones, de las cuales 25 beneficiarían parcelas de dos hectáreas y las otras cinco, superficies de cuatro. En conjunto podrían atender unas 70 hectáreas, pero todavía faltan componentes que deben trasladarse desde Pinar del Río.
La empresa reconoce, además, que otros 720 paneles solares permanecen almacenados a la espera de recursos complementarios para ponerlos en funcionamiento. Así, mientras los campesinos vuelven a depender de los animales de tiro, una parte de los equipos destinados a modernizar la producción continúa sin utilizarse.
Las consecuencias del fracaso anterior también han provocado cambios en la distribución de las tierras. Las autoridades decidieron abandonar el cultivo en áreas de Sagua de Tánamo afectadas repetidamente por inundaciones. La crecida de un río durante el paso de Melissa destruyó allí varias plantaciones, y la empresa considera que no resulta conveniente seguir exponiendo nuevas cosechas a ese riesgo.
Por mucho que las autoridades multipliquen sus planes sobre el papel, la tierra seguirá necesitando algo más que buenas intenciones
Otra medida anunciada es excluir de la actividad a los productores cuyos rendimientos sean inferiores a 0,60 toneladas por hectárea. La decisión plantea interrogantes sobre el futuro de los campesinos que no han conseguido alcanzar esa cifra debido a la falta de combustible, los problemas de riego o los daños meteorológicos.
Pese a esas restricciones, la empresa provincial mantiene objetivos superiores a los establecidos inicialmente por Tabacuba. La directiva nacional fijó una meta de 400 hectáreas, pero Holguín ya tiene contratadas 468 y pretende alcanzar las 480. Más de 300 productores participan en una campaña cuya contratación todavía presenta dificultades en Mayarí y Sagua de Tánamo.
Entre paneles solares que siguen almacenados, tractores sin diésel suficiente y campesinos obligados a sustituir la maquinaria por los bueyes, Holguín emprende otra campaña con la ambición de duplicar la superficie sembrada el año pasado. Sin embargo, por mucho que las autoridades multipliquen sus planes sobre el papel, la tierra seguirá necesitando algo más que buenas intenciones para dar sus frutos.
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