París, moda y tenis se encontraron en Roland-Garros, donde Uma Thurman, Venus Williams, Adrien Brody y las estrellas del cine francés acompañaron la presentación Primavera-Verano 2027 de la firma.
La moda tomó una de las canchas de tenis más famosas del mundo y la convirtió en una pasarela llena de celebridades. Lacoste presentó su colección femenina Primavera-Verano 2027 en el mítico estadio Roland-Garros, durante la Semana de la Moda de París, y consiguió reunir en un mismo lugar a figuras del cine, el deporte y la cultura digital.
El escenario elegido fue la cancha Philippe-Chatrier, un espacio que representa mucho más que una sede deportiva para la firma francesa. Lacoste nació precisamente de la relación entre la moda y el tenis, gracias a René Lacoste, por lo que llevar la nueva colección hasta la tierra batida de Roland-Garros permitió convertir la historia de la marca en parte esencial del espectáculo.
La convocatoria tuvo todos los ingredientes de un gran acontecimiento parisino. Desde las primeras horas, los fotógrafos esperaban la llegada de los invitados mientras las celebridades ocupaban sus lugares alrededor de la cancha. Entre los nombres que más atención generaron estuvieron Uma Thurman, Venus Williams y Adrien Brody, además de varias de las figuras más conocidas del cine francés.
La presencia de Uma Thurman añadió una dosis de glamour hollywoodense al encuentro. La actriz, recordada por sus papeles en cintas como Pulp Fiction y Kill Bill, formó parte de la lista de invitados que viajaron hasta Roland-Garros para conocer la nueva propuesta de Lacoste.

Otro nombre imposible de ignorar fue Venus Williams. La campeona de tenis tenía una razón especialmente significativa para estar allí: su propia trayectoria está ligada al deporte que constituye el corazón de Lacoste. La extenista y embajadora de la firma apareció en la primera fila y llevó el espíritu deportivo hacia un terreno mucho más fashionista.
Williams apostó por el azul cobalto, uno de los colores que destacaron tanto en su atuendo como en la colección. Su estilismo incorporó un polo de punto, shorts de piel y un abrigo largo, acompañado por un bolso en un tono verde intenso. Incluso el calzado jugó con la estética deportiva, demostrando que la frontera entre la ropa de competición y el vestuario cotidiano puede ser mucho más flexible.
La aparición de Adrien Brody también llamó la atención de los fotógrafos. El ganador del Oscar compartió espacio en el front row con Williams y otras personalidades, aportando el toque de Hollywood a una presentación dominada por los códigos deportivos.
La delegación francesa fue igualmente importante. Adèle Exarchopoulos, Camille Cottin y Pierre Niney coincidieron frente a la cancha para acompañar a la maison en esta nueva etapa. Los tres actores son rostros reconocibles del cine francés y su presencia transformó la primera fila en una especie de reunión cinematográfica dentro de la Semana de la Moda.
Exarchopoulos, además, mantiene una relación cercana con Lacoste y ya había compartido anteriormente el espacio de primera fila con Pierre Niney. El actor, por su parte, es embajador global de la firma. Camille Cottin completó este trío que atrajo buena parte de las miradas y las cámaras.

La presencia de estas figuras no fue un simple detalle decorativo. En un momento en el que las casas de moda buscan conectar con públicos cada vez más diversos, reunir a estrellas del cine, atletas y personalidades digitales permite que una colección trascienda el espacio de la pasarela.
En ese sentido, Lena Mahfouf, conocida como Lena Situations, representó a una generación diferente de celebridades. La creadora de contenido y empresaria francesa acudió al desfile y puso de manifiesto el peso que actualmente tienen las plataformas digitales en la construcción de tendencias.
El resultado fue una primera fila en la que convivieron distintas generaciones y profesiones: una estrella de Hollywood como Uma Thurman, una leyenda deportiva como Venus Williams, actores franceses consolidados, una figura internacional como Adrien Brody y una de las creadoras digitales más influyentes de Francia.

Una cancha convertida en pasarela
Mientras los invitados acaparaban los flashes, la propuesta de Pelagia Kolotouros, directora creativa de Lacoste, tomaba forma sobre la tierra batida. La colección recibió un nombre que resume perfectamente su espíritu: “Dress Code: No White Required”, una declaración que cuestiona la tradicional asociación entre tenis y uniformes blancos.
La diseñadora decidió trabajar precisamente con aquello que normalmente se intenta evitar en una cancha: las marcas de tierra, las arrugas, el sudor y las huellas del esfuerzo físico. En lugar de ocultarlas, las convirtió en parte del diseño.
La colección también se alejó de una interpretación demasiado literal del tenis. Los tradicionales polos de Lacoste aparecieron en versiones más amplias, mientras que las prendas deportivas convivieron con sastrería, faldas plisadas, pantalones holgados, abrigos y piezas de tejidos técnicos.
El objetivo fue claro: tomar la esencia del deporte y llevarla a la vida cotidiana.

Los colores también rompieron con la imagen clásica del tenis. Los blancos y verdes característicos de la disciplina dejaron espacio a tonos inspirados en la tierra y los minerales, acompañados por azul cobalto, amarillo ácido y detalles plateados. El resultado fue una propuesta mucho más energética y urbana.
Entre las piezas más llamativas estuvieron los abrigos de silueta amplia, los conjuntos de sastrería relajada, los polos de gran tamaño y las prendas deportivas en colores intensos. La colección mantuvo referencias reconocibles de Lacoste, pero las presentó con una actitud más despreocupada.
El espíritu de Lacoste cambia de uniforme
La colección Primavera-Verano 2027 también funcionó como una revisión de los orígenes de la marca. En los años veinte, Suzanne Lenglen desafió las convenciones de la vestimenta femenina para jugar al tenis con mayor libertad, mientras René Lacoste modificó sus propias prendas buscando comodidad, velocidad y movimiento.
De aquella decisión de cortar las mangas surgió uno de los elementos más reconocibles de la firma: el polo. Casi un siglo después, Kolotouros retomó esa misma filosofía para plantear una pregunta distinta: ¿qué sucede cuando el tenis deja de ser un código rígido y se convierte en una forma de expresión personal?
La respuesta apareció sobre la cancha Philippe-Chatrier.
Las modelos caminaron sobre la tierra batida mientras las celebridades observaban desde la primera fila. El escenario deportivo dejó de ser un simple fondo para convertirse en parte de la colección. Las líneas del court, la arcilla y los elementos propios del tenis ayudaron a contar la historia de una marca que busca evolucionar sin renunciar a su identidad.

Y las celebridades fueron parte fundamental de ese mensaje. Uma Thurman llevó el glamour de Hollywood; Venus Williams recordó la conexión con el tenis; Adrien Brody aportó la presencia del cine internacional, mientras Adèle Exarchopoulos, Camille Cottin, Pierre Niney y Lena Situations representaron distintas caras de la cultura francesa actual.
Al final, Lacoste consiguió transformar Roland-Garros en algo más que una cancha. Durante unos minutos, la tierra batida se convirtió en escenario, las celebridades en protagonistas y el tradicional polo en símbolo de una nueva manera de entender el lujo deportivo.
La colección Primavera-Verano 2027 dejó una idea contundente: para Lacoste, las reglas existen para ser reinterpretadas. Y esta vez, la firma decidió hacerlo sin necesidad de vestir de blanco. Imágenes: Clasos
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