MÉXICO 1986: EL SISTEMA ESTABA ROTO: El contexto que marcó el surgimiento del CEU

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A 40 años de la creación del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), sus integrantes recuerdan la lucha contra las reformas de la UNAM en 1986 y el legado de un movimiento que trascendió la universidad y marcó la vida política de México.

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Escucha este especial de Rafael Burgos con la producción de Diana Susano.

Rafael Burgos / Carolina López Hidalgo

1986. En las pantallas del mundo, México se mostraba como la sede de la Copa Mundial de Fútbol. La televisión proyectaba color, fiesta y la consolidación de Diego Armando Maradona.

 

Pero bajo la superficie, la realidad nacional era muy distinta. En las calles, en los hogares y en los bolsillos, la verdad era ineludible: en 1986, el sistema mexicano estaba roto.

 

La “Década Perdida”

 

México enfrentaba la peor recesión de los años ochenta, en pleno corazón de la llamada “Década Perdida”. Tras el golpe del impago de la deuda en 1982, la situación se agravó drásticamente en 1986 por dos razones: el desplome internacional de los precios del petróleo —que cayeron más de un 50 por ciento— y la devastación del terremoto del año anterior.

 

A un año del sismo, la resiliencia ciudadana contrastaba con la realidad urbana. En el Centro Histórico, la Roma y Tepito, miles de familias continuaban viviendo en campamentos provisionales de lámina y madera. Había gente sin casa, un país sin respuestas y un gobierno que solo pedía sacrificios. Mientras la inflación superaba el 105 por ciento y el peso sufría una devaluación superior al 140 por ciento.

 

Para intentar frenar el colapso, el presidente Miguel de la Madrid firmó la entrada de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) e inició la privatización masiva de empresas públicas, marcando el nacimiento formal del modelo neoliberal.

 

La parálisis del Estado

 

La fractura también tocó a las letras nacionales. En enero de ese año falleció el célebre escritor y fotógrafo jalisciense Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo; y en julio diría adiós la escritora y revolucionaria Nellie Campobello. El país perdía a sus grandes cronistas en medio del luto y la incertidumbre.

 

En lo político, el descontento era absoluto. La parálisis del Estado tras el terremoto obligó a la sociedad civil a organizarse por su cuenta. El abucheo masivo al presidente en la inauguración del Mundial, en el Estadio Azteca, fue el reflejo de un régimen monolítico que perdía el control ante una ciudadanía que ya no le creía.

 

 

La «Generación rota»

 

En este panorama habitaban más de 21 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años, en un país de 78 millones de habitantes. Esta masa crítica cargaba con el fantasma de una «generación rota»: quienes los precedieron intentaron cambiar el rumbo del país, pero fueron silenciados por la represión estatal en las matanzas de Tlatelolco en el 68 y el Halconazo en el 71.

 

Por eso, en 1986, la juventud buscó refugio en los «hoyos fonqui», en el punk, el ska y en el naciente movimiento del «Rock en tu idioma». Expresaban el dolor de vivir en un sistema que les cerraba las puertas del futuro.

 

31 de octubre de 1986 nació el Consejo Estudiantil Universitario, el CEU

 

Sin embargo, en el otoño, el miedo se rompió. Cuando las autoridades de la UNAM intentaron imponer el «Plan Carpizo» —que aumentaba cuotas y eliminaba el pase automático—, los estudiantes respondieron.

 

El 31 de octubre de 1986 nació el Consejo Estudiantil Universitario, el CEU. Con brigadas informativas, asambleas organizadas y el lema «la fuerza de la razón», la juventud volvió a tomar las calles, venció el fantasma de la represión y logró frenar la reforma.

 

En 1986, el Estado pidió paciencia, pero la calle exigió respuestas. Entre estadios llenos, campamentos de lámina y marchas estudiantiles, el país cambió para siempre. El régimen perdió el monopolio del futuro y México descubrió el poder de su propia voz.

 

A 40 años del CEU

 

«Estamos en huelga por un congreso universitario con carácter resolutivo y en donde participen democráticamente, aunque sea redundante y redundante, estudiantes, profesores, investigadores, trabajadores y autoridades. Estamos en huelga por un mayor presupuesto y por el derecho a la educación del pueblo mexicano. Estamos en huelga en defensa de la autonomía universitaria. Todo esto parecen eslóganes. Todo esto nosotros lo teníamos clarísimo y muy bien argumentado porque dentro de nuestras primeras victorias en esta mentalidad de que íbamos a lograr parar esas reformas y a que privatizaban nuestra universidad, que hacían elitista nuestra universidad, que iban a a desconocer su propio sistema educativo al quitar el pase automático».

 

Estos fueron los puntos que los estudiantes de la UNAM solicitaron a finales de los 80.

 

Hoy a 40 años algunos representantes como José Manuel Oropeza morales, Inti Muñoz, Guadalupe Moreno Corso y Marlo Berlanga, desde su recuerdo, hablaron sobre la importancia de este movimiento que buscó el bienestar de los estudiantes, que lucharon y encontraron en el auditorio Ho Chi Minh un espacio para el diálogo, la discusión y el entrenamiento como lo dijo Inti Muñoz:

 

«El CEU está en el 88 en la irrupción cardenista, el CEU está en la solidaridad con los zapatistas del 94, el CEU junto a otros movimientos sociales detiene la guerra contra los zapatistas en 1994. El CEU es el ejército militante y organizado junto al movimiento urbano popular que conquista la democracia en esta ciudad eh eh en la victoria del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas como primer jefe de gobierno. El CEU, por supuesto, está en la en el principio de la caída del viejo partido de Estado en el 20, vuelve a estar en el 2006 eh en la lucha contra el desafuero, está ahí acompañando la lucha del Yo soy 132 y por supuesto está en 2018, lo escribía Adolfo Gilly, en ese momento en que el Zócalo se llena de niñas, de niños, de viejos, de jóvenes que dicen, «Por fin lo hemos logrado.» Hemos dado un paso central al conquistar eh eh la presidencia de la República con nuestro compañero Andrés Manuel López Obrador al frente por la vía de las elecciones democráticas».

 

 

Para Marlon Berlanga por su parte habló sobre la necesidad de hacer crítica constructiva y entender que el camino de la democracia está en la tolerancia y el diálogo.

 

«Que si el CEU nos dejó algo, eso lo deberíamos estar aplicando. Yo en lo personal, con todo el aplauso que le puedo dar a la transformación que logramos en el país, tengo mis críticas. Y esas críticas que hago al actual gobierno que encabeza nuestra compañera Claudia Sheinbaum. No tiene que ver con nosotros, tiene que ver con todos los que se quedaron y con todos los las formas de hacer política vieja y que no hemos podido transformar. Lo vivimos así y lo tenemos que decir así, porque si algo nos hizo ser ceuistas fue ser críticos, fue ser analíticos, fue reconocer nuestros errores y también dirigir hacia causas mejores nuestras nuestras fuerzas, nuestras consideraciones».

 

Este encuentro fue de memoria, recuerdo cuando los Ceuistas se reunieron para buscar caminos para cambiar las cosas desde su universidad hasta la política nacional

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